Ciudad, movilidad y derechos

Ciudad, movilidad y derechos

Por Alfredo E. Lattes

Para acercarnos a la problem├ítica propuesta para este n├║mero de Voces, que interpretamos como una invitaci├│n a reflexionar sobre la tr├şada ÔÇťderechos, pobres y ciudadÔÇŁ, ten├şamos distintos caminos; finalmente optamos por introducir en la discusi├│n la palabra clave: ÔÇťmovilidadÔÇŁ.
 
Analista en demograf├şa del CELADE y M.A. en demograf├şa de la Universidad de Pennsylvania. Fue profesor en la UBA, FLACSO y en posgrados de universidades argentinas y del exterior. Es autor de m├ís de 100 publicaciones cient├şficas. Actualmente es investigador em├ęrito del Centro de Estudios de Poblaci├│n-CENEP


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┬┐Qu├ę ciudad?

Entre las 31 megaciudades (m├ís de 10 millones de habitantes) existentes en el mundo a mediados de 2016, seg├║n una lista elaborada y publicada por la Divisi├│n de Poblaci├│n de Naciones Unidas, aparece Buenos Aires en la decimotercera posici├│n, con 15,3 millones de habitantes; unas d├ęcadas atr├ís hab├şa ocupado el s├ęptimo lugar. Pero como esas listas incluyen dos clases de ciudades: ÔÇťaglomeraciones urbanasÔÇŁ y ÔÇť├íreas metropolitanasÔÇŁ, tanto su comparaci├│n como su ordenamiento por tama├▒o son cuestionables.

Se denomina Aglomeraci├│n Gran Buen Aires (AGBA) al ├írea geogr├ífica delimitada por una ÔÇťenvolventeÔÇŁ o l├şnea que marca hasta d├│nde un continuo de localidades (porci├│n de la superficie terrestre con edificaci├│n compacta interconectada por una red de calles) se extiende sobre distintas clases de unidades pol├ştico-administrativas. Esta l├şnea se mueve en el tiempo y no respeta los l├şmites pol├ştico-administrativos. En el censo de 2010la AGBA incluy├│ la Ciudad Aut├│noma de Buenos Aires (CABA) y una parte de la provincia de Buenos Aires (Conurbano BA), integrada por las localidades totales o parciales de 33 municipios. La poblaci├│n total de la AGBA en 2010 fue de 13,6 millones de personas y esa poblaci├│n, corregida por omisi├│n censal y proyectada al presente (mediados de 2018), se aproxima a los 16 millones de personas.

Adem├ís de la AGBA, el INDEC estableci├│ otra unidad territorial, en gran parte superpuesta pero conceptualmente diferente, denominada Gran Buenos Aires (GBA). No es una aglomeraci├│n de localidades sino un agregado continuo de unidades pol├ştico-administrativas que incluye a CABA y 24 municipios o partidos completos de la provincia de Buenos Aires. Su poblaci├│n total en 2010 sum├│ 12,8 millones de personas.
Aunque la expresi├│n ÔÇť├írea metropolitana de Buenos AiresÔÇŁ es muy habitual en nuestro medio, curiosamente, el sistema estad├şstico de Argentina no define operacionalmente este concepto y no produce datos regulares para delimitarla y analizarla. Esto no significa que esta clase de ciudad no exista, por el contrario, aunque no tengamos las estad├şsticas que nos revelan su contorno y poblaci├│n, aludimos a ella cuando expresamos que la AGBA y otras localidades cercanas pero no integradas f├şsicamente, intercambian personas diariamente.

┬┐Qu├ę es la AGBA en la Argentina? Para no tener que retroceder los m├ís de cuatro siglos que nos separan de aquel asentamiento inicial de un grupo de conquistadores, recordemos otros procesos de cambios significativos y m├ís recientes como la sustituci├│n de importaciones y la industrializaci├│n concomitante que se iniciara en la d├ęcada de 1930. Fueron cambios pol├şticos y econ├│micos profundos que, entre otras cosas, aceleraron la migraci├│n interna hacia la AGBA, el principal centro industrial del pa├şs. Produjeron en la AGBA un extraordinario aumento de la inmigraci├│n de nativos hasta 1960, que se mantuvo alta en esa d├ęcada pero que luego, desde los a├▒os 1970, declinar├şa. Adem├ís, en la segunda posguerra, se sum├│ la ├║ltima ola de inmigraci├│n de europeos. Desde la d├ęcada de 1970 no solo disminuy├│ la inmigraci├│n de nativos del resto del pa├şs a la AGBA, sino que aument├│ la emigraci├│n de sus propios nativos y, adem├ís, muchos europeos retornaron a sus pa├şses. En otras palabras, desde la d├ęcada de 1970 la AGBA inici├│ una nueva tendencia de cambio demogr├ífico.

El cuadro resume la redistribuci├│n de la poblaci├│n total y urbana del pa├şs a lo largo de casi un siglo (1915-2010), seg├║n categor├şas principales, en un contexto de r├ípido incremento del nivel de urbanizaci├│n (52,8por ciento en 1915 a 91 por ciento en 2010). Entre1915 y 1970 la AGBA, de reciente formaci├│n, increment├│ notoriamente su proporci├│n sobre la poblaci├│n del pa├şs, pasando de 22,9 a 35,6 por ciento, y desde entonces viene disminuyendo lentamente, con oscilaciones, para concentrar en 2010 poco m├ís del tercio de la poblaci├│n del pa├şs. Paralelamente, al interior de la AGBA, el notable crecimiento demogr├ífico del Conurbano BA cambi├│ dr├ísticamente su proporci├│n sobre la poblaci├│n: la poblaci├│n del Conurbano BA pas├│ de representar el 18 por ciento de la AGBA en 1915 a un 79 por ciento en 2010.

┬┐Qu├ę movilidad?

En una megaciudad como la AGBA y su entorno cercano, con un medio en parte artificial y en parte natural, viven millones de personas que se movilizan continuamente por el territorio, con gran diversidad de movimientos como, por ejemplo, traslados diarios entre sus viviendas y sus lugares de trabajo; mudanzas entre viviendas de distintos barrios de la CABA y/o municipios de la provincia de Buenos Aires, y migraciones diversas entre la AGBA y sus diversos entornos. Abreviando, la movilidad de la poblaci├│n en la AGBA incluye gran variedad de movimientos, que son multifac├ęticos y que atraviesan l├şmites concretos o ideales.

Varias d├ęcadas atr├ís, tratando de ensanchar la perspectiva demogr├ífica, el ge├│grafo Wilbur Zelinsky plante├│ que la migraci├│n (cambio de residencia habitual de un individuo, con independencia de su frecuencia, duraci├│n, motivo y estatus legal de la persona) es una parte arbitraria de la movilidad territorial y esta, a su vez, es parte de fen├│menos mayores que abarcan movilidades en los espacios social, econ├│mico y cultural.

Por aquellos a├▒os, Daniel Courgeau ya utilizaba el concepto ÔÇťespacio de vidaÔÇŁ, que hoy entusiasma nuevamente a los investigadores, en sus an├ílisis de las residencias, sucesivas o m├║ltiples, y en las historias de familias y de profesionales. B├ísicamente, es una delimitaci├│n del espacio en el que los individuos realizan sus actividades, que toma en cuenta todas sus conexiones, sin restringirlas al lugar de residencia o de trabajo. Por otro lado, parafraseando a Mario Bunge, cualquier conjunto estructurado de personas puede considerarse un espacio y existen ilimitados espacios.

En el enfoque del curso de vida, el análisis de las relaciones entre distintos movimientos territoriales de las personas y otros cambios (empezar a trabajar, adquirir o cambiar la vivienda, contraer matrimonio, tener hijos, cambiar de trabajo, etc.) siempre brinda posibilidades de mejorar la comprensión de las intersecciones entre movilidad territorial y movilidad social.

Espacio y tiempo son dimensiones cruciales en el estudio de la movilidad. Por ejemplo, el tiempo en que observamos los movimientos y la extensi├│n del territorio o cantidad de lugares involucrados muestran, o nos ocultan, movimientos. Si a estas dimensiones agregamos datos sobre el lugar de residencia y la actividad resultan tipolog├şas ├║tiles para abordar la problem├ítica de la creciente diversidad de movimientos. Por ejemplo, adem├ís del lugar de residencia habitual, surgen otras clases de residencias (principales, secundarias, m├║ltiples y ocasionales) y, considerando la actividad, aparecen la circulaci├│n, las transferencias y la movilidad profesional.

En un libro de reciente publicaci├│n, editado por Dhan Zunino Singh, Guillermo Giucci y Paola Jir├│n (2018) introducen la extensa bibliograf├şa relacionada con el mobility turn o nuevo paradigma de la movilidad. De la introducci├│n de este libro extraemos una cita de Jody Berland (2005) quien, refiri├ęndose al uso y sentido de la palabra clave ÔÇťmovilidadÔÇŁ, dice: ÔÇťCon significados diferentes, a veces contradictorios, subyace a nuestras creencias m├ís fundamentales sobre el progreso, la libertad, la individuaci├│n y el poderÔÇŁ.

Abreviando, y como propuesta general, decimos: la movilidad de las personas es un componente b├ísico de la formaci├│n, evoluci├│n y eventual ocaso del sistema adaptativo y complejo que llamamos sociedad; por lo tanto, lo es tambi├ęn de la ciudad, uno de los subsistemas sociales m├ís caracter├şsticos.

Movilidad en la AGBA y derechos

El enfoque demogr├ífico convencional, adem├ís de aislara la migraci├│n de otros movimientos, prioriza su estudio como componente de la din├ímica demogr├ífica (crecimiento, redistribuci├│n territorial y cambios de la composici├│n de la poblaci├│n) y esto, habitualmente, se traduce en balances de movimientos migratorios y an├ílisis de stocks de inmigrantes o emigrantes, por lugar de nacimiento o de residencia anterior y por algunas caracter├şsticas demogr├íficas como sexo y edad. Estos agregados demogr├íficos, si bien necesarios para analizar el rol de la migraci├│n en los cambios de la poblaci├│n, no dicen nada sobre las personas (migrantes) involucradas y, destacamos, cuando se trata de los derechos de las personas necesitamos conocer a cu├íntas personas implican.

Veamos un ejemplo simple y parcial para la CABA. Seg├║n datos del censo 2010, el balance migratorio en la poblaci├│n de 5 a├▒os y m├ís, ocurrido entre 2005 y 2010, fue negativo y de solo 6.149 personas, pero involucr├│ a 285.855 inmigrantes netos y 292.004 emigrantes netos, o sea, un balance bruto de 578.741 personas. Los componentes principales de estas cifras fueron: una inmigraci├│n neta desde el resto del pa├şs de 187.569 personas y de 98.286 personas desde del exterior del pa├şs. Por otro lado, una emigraci├│n neta al resto del pa├şs de 292.004 personas. Estos n├║meros ignoran la cifra de emigraci├│n neta desde la CABA al exterior del pa├şs, un componente importante. Considerando esta omisi├│n, los posibles migrantes del grupo 0-4 a├▒os de edad y los retornos de migrantes, la cifra bruta de personas involucradas en las migraciones a y desde la CABA entre 2005 y 2010 supera con creces las 800 mil personas.

Otro problema de las estimaciones anteriores es el supuesto impl├şcito de que las personas migraron una sola vez entre la CABA, el interior y el exterior del pa├şs, pero sabemos que muchos migrantes, por estrategias laborales o de otro tipo, tienen m├ís de un lugar de residencia y circulan entre ellos, como es el caso de algunos paraguayos que circulan entre Asunci├│n y Buenos Aires, seg├║n los cambiantes requerimientos de mano de obra de la construcci├│n. Registrar la migraci├│n circular y/o temporal o conocer los perfiles de esos migrantes es dificultoso, pero al menos tenemos que referir estas limitaciones de las estimaciones. Los n├║meros y caracter├şsticas de migrantes en situaci├│n irregular son dif├şciles de conocer porque tienden a eludir los procedimientos administrativos y, muchas veces, porque la irregularidad es transitoria. Otro problema es que analizamos los stocks de migrantes por sexo y edad como si fueran cohortes, pero no lo son y esto hace que nuestra lectura de las relaciones entre migraciones y otros cambios sociales no sea correcta. Pensemos, por ejemplo, en c├│mo afectaron los cambios de la ley de migraciones a sucesivas cohortes de migrantes.

Los censos adolecen de varias e importantes limitaciones que afectan al estudio de la migraci├│n y otros tipos de movimientos. Hay personas en ÔÇťmovimientoÔÇŁ que, siendo contabilizadas por los censos, quedan ÔÇťsueltasÔÇŁ sin mayor an├ílisis. Por ejemplo, el censo de 2010 empadron├│ en la AGBA a 237.424 personas (92.516 en la CABA y 144.908 en el Conurbano BA) que fueron clasificadas como no residentes habituales, o sea, personas ÔÇťm├│vilesÔÇŁ en cierto sentido pero que en la pr├íctica no se analizan o, simplemente, quedan invisibles en las estimaciones. En cuanto a las omisiones, recordemos que en el censo de 2001, en la CABA, la evaluaci├│n oficial estim├│ en m├ís del 7 por ciento la omisi├│n censal y, en el partido de La Matanza, funcionarios municipales y estudiosos del tema coincidieron en que la omisi├│n censal de ese censo superaba con creces el 10 por ciento. Estas omisiones suelen ser diferenciales entre distintos grupos, por ejemplo, migrantes y no migrantes y, por lo tanto, de no mediar correcciones y ajustes la cuantificaci├│n de ellos queda afectada.

Cabe comentar que la literatura de las ├║ltimas d├ęcadas sobre las migraciones a y desde la AGBA ha prestado mayor atenci├│n a la inmigraci├│n de nativos de pa├şses del exterior, particularmente, de Bolivia, Paraguay y Per├║, que a la inmigraci├│n/emigraci├│n de nativos del interior del pa├şs (y del exterior), cuyas cifras son considerablemente mayores. Por otro lado, aunque en 2010 la CABA contin├║a siendo un importante centro de atracci├│n inmigratoria, tanto de nativos como de extranjeros, se deber├şa prestar m├ís atenci├│n a que sobre los 3,7 millones de personas nacidas en la CABA que residen en la Argentina, solo un 45,6 por ciento de ellos reside en la ciudad. Adem├ís, una parte significativa de ellos fueron emigrantes ÔÇôhacia el interior o el exteriorÔÇô y luego retornaron. En pocas palabras, la CABA ha sido y sigue siendo una parte de la AGBA con tasas altas de inmigraci├│n y de emigraci├│n. Hace siete d├ęcadas que su poblaci├│n pr├ícticamente no crece, aunque s├ş cambia significativamente su composici├│n. Esta caracter├şstica tan llamativa se explica, en gran medida, por el notable crecimiento y expansi├│n territorial de la otra parte de la AGBA, la que se sigue extendiendo sobre la provincia de Buenos Aires.

Dicho lo anterior, solo mencionaremos otras dos clases de movimientos, de enorme importancia en la AGBA. Uno, los cambios del lugar de residencia de las personas o familias dentro de la misma aglomeraci├│n, tambi├ęn conocidos como ÔÇťmovilidad residencialÔÇŁ o ÔÇťrelocalizaci├│n urbanaÔÇŁ, y el otro, la movilidad cotidiana de las personas que residen en la AGBA y sus alrededores cercanos, una gran variedad de movimientos que implican varios millones de viajes diarios, utilizando distintos medios de transporte y caminando.

Respecto de los cambios de domicilio dentro de la AGBA, sobre los cuales no disponemos una dimensi├│n aproximada, solo referiremos, como indicios, algunas cifras de los intercambios entre la CABA y el Conurbano BA. Como se sabe, la corriente principal de esta movilidad ha sido siempre desde la CABA hacia el Conurbano BA; por ejemplo, entre 2005 y 2010, el censo de 2010 indic├│ que 185.910 personas cambiaron su lugar de residencia desde la CABA al Conurbano BA. Esta cifra signific├│ el 25 por ciento de todas las personas (741.751) que se instalaron en el Conurbano BA en ese per├şodo. Por otra parte, la cifra observada (148.347 personas) una d├ęcada antes, es decir entre 1996 y 2001, fue menor pero su proporci├│n sobre el total de los asentamientos fue muy similar (24 por ciento). En el sentido contrario, desde el Conurbano BA hacia la CABA, entre 2005 y 2010, la movilidad, mucho menor, fue de 40.345 personas. Por ├║ltimo, mencionamos, como otra dimensi├│n del importante movimiento de personas desde la CABA al Conurbano BA, que en el a├▒o 2010, 1,6 mill├│n de personas nacidas en la CABA resid├şa habitualmente en el Conurbano BA.

El derecho de toda persona a vivir en la ciudad implica la libertad de movimiento, dado que la movilidad posibilita acceder a otros derechos. Vivir en la ciudad implica tener transporte accesible y de calidad. En relaci├│n con la movilidad en general y, en particular, con los movimientos cotidianos, reiteramos lo que muchos autores han se├▒alado: el estado de situaci├│n de los datos e indicadores sobre el tema es claramente deficitario, m├ís serio a├║n porque las ciudades, sus din├ímicas y sus implicaciones en el desarrollo sustentable est├ín experimentando cambios intensos y diversos. Sobre el transporte ÔÇôuna actividad fundamental para el desarrollo socialÔÇô se carece de buenos indicadores acerca del grado de satisfacci├│n de la demanda del servicio. Por otro lado, varios autores refieren las posibilidades de obtener informaci├│n desde los registros de la tarjeta SUBE y, en general, de Big Data y las redes sociales.

En la AGBA, como en otras ciudades argentinas, el Estado, en sus escalas nacional, provincial y municipal, y otras instituciones rigen, administran e influencian, con m├ętodos diversos, la movilidad de las personas. El choque entre el t├ícito derecho a la libertad de movimiento y la potestad institucional de controlarlo genera continuos y graves conflictos. Un ejemplo: por un lado, el gobierno nacional impone una pol├ştica antimigratoria, discriminadora y xen├│foba, modificando normas existentes por medio de un decreto, sin necesidad ni justificativo y avasallando derechos preestablecidos. Por otro lado, reaccionan varias asociaciones civiles de inmigrantes y organismos de derechos humanos planteando la inconstitucionalidad de la medida.

Sintetizando, hemos tratado de mostrar que, para comprender la dinámica de un sistema social como la AGBA, no se puede dejar de lado la movilidad de las personas y sus múltiples interrelaciones con las diversas facetas del cambio social. En este caso, prestamos atención a sus relaciones con la desigualdad social y el ejercicio de los derechos humanos.

Nota: Análisis muy relacionados con esta nota pueden encontrarse en cuatro números anteriores de Voces: los que tratan sobre transporte (9), migraciones (21), pobreza (22) y derechos humanos (68).

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Voces en el Fénix N┬║ 71
EXTRA├ĹOS EN EL PARAISO

El derecho a la ciudad

Art├şculos de este n├║mero

Oscar Oszlak
Derecho a la ciudad y derecho al espacio urbano
Mariana Marcos y Gabriela Mera
La dimensión territorial de las desigualdades sociodemográficas en Buenos Aires
Pablo Ciccolella
En un mismo lodo: complejidad y diversidad del suburbio metropolitano contemporáneo en Buenos Aires
Jorge Carpio
La Ciudad Aut├│noma de Buenos Aires: un rompecabezas para seguir armando
Laura Golbert y Eduardo Lepore
Pasado y presente de la poblaci├│n villera en la ciudad de Buenos Aires
Gabriel Vommaro
Las villas como espacios pol├ştico-estatales
Julieta Magno
La regularizaci├│n dominial de las villas de emergencia en la ciudad
Romina Barrios
La lucha de los pobres por permanecer en la ciudad: apuntes sobre los procesos recientes de reurbanizaci├│n en la ciudad de Buenos Aires
Mar├şa Cristina Cravino
Urbanismo social en los procesos de urbanización de villas de la ciudad de Buenos Aires (2015-2018): deconstruyendo los discursos y prácticas
Gabriel H. Álvarez
El barrio de Coghlan: reivindicaciones locacionales de territorio y cambios sociourbanos al norte de la ciudad de Buenos Aires
Beatriz Cuenya y Mar├şa de la Paz Toscani
Hoteles-pensi├│n en la ciudad de Buenos Aires o el alto costo del derecho a la ciudad para los hogares desfavorecidos
Mariana Heredia y Camila Monz├│n
El derecho de los pobres a la ciudad en el Chaco: Presiones demogr├íficas, d├ęficit habitacional y regularizaci├│n dominial
Mar├şa Mercedes Di Virgilio y Mar├şa Carla Rodr├şguez
Los l├şmites del derecho a la ciudad: las encrucijadas del d├ęficit habitacional en la Argentina
Iliana Mignaqui
Buenos Aires en venta
Pedro P├şrez
El derecho a la ciudad y la mercantilizaci├│n de la urbanizaci├│n
Luis Baer y Ana Paula Di Giovambattista
Nuevas condiciones de acceso residencial en la ciudad de Buenos Aires: el impacto del cr├ędito y la macroeconom├şa en el mercado de compraventa y alquiler de vivienda formal
Alfredo E. Lattes
Ciudad, movilidad y derechos
Andr├ęs Borthagaray
Sobre la asignaci├│n de recursos de inversi├│n a la movilidad metropolitana y sus beneficiarios

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