Un retroceso permanente

Un retroceso permanente

Por Pablo G. Bortz

La crisis europea iniciada en 2010 puso en cuestiĂłn un proyecto polĂ­tico y econĂłmico que habĂ­a avanzado durante sesenta y cinco años. Cuando los principales bancos ven amenazada su existencia, el flujo de refugiados y migrantes provenientes del Cercano Oriente y de los Balcanes crece de manera sostenida, y reaparecen tensiones y resentimientos entre los paĂ­ses que parecĂ­an finalmente desterrados, la consecuencia aparece clara: un fuerte retroceso en materia de integraciĂłn, derechos civiles y bienestar social. ÂżHay luz al final del tĂșnel?
 
Doctor en EconomĂ­a por la Universidad TecnolĂłgica de Delft (PaĂ­ses Bajos). Profesor en la Universidad Nacional de San MartĂ­n


-A A +A

La crisis europea que comenzĂł a principios del 2010, disparada inicialmente en Grecia pero que afectĂł posteriormente a la enorme mayorĂ­a del continente, puso en cuestionamiento un proyecto polĂ­tico y econĂłmico que habĂ­a avanzado durante sesenta y cinco años, no sin reveses ni obstĂĄculos. Asimismo, en los Ășltimos años se ha sumado un factor adicional que ha tensionado la uniĂłn hasta revivir resentimientos entre los paĂ­ses miembros como no se observaba desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Nos referimos al importante flujo de refugiados provenientes del Cercano Oriente, pero tambiĂ©n inmigrantes provenientes de los Balcanes, que se han sumado a aquellos que abandonan Siria, Libia, Irak y otros paĂ­ses tratando de llegar al norte del continente.

En uno y otro caso, la respuesta polĂ­tica de los lĂ­deres de la UniĂłn Europea y de la eurozona ha dejado mucho que desear. La estrategia de “patear la pelota hacia adelante” y el incumplimiento de compromisos asumidos ha sido la norma mĂĄs que la excepciĂłn, prolongando un estancamiento que dio lugar a que hoy en dĂ­a se multipliquen los llamados a romper la uniĂłn, uno de los factores que contribuyeron a setenta años de paz, luego de tres devastadoras guerras en igual perĂ­odo.

En este artículo repasaremos los desarrollos que llevaron a la crisis económica de la eurozona, la respuesta política y económica que suscitó de parte de los principales países e instituciones, y las perspectivas, bastante negativas, que se avizoran para los próximos años.

Sin embargo, hay un factor que el lector no debe olvidar. PronĂłsticos de ruptura de la eurozona se han repetido innumerablemente en los Ășltimos años, este mismo autor hizo unos cuantos. Y seis años despuĂ©s del estallido de la crisis, aquĂ­ estamos, y el euro sigue vivo. Aun con parsimonia y solo forzados por situaciones que los empujaron al extremo, los lĂ­deres europeos, sobre todo la alemana Angela Merkel, han probado que estĂĄn dispuestos a hacer el mĂ­nimo esfuerzo necesario para mantener la cohesiĂłn de la uniĂłn monetaria. Por ende, todo pronĂłstico de ruptura definitiva y eclosiĂłn subestima dicha voluntad. Pero sĂ­ resulta factible y razonable analizar las tendencias, y las mismas apuntan hacia retrocesos en materia de integraciĂłn, de derechos civiles, y de bienestar social, en la misma lĂ­nea que se ha adoptado en los Ășltimos años.

Los orĂ­genes del problema

Habiendo diseñado las reglas que regirĂ­an la vida de la moneda Ășnica europea plasmadas en el Tratado de Maastricht, los bancos alemanes expandieron sus actividades comerciales y empezaron a prestar en gran magnitud a distintos paĂ­ses, no solo dentro de Europa, sino tambiĂ©n en Estados Unidos. No fueron los Ășnicos: bancos franceses, austrĂ­acos y holandeses los siguieron en masa. Dentro de Europa lo que se observĂł fueron burbujas inmobiliarias en Irlanda, España, Portugal y tambiĂ©n en Grecia, donde la deuda privada se duplicĂł como porcentaje del PBI entre el 2000 y el 2008 (mientras que el cociente deuda pĂșblica/PBI se mantuvo estable durante el perĂ­odo). Estas burbujas derivaron en un cierto proceso de desindustrializaciĂłn en la llamada periferia, y en un aumento en las importaciones de esos paĂ­ses. La contracara fue un aumento en las exportaciones alemanas y del “norte”. El caso alemĂĄn es paradigmĂĄtico en cuanto fue el Ășnico paĂ­s que no vio caer la importancia de su sector manufacturero.

La crisis del 2008 fue una primera alerta para muchas economías. La que observó la peor caída en el PBI fue de hecho Alemania, debido a la caída del comercio internacional. Pero las burbujas inmobiliarias explotaron, y con ello colapsó la actividad económica en varios países. Luego de intentos del Banco Central Europeo por revivir el comercio y el crédito intrazona en el 2009, el cambio de gobierno en Grecia y el reconocimiento de las falsas estadísticas que ocultaban un abultado déficit fiscal llevaron a que dicho país quedara excluido de los mercados financieros. Inversores que antes prestaban a Grecia a tasas levemente superiores a las alemanas, exigieron intereses exorbitantes para renovar los préstamos y tenencias de bonos, por lo cual en mayo de 2010 Grecia se vio forzada a pedir un rescate a Europa.

En este punto hay que notar que las propias reglas de la eurozona contribuyeron enormemente a amplificar el problema. La prohibiciĂłn de financiar a los gobiernos, impuesta por Alemania y seguida de forma talmĂșdica por el Banco Central Europeo durante la gestiĂłn de Trichet, privĂł a los paĂ­ses de una fuente de financiamiento disponible para muchos otros gobiernos, varios de los cuales son europeos (Gran Bretaña, Suecia, Polonia, etcĂ©tera). Para todos los paĂ­ses de la eurozona, el euro es una moneda extranjera, aunque en la prĂĄctica algunos son mĂĄs dueños que otros


Fue asĂ­ como se desarrollĂł un cĂ­rculo vicioso entre caĂ­da de la actividad, deuda pĂșblica y fragilidad bancaria. La parĂĄlisis de la actividad llevaba a fuertes dĂ©ficits pĂșblicos y, con el crĂ©dito externo ausente, los bancos y fondos de pensiones domĂ©sticos se transformaron en los acreedores. Pero la solvencia de estos estaba determinada por la del rescatista de Ășltima instancia, o sea el sector pĂșblico. Por todo ello, tanto el Estado como los bancos estaban en situaciones de fragilidad, en ausencia de mecanismos europeos de rescate bancario y de financiamiento del gasto.

Patear la pelota tanto como se pueda

La respuesta de las autoridades europeas ante la crisis surgida en Grecia y expandida al resto de la “periferia” se basĂł en dos ejes: a) postergar todo lo posible la restructuraciĂłn de deuda griega, o sea quitas nominales que permitan llevar la deuda a niveles sostenibles, hasta que los acreedores originales pudiesen deshacerse de sus tenencias de bonos de gobiernos “perifĂ©ricos” (o que cobrasen lo mĂĄs que pudieran); b) avanzar con una reducciĂłn del Estado de Bienestar y con la flexibilizaciĂłn laboral, a la vez que se renovĂł el impulso a las privatizaciones.

Como dijimos, los bancos europeos estaban muy comprometidos por sus tenencias de deuda (pĂșblica y privada) griega. La necesaria restructuraciĂłn de deuda griega en 2010 los hubiese herido profundamente, al punto que varios bancos alemanes hubiesen tenido que ser rescatados de vuelta (esta historia estĂĄ contada en Bortz, “The Greek rescue: where did the money go? An analysis”, Documento de Trabajo NÂș 29, INET). ÂżLa soluciĂłn? Por un lado, muchos bancos griegos (algunos de los cuales eran propiedad de bancos franceses, por ejemplo) y fondos de pensiĂłn adquirieron dichos bonos. TambiĂ©n el Banco Central Europeo les comprĂł bonos a bancos alemanes y franceses. En el lapso de un año y medio, los bancos alemanes redujeron considerablemente su exposiciĂłn a Grecia. Llegado el momento de la inevitable restructuraciĂłn, no tenĂ­an mucho para perder. ReciĂ©n en noviembre de 2011 se anunciĂł la quita de deuda griega en poder del sector privado (para ese entonces, los principales perjudicados fueron los bancos y fondos de pensiones griegos), y reciĂ©n un año y medio despuĂ©s se anunciĂł el rescate de Chipre, cuyos bancos tambiĂ©n recibieron el impacto del default griego. Sin embargo, durante ese año y medio entre noviembre de 2011 y marzo de 2013 los bancos alemanes consiguieron reducir tambiĂ©n su exposiciĂłn a Chipre.

Por ende, cuando muchos paĂ­ses (y el mismo Banco Central Europeo, ya bajo la nueva gestiĂłn de Mario Draghi) impulsaron una uniĂłn bancaria (que aliviarĂ­a a los gobiernos del costo eventual de rescatar a sus propios bancos por operaciones en otros paĂ­ses), Alemania se opuso terminantemente y buscĂł diluir las responsabilidades y el financiamiento de los fondos de rescate bancarios, manteniendo una ventaja competitiva para su propio sector financiero. Pero ya llegaremos a esta cuestiĂłn, que afecta seriamente las perspectivas de la eurozona.

Disfrazando la crisis como un problema de excesivo gasto fiscal y de altos costos en la periferia como motivo de los desbalances intrazona, se avanzĂł en la soluciĂłn “lĂłgica” para dicho relato: reducir el gasto pĂșblico y reducir el costo salarial. Por ello, se impuso la regla del equilibrio fiscal “estructural”; se ampliĂł la jornada laboral y las facilidades para despedir, se rebajĂł el salario mĂ­nimo y las jubilaciones, entre otras medidas. Los resultados estĂĄn a la vista: un fuerte estancamiento, aumento del desempleo y de la pobreza, y mayor informalidad laboral. Hay otros efectos que no estĂĄn en el candelero pero son igualmente importantes a mediano y largo plazo: hubo una significativa migraciĂłn, desde la periferia hacia el “centro”, de jĂłvenes educados y capacitados, una autĂ©ntica “fuga de cerebros” que debilita la fuerza laboral en sus paĂ­ses de origen y desfinancia los sistemas de jubilaciones. Los casos de los paĂ­ses bĂĄlticos son paradigmĂĄticos: en un lapso de diez años perdieron el 10% de la poblaciĂłn.

Pero no crea el lector que este es un problema para las autoridades: este es precisamente el efecto buscado. Alemania atrajo miles de inmigrantes europeos altamente capacitados, cuando mĂĄs lo necesitaba. Sus empresas, que son competitivas a causa de sus altas productividades y especializaciĂłn productiva (y no por bajos costos salariales), exportaron mĂĄs a paĂ­ses emergentes como Rusia, China e India, desentendiĂ©ndose en parte de la suerte de la periferia. Y ya a fines de 2011 se observa el desinterĂ©s del sistema financiero alemĂĄn por la suerte del euro en paĂ­ses como Grecia y Chipre. La eurozona solo se mantuvo unida gracias a la voluntad de ciertos lĂ­deres, como Merkel, que ven en ella la cara de un proyecto polĂ­tico mĂĄs que econĂłmico. Su respaldo ha sido el sector industrial y manufacturero, que todavĂ­a ve ventajas en una Europa ampliada tanto por el lado de la oferta (ha tercerizado su producciĂłn a ex paĂ­ses comunistas como Polonia, RepĂșblica Checa, Eslovaquia y HungrĂ­a) como de la demanda (Francia, España, Italia). Su ministro de Finanzas, Wolfgang SchĂ€uble, por el contrario, ha sido bastante explĂ­cito en su voluntad de expulsar a paĂ­ses.

En este marco, cabe preguntarse cĂłmo es que la uniĂłn monetaria no explotĂł aĂșn. Una respuesta fue mencionada en el pĂĄrrafo anterior: la voluntad de Merkel (junto con Hollande) y el sector manufacturero alemĂĄn. La otra parte de la respuesta debe mencionar a Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo desde noviembre de 2011. Con su promesa de hacer “todo lo que haga falta” para mantener vivo al euro, y con los programas de compra de deuda como “operaciones monetarias de compraventa” y “relajamiento cuantitativo” ha conseguido bajar los costos de endeudamiento de paĂ­ses como España, Portugal, Italia e Irlanda a niveles histĂłricos, aliviando enormemente la carga de intereses de esas economĂ­as. Esta apreciaciĂłn de su gestiĂłn no ignora su apoyo a la implementaciĂłn de “reformas estructurales”, por las cuales se entiende flexibilizaciĂłn laboral y desmantelamiento del Estado de Bienestar. Pero resulta irrefutable que Ă©l es el principal responsable de que el euro todavĂ­a exista como la moneda de los paĂ­ses que actualmente la conforman.

Cierto es que en los Ășltimos años varios paĂ­ses comenzaron a crecer, aunque los niveles de PBI palidecen cuando se los compara con otras economĂ­as fuera de la eurozona, como Islandia. España, Irlanda muestran tasas de crecimiento superiores al 2,5%. AdemĂĄs de la influencia de Draghi, tambiĂ©n es cierto que dichos paĂ­ses abandonaron la austeridad fiscal por motivos electorales, contrariamente a lo que sostiene el discurso convencional. No es casualidad que la ComisiĂłn Europea amenace a España con la imposiciĂłn de multas por haberse desviado de los planes de reducciĂłn del dĂ©ficit. Sin embargo, no se observa un cambio estructural en la economĂ­a que asegure, o al menos apoye, un crecimiento inclusivo y sustentable en el largo plazo. La economĂ­a española actĂșa al ritmo del turismo y del gasto pĂșblico, pero no hay un crecimiento sostenido del sector manufacturero ni una recomposiciĂłn de las exportaciones orientada a sectores tecnolĂłgicos. Lo cual es en cierto modo esperable: esos sectores pagan sueldos altos; cuando bajan los sueldos, producen menos.

Presiones a la ruptura

Como dije anteriormente, cualquier pronóstico de ruptura de la unión monetaria es un acto aventurero, que ignora la resiliencia que ha mostrado el bloque y la determinación de algunos de sus líderes para mantenerlo a flote. Sin embargo, no hubo moneda que haya perdurado eternamente. Y sí son identificables ciertas tendencias que apuntan hacia un retroceso perdurable de la eurozona y que amenazan su estabilidad y composición (en términos de países miembros).

Por un lado, estĂĄn las cuestiones econĂłmicas. La respuesta a la crisis desatada en 2010, con economĂ­as que apenas se estaban recuperando de la crisis del 2008, ha agudizado los problemas estructurales y disminuido los mĂĄrgenes de acciĂłn ante episodios futuros similares, en vez de aportar soluciones perdurables.

Por un lado, el desempleo juvenil ha alcanzado niveles escandalosos, al igual que el desempleo en la franja de adultos mayores de 55 años. Esto, conjugado con una estructura demogråfica avejentada, solo permite avizorar serios problemas de financiamiento para las jubilaciones y pensiones, en tanto estas se financien con aportes dedicados a tal fin (en vez de impuestos generales como ser el IVA o el impuesto a los ingresos). Pero por sobre todas las cosas, afecta enormemente las capacidades laborales de los desempleados, ademås de la demanda agregada, de por sí. Para operar una planta tecnológicamente avanzada se requieren ingenieros y personal competente. Pero si se desplazan a otros lugares, la mano de obra se vuelve menos atractiva para los inversores.

Se observa, en tal sentido, que la divergencia entre economĂ­as altamente competitivas como Alemania (y sus paĂ­ses satĂ©lites) y economĂ­as del sur de Europa no ha hecho mĂĄs que acrecentarse. Esto vale particularmente para Italia, un paĂ­s que ha sabido tener una industria de avanzada, pero que marcha desde hace años en un sendero de desindustrializaciĂłn y estancamiento, un retroceso al cual no se le avizora un freno. Este es el principal factor de divergencia en las performances de los paĂ­ses miembros: la divergencia estructural, por lo cual no quiero decir “diferencias en regulaciones laborales”, sino en estructura productiva, peso de los sectores de alta tecnologĂ­a y de bienes de capital, integraciĂłn entre las distintas etapas, etcĂ©tera.

La importancia del sector financiero para la estabilidad de la eurozona ha quedado demostrada, y su estado estå lejos de ser el óptimo. Tanto en Alemania como en Italia los principales bancos afrontan problemas de diversas índoles, derivados tanto del estancamiento económico (en el caso de Italia) como de préstamos dudosos y conductas ilegales que desembocan una y otra vez en multas y sanciones. Pero por sobre todas las cosas, las nuevas instituciones erigidas para aliviar la carga para los países miembros estån diseñadas de forma premeditada para incumplir dicho objetivo. No existe un fondo significativo de seguros para depósitos; los fondos para eventuales rescates bancarios (de ser necesarios) apenas estarían disponibles a partir de 2019, y en magnitudes muy reducidas respecto de lo que se necesitaría. No ha habido modificaciones para desalentar la conducta criminal de muchos banqueros, como sí lo ha hecho Islandia.

Las políticas de austeridad, desregulación y flexibilidad laboral han sido ligadas (con razón) a una avanzada neoliberal en el continente, y han alimentado el surgimiento y fortalecimiento de movimientos nacionalistas de extrema derecha. Han aparecido movimientos de izquierda con cierta relevancia, el mås importante de los cuales ha sido Syriza en Grecia, antes de dar una vuelta de 180 grados y transformarse en la misma titubeante socialdemocracia que tanto ha criticado. Pero también han surgido y/o fortalecido partidos de izquierda relevantes en España (Podemos), Holanda (Partido Socialista, el cual no debe ser confundido con el tradicional partido socialdemócrata llamado Partido Laborista), Alemania (La Izquierda), Irlanda (Sinn Fein) y otros mås. Sin embargo, ninguno de ellos ha obtenido el caudal de votos suficientes como para formar o participar de gobiernos (salvo en el caso de Portugal). Los partidos de extrema derecha, sin embargo, han alcanzado el poder en Polonia, Hungría, han formado parte del gobierno en Holanda, casi forman gobierno en Austria, y son cada vez mås relevantes en Francia, Alemania, el Reino Unido, Finlandia y otros.

Este viraje a la derecha estĂĄ alimentado por el impacto del flujo de inmigrantes proveniente de Oriente Medio. Si bien quiero dejar constancia de mi respaldo a la respuesta aperturista e inclusiva de Merkel (aun dentro de las restricciones polĂ­ticas que enfrenta), el bloque como un todo ha fallado enormemente en brindar una respuesta y un enfoque integrador para lidiar con el asunto. La idea parece ser “que se queden todos en Grecia”, como si ese paĂ­s estuviese en condiciones de acoger a millones de personas (por cierto, la cantidad que han recibido el LĂ­bano, TurquĂ­a y Jordania, entre otros). El sistema de “cuotas” propuesto no llegĂł a ver la luz del dĂ­a, dada la oposiciĂłn virulenta (y xenĂłfoba) de muchos paĂ­ses del Este europeo, algunos de los cuales “solo aceptaban cristianos”. El surgimiento del nacionalismo, disparado en parte como reacciĂłn a las polĂ­ticas neoliberales adoptadas, pero tambiĂ©n como canalizaciĂłn de tendencias mĂĄs o menos segregacionistas subyacentes en la poblaciĂłn, representa la principal amenaza a la estabilidad, no solo ya de la eurozona, sino de la UniĂłn Europea en sĂ­, como lo muestra el referĂ©ndum en Gran Bretaña. Es imprescindible que los paĂ­ses adopten polĂ­ticas efectivas de integraciĂłn de los refugiados e inmigrantes, como ser la inmediata escolarizaciĂłn de los menores, la obligaciĂłn de aprender el idioma por parte de los adultos, y polĂ­ticas de empleo, para contrarrestar el auge neofascista que azota al continente. En este aspecto, asĂ­ como en el plano econĂłmico, los pronĂłsticos no son para nada alentadores; por el contrario, las restricciones de movimiento y las restricciones en los derechos impuestas ante los recientes ataques terroristas hablan de un retroceso sin fin.

<
>


DESCARGAR - VER
NÂș 68: Derechos Humanos


DESCARGAR - VER
NÂș 69: MERCOSUR


DESCARGAR - VER
NÂș 67: Relaciones Internacionales


DESCARGAR - VER
NÂș 66: La EducaciĂłn de la Primera Infancia


DESCARGAR - VER
NÂș 65: La Universidad como derecho


DESCARGAR - VER
NÂș 64: DEUDA EXTERNA


DESCARGAR - VER
NÂș 63: reforma de la justicia


DESCARGAR - VER
NÂș 62: La Secundaria como derecho


DESCARGAR - VER
NÂș 61: CULTURA


DESCARGAR - VER
NÂș 60: Extractivismo


DESCARGAR - VER
NÂș 59: La ResponsabilizaciĂłn en la gestiĂłn pĂșblica


DESCARGAR - VER
NÂș 58: Deporte y Sociedad


DESCARGAR - VER
NÂș 57: ÁFRICA


DESCARGAR - VER
NÂș 56: ASIA


DESCARGAR - VER
NÂș 55: EconomĂ­a Internacional


DESCARGAR - VER
NÂș 54: Homenaje a Aldo Ferrer


DESCARGAR - VER
NÂș 53: NÂș 53


DESCARGAR - VER
NÂș 52: Las deudas de la Democracia I


DESCARGAR - VER
NÂș 51: Juventud


DESCARGAR - VER
NÂș 50: Un mundo en Guerra


DESCARGAR - VER
NÂș 49: Libertad de expresiĂłn


DESCARGAR - VER
NÂș 48: FUERZAS ARMADAS Y DEMOCRACIA


DESCARGAR - VER
NÂș 47: Problemas Urbanos


DESCARGAR - VER
NÂș 46: CyMAT


DESCARGAR - VER
NÂș 45: Sexualidades


DESCARGAR - VER
NÂș 44: EE.UU. y AmĂ©rica Latina


DESCARGAR - VER
NÂș 43: Desarrollo y Medio Ambiente


DESCARGAR - VER
NÂș 42: DROGAS


DESCARGAR - VER
NÂș 41: Salud


DESCARGAR - VER
NÂș 40: Internet y Nuevas TecnologĂ­as


DESCARGAR - VER
NÂș 39: Internet y Nuevas TecnologĂ­as


DESCARGAR - VER
NÂș 38: EconomĂŹa Social y Solidaria


DESCARGAR - VER
NÂș 37: economĂ­a social


DESCARGAR - VER
NÂș 36: Tercera edad


DESCARGAR - VER
NÂș 35: CĂłrdoba


DESCARGAR - VER
NÂș 34: Control Social


DESCARGAR - VER
NÂș 33: EducaciĂłn Superior


DESCARGAR - VER
NÂș 32: GĂ©nero


DESCARGAR - VER
NÂș 31: 30 años de democracia


DESCARGAR - VER
NÂș 30: Justicia


DESCARGAR - VER
NÂș 29: DesafĂ­os culturales


DESCARGAR - VER
NÂș 28: EconomĂ­as Regionales


DESCARGAR - VER
NÂș 27: EconomĂ­as Regionales


DESCARGAR - VER
NÂș 26: NÂș 26


DESCARGAR - VER
NÂș 25: pueblos indĂ­genas


DESCARGAR - VER
NÂș 24: Ciencia y Poder


DESCARGAR - VER
NÂș 23: pobreza II


DESCARGAR - VER
NÂș 22: Pobreza


DESCARGAR - VER
NÂș 21: Migraciones


DESCARGAR - VER
NÂș 20: AGUA


DESCARGAR - VER
NÂș 19: IntegraciĂłn Regional


DESCARGAR - VER
NÂș 18: Estado II


DESCARGAR - VER
NÂș 17: Estado I


DESCARGAR - VER
NÂș 16: Industria


DESCARGAR - VER
NÂș 15: Seguridad democrĂĄtica


DESCARGAR - VER
NÂș 14: Reforma fiscal II


DESCARGAR - VER
NÂș 13: Reforma fiscal I


DESCARGAR - VER
NÂș 12: AgroganaderĂ­a


DESCARGAR - VER
NÂș 11: Crisis financiera internacional


DESCARGAR - VER
NÂș 10: EnergĂ­a


DESCARGAR - VER
NÂș 9: Transporte


DESCARGAR - VER
NÂș 8: Ciencia y tecnologĂ­a


DESCARGAR - VER
NÂș 7: Salud


DESCARGAR - VER
NÂș 6: Empleo


DESCARGAR - VER
NÂș 5: HĂĄbitat y vivienda


DESCARGAR - VER
NÂș 4: Argentina en el mundo


DESCARGAR - VER
NÂș 3: EducaciĂłn


DESCARGAR - VER
NÂș 2: Medio ambiente


DESCARGAR - VER
NÂș 1: Argentina hoy

Voces en el Fénix NÂș 55
CENIZAS DEL PARAÍSO

EconomĂ­a Internacional

ArtĂ­culos de este nĂșmero

Pablo G. Bortz
Un retroceso permanente
Augusto Costa
ÂżDe quĂ© hablamos cuando hablamos de “Brexit”?
Leandro MartĂ­n Ottone y NicolĂĄs Todesca
Del “Brexit” a la crisis de la banca italiana: problemas financieros actuales
Fernando AgustĂ­n Falbo y Haroldo Montagu
Latinoamérica, (otra vez) en la encrucijada
Carlos Bianco
Las dos puntas: la Argentina entre el Mercosur y la Alianza del PacĂ­fico
Eduardo Crespo
Brasil: la vuelta al estancamiento relativo
Carlos Marichal
El regreso de las deudas externas. Un nuevo capĂ­tulo en la historia financiera y polĂ­tica latinoamericana
MartĂ­n Burgos
China: un gigante con pies de barro
Manuel F. Montes
Sobre la existencia de cuestiones sistémicas y sus implicancias en materia de políticas
Jorge Arturo Luna, RaĂșl Esqueda y Oscar Ugarteche
El Fondo y sus proyecciones: qué lejos estås de mí
DemiĂĄn Dalle y Enrique Aschieri
Dificultades actuales y entrevistas sobre las multinacionales
GermĂĄn Pinazo y Alan Cibils
Algunos elementos para pensar el problema de la industrializaciĂłn en el marco de la nueva divisiĂłn internacional del trabajo
Bernardo Lischinsky
DistribuciĂłn del ingreso y la riqueza a nivel mundial

Newsletter