Poderes e impotencias de las elites en la Argentina

Poderes e impotencias de las elites en la Argentina

Por Mariana Heredia

Nuestro país, como todos, presenta grupos que ocupan posiciones de privilegio respecto de distintos recursos. Una perspectiva no reduccionista es capaz de incluir los elementos de heterogeneidad, indeterminación y contingencia que subyacen en este evidente predominio de determinados sectores por sobre otros.
 
Soci√≥loga de la Universidad de Buenos Aires, magister y doctora en Sociolog√≠a por la √Čcole des Hautes √Čtudes en Sciences Sociales, investigadora independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Cient√≠ficas y T√©cnicas. Ha trabajado sobre sociolog√≠a de las elites desde el estudio de las corporaciones empresarias, la tecnocracia econ√≥mica, las clases medias altas y altas en la Argentina reciente. Es autora de ‚ÄúA quoi sert un √©conomiste‚ÄĚ (La D√©couverte, 2014) y ‚ÄúCuando los economistas alcanzaron el poder‚ÄĚ (Siglo XXI, 2015)


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Una verdad fastidiosa

Cuando las desigualdades sociales recrudecen, vuelve la denuncia contra las elites e incluso la exigencia de que rindan cuentas por su suerte. Es que las distancias que se naturalizan en momentos de calma y prosperidad pueden ser escandalosas cuando arrecia la crisis. Al menos en la Argentina, la plasticidad del t√©rmino elite permite que la cr√≠tica sea ecum√©nica y abarque tradiciones opuestas. Desde una sensibilidad de izquierda, el foco del encono suele dirigirse a quienes concentran la riqueza y sacan ventaja de la privatizaci√≥n de derechos y beneficios. Desde una perspectiva m√°s liberal, el ensa√Īamiento se concentra en los pol√≠ticos y su ineficiencia en la toma de grandes decisiones. Dada la extracci√≥n social predominante de los miembros del gobierno argentino actual, algunos tienen motivos dobles para justificar su bronca, mientras otros no encuentran consuelo.

Sea de izquierda o de derecha, la cr√≠tica antielitista corre el riesgo de olvidar una verdad fastidiosa y, con ella, todos sus matices. La verdad es que, en todas las sociedades complejas conocidas, el poder, la riqueza y el reconocimiento tienden a repartirse de manera desigual, delimitando minor√≠as con retribuciones o prerrogativas extraordinarias. Mal que les pese a los cr√≠ticos socialistas o liberales, la ambici√≥n humana seguir√° perseverando en la modificaci√≥n o la preservaci√≥n del orden, la acumulaci√≥n de ventajas materiales o la conquista de la admiraci√≥n p√ļblica. Y eso no es necesariamente ruin. Muy por el contrario, cada una de esas tradiciones asocia el progreso de la humanidad a la capacidad de conducir grandes cambios hist√≥ricos o de desplegar una fuerza creativa que, al producir novedades, transforme nuestro mundo. La alta pol√≠tica como las revoluciones t√©cnicas y econ√≥micas necesitan ser organizadas y dirigidas y quedan, por tanto, asociadas a grandes nombres. As√≠, cuando se acalla el abucheo, reconocer la existencia de desigualdades espec√≠ficas ‚Äďsus formas y gradientes‚Äď, sopesar sus fundamentos y consecuencias puede volverse un mejor punto de apoyo para conocer y transformar nuestras sociedades. Tambi√©n puede serlo reconocer que si bien siempre habr√° ganadores (llam√©moslos miembros de las elites), eso no significa que siempre ganen los mismos. El reconocimiento de estas viejas leyes sociol√≥gicas ‚Äďla existencia de elites y su relativa circulaci√≥n en tiempos de crisis‚Äď resulta fundamental porque la denuncia indiscriminada contra los ricos y poderosos corre el riesgo de respaldar, hoy como ayer, el caos disolvente o las reacciones fascistas.

Las negligencias del discurso antielitista son especialmente evidentes en la Argentina donde sus dirigencias se convirtieron, a partir de los a√Īos 1930, en clave fundamental para interpretar un devenir nacional decepcionante. Muchas veces comparado con el de Estados Unidos a principios del siglo XX, el derrotero del pa√≠s mereci√≥ distintas explicaciones. Entre ellas, se destacan las que atribuyen la inestabilidad pol√≠tica y el estancamiento econ√≥mico a la naturaleza de sus elites. Con este punto de partida en com√ļn, las causas propuestas fueron m√ļltiples y hasta contradictorias. Por un lado, atendiendo a la din√°mica pol√≠tica, la sucesi√≥n de golpes de Estado, de gobiernos civiles y militares breves se explic√≥ por la falta de un partido de derecha electoralmente eficaz y por la activaci√≥n de las Fuerzas Armadas como canal de intervenci√≥n de las clases m√°s altas. La representaci√≥n corporativa no habr√≠a logrado cubrir esta vacancia porque, aunque tenaz, solo super√≥ circunstancialmente la divisi√≥n por sectores de actividad. En efecto, pocas veces dirigentes del campo, la industria y las finanzas coincidieron, m√°s all√° de los slogans, en el apoyo a pol√≠ticas espec√≠ficas. Por otro lado, el an√°lisis socioecon√≥mico convino en atribuir las crisis macroecon√≥micas y la desaceleraci√≥n del crecimiento a las caracter√≠sticas de las elites. Para algunos autores, el car√°cter aluvional de las clases altas argentinas y el agotamiento del proyecto agroexportador impidieron la conformaci√≥n de un grupo cohesionado, portador de un nuevo modelo de desarrollo. De manera complementaria, otros afirmaron que la burgues√≠a argentina constitu√≠a un sector heterog√©neo, con intereses estructuralmente contradictorios que opon√≠an el campo a la ciudad, los capitales nacionales a los extranjeros. En las ant√≠podas de esta propuesta, otros analistas postulaban la particularidad de un n√ļcleo empresarial multiimplantado cuyas pr√°cticas especulativas y cortoplacistas contrariaban cualquier orden estable. Atractivas y eficaces para fundar juicios morales e identificar a qui√©nes culpar del fracaso, estas interpretaciones fueron emp√≠ricamente menos robustas. Por un lado, su generalidad sigue impidiendo saldar la controversia sobre el car√°cter unificado o fragmentado de las elites durante la posguerra. Si la continuidad de las pr√°cticas econ√≥micas cortoplacistas parece un rasgo caracter√≠stico de quienes participan de las actividades productivas y financieras del pa√≠s (sea cual fuere su sector de actividad, clase o ciudadan√≠a), la composici√≥n social de las elites parece haber sido m√°s bien abierta e inestable. La convergencia pol√≠tica, finalmente, pudo ponerse de manifiesto m√°s en la reacci√≥n frente a la amenaza que en la conformaci√≥n de una opci√≥n pol√≠tica o ideol√≥gica conjunta. En todo caso, pensar hoy la unidad o la fragmentaci√≥n de cualquier grupo social parece requerir una consideraci√≥n m√°s sofisticada sobre los miembros, pr√°cticas y relaciones que habr√°n de caracterizarlo.

Por otro lado, si la descripci√≥n morfol√≥gica de las elites propuesta por estas perspectivas cl√°sicas resulta hoy problem√°tica, tambi√©n lo es el car√°cter determinante que se les hab√≠a atribuido. No queda claro cu√°nto de los puntos de inflexi√≥n m√°s recientes se debi√≥ a recomposiciones en estos grupos o a complejos procesos que agudizaron contradicciones de larga data e introdujeron elementos disruptivos, pero que, en todo caso, instituyeron nuevas l√≥gicas pol√≠ticas y econ√≥micas. Para abrir solo dos interrogantes: ¬Ņcu√°nto del establecimiento de la democracia a partir de 1983 se debi√≥ a la modificaci√≥n de la relaci√≥n entre elites sociales y sistema pol√≠tico y cu√°nto a coyunturas hist√≥ricas espec√≠ficas como la derrota de Malvinas, la victoria de Alfons√≠n y el impacto del Juicio a las Juntas? ¬ŅCu√°nto de la adopci√≥n de las reformas de mercado a partir de1989 o del abandono de la convertibilidad en 2002 puede imputarse a la superaci√≥n de un empate entre fracciones burguesas o al desmoronamiento de dos √≥rdenes econ√≥micos extremadamente fr√°giles? Que hubo en cada round ganadores y perdedores no hay duda, y que en general las v√≠ctimas se contaron sobre todo entre los m√°s vulnerables, tampoco. En cualquier caso, miembros de las elites pol√≠ticas y econ√≥micas corrieron suertes diversas en los nuevos escenarios y no siempre supieron jugar a favor de las opciones que, a la larga, m√°s los beneficiar√≠an.

Tal vez por haber estado indisolublemente ligada con la pregunta contraf√°ctica del porqu√© no fuimos (la naci√≥n moderna, la potencia industrial, la democracia participativa), la preocupaci√≥n por las elites perdi√≥, en tiempos de normalidad, gran parte de su inter√©s. En tiempos de crisis, en cambio, pol√≠ticos y periodistas alternaron entre dos caricaturas: el realpolitik para justificar a las elites propias y el infantilismo para juzgar las ajenas. De acuerdo con este √ļltimo relato, la sociedad argentina se ve recurrentemente expoliada por un pu√Īado de inescrupulosos y los resultados insatisfactorios son causados por gente mala que act√ļa vilmente. Un relato capaz de catalizar el resentimiento, pero menos √ļtil para fundar un diagn√≥stico preciso y ensayar soluciones.

La nueva sociología de las elites

Es sobre este trasfondo que el aporte del sistema cient√≠fico de la √ļltima d√©cada cobra toda su importancia. En 2005, la revista Apuntes de Investigaci√≥n me permiti√≥ hacer una breve rese√Īa sobre los estudios de las elites. Por entonces, m√°s all√° de la frondosa tradici√≥n de econom√≠a pol√≠tica liderada por Eduardo Basualdo y Daniel Azpiazu en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) de Buenos Aires, pr√°cticamente no hab√≠a investigaciones sociol√≥gicas sobre el tema. La rese√Īa termin√≥ siendo un rompecabezas que tomaba aportes de distintas especialidades (la sociolog√≠a urbana, pol√≠tica, de la educaci√≥n, del trabajo) que no se hab√≠an focalizado en las elites. Las distintas contribuciones de este dossier muestran el largo camino recorrido y su importancia para la Argentina de hoy. Frente a una tematizaci√≥n de las desigualdades que, como en los a√Īos 1990, busca restringir la atenci√≥n p√ļblica a los pobres y empobrecidos, la preocupaci√≥n por las elites invita a completar una vacancia indispensable para cualquier mirada relacional sobre la econom√≠a, la sociedad y la pol√≠tica.

Por tratarse de un tema candente abordado met√≥dicamente, las contribuciones del dossier revelan un sutil equilibrio entre relevancia y ecuanimidad. Todos los autores comparten con sus mayores la convicci√≥n de que conocer los modos en que se configura el poder econ√≥mico, se ejerce la dominaci√≥n pol√≠tica, se relacionan empresarios y dirigentes pol√≠ticos, se obtura o democratiza el acceso a ciertos derechos, se estructuran los valores y estilos de vida de las clases m√°s altas, resultan piezas fundamentales para comprender la organizaci√≥n social en su conjunto. Comparten tambi√©n la vocaci√≥n de identificar en las distintas coyunturas patrones recurrentes de conformaci√≥n y acci√≥n de las elites. No obstante, a diferencia de los estudios anteriores y del discurso del sentido com√ļn, ponen en suspenso los juicios en pos de una descripci√≥n densa de los mundos que analizan. En este sentido, en lugar de formular ‚Äúla‚ÄĚ pregunta por el orden y presuponer el car√°cter determinante de las elites, los autores delimitan problemas espec√≠ficos, formulan hip√≥tesis y proveen evidencias para contrastarlas. Hacerlo no los aleja de las grandes preguntas sobre la organizaci√≥n del capitalismo y la democracia en la Argentina, pero les permite formular respuestas m√°s s√≥lidas.

De los ensayos incluidos en el dossier se derivan algunos desplazamientos anal√≠ticos y varias conclusiones comunes. Contra cierto provincianismo de los enfoques anteriores, el primer desplazamiento consiste en inscribir el estudio de las elites en las grandes transformaciones geopol√≠ticas, tecnol√≥gicas y culturales de las √ļltimas d√©cadas. Hoy m√°s que nunca las elites argentinas tienen un componente extranjero innegable y comparten la vocaci√≥n por participar de un c√≠rculo internacionalizado y cosmopolita. Cierto, el Estado no dej√≥ de ser una arena de disputa por decisiones y recursos que generan ganancias extraordinarias. Tampoco abandon√≥ la contienda cuando el descontrol de par√°metros b√°sicos como el valor de la moneda nacional o la tasa de inter√©s provocaron recomposiciones violentas. No obstante, la capacidad estatal se fue acotando frente a un mercado global que ofrece grandes oportunidades para las elites econ√≥micas y restricciones importantes para el ejercicio de la autoridad p√ļblica. En este marco, la pregunta no es solo c√≥mo las elites determinan los cambios hist√≥ricos, sino c√≥mo impactaron sobre ellas la crisis de los socialismos reales, la integraci√≥n de los mercados comerciales y financieros, el desprestigio de los grandes relatos, la reorientaci√≥n de la acci√≥n estatal‚ĶCualquier alusi√≥n al ‚Äúgen argentino‚ÄĚ carece en este marco de asidero, no solo por la naturaleza de las elites argentinas actuales, sino porque muchos de los rasgos identificados se reproducen en otros pa√≠ses de la regi√≥n o con caracter√≠sticas semejantes.

En consonancia con lo observado en otros pa√≠ses, la primera gran conclusi√≥n a la que llegan los distintos art√≠culos es el declive inexorable de las familias tradicionales y de las pr√°cticas y valores que las caracterizaban. Una de las pistas que recorren muchos de los art√≠culos es el paso de una alta sociedad de raigambre nacional, con valores liberal-conservadores, a un conjunto de participantes m√°s heterog√©neo y disperso, insertos en negocios globalizados. Mart√≠n Schorr y Andrea Lluch detallan, cada uno a su manera, el repliegue y relativa subordinaci√≥n de la burgues√≠a nacional en la econom√≠a del pa√≠s y, con ellas, el retraimiento de las redes de conocidos como infraestructura del mundo de los negocios. Carla Gras y Valeria Hern√°ndez identifican el reemplazo del gran terrateniente pampeano por complejas redes de agronegocios y sus noveles apoyaturas sociol√≥gicas y organizacionales. Alejandro Gaggero enfatiza la propensi√≥n de los argentinos con dinero a desprenderse de sus activos locales y colocar sus fortunas en el extranjero. Esta porosidad de las fronteras econ√≥micas se expresa tambi√©n en la creciente importancia adquirida por las c√°maras empresarias binacionales y las organizaciones internacionales de cr√©dito, estudiadas por Marina Dossi, Alejandro Dulitzky y Pablo Nemi√Īa, respectivamente. Es indudable, como demuestran Ana Castellani, Paula Canelo y Julia Gentile, que el gobierno de Cambiemos reclut√≥ un n√ļmero singular de miembros con apellidos ilustres; no obstante, lo destacable es que el acercamiento entre el mundo de la pol√≠tica y de los negocios se ve garantizado no ya por las elites tradicionales o los due√Īos de las grandes empresas argentinas, sino por los gerentes de las multinacionales que dominan hoy la econom√≠a del pa√≠s.

El fen√≥meno tambi√©n se observa en el plano institucional y cultural. M√°ximo Badar√≥ presenta el debilitamiento de las Fuerzas Armadas desde la instauraci√≥n de la democracia, pero sobre todo desde las reformas de los a√Īos noventa, concomitante con el eclipse de las invocaciones al sacrificio en nombre de la patria o la naci√≥n. Si bien Victoria Gessaghi corrobora la preferencia de las familias tradicionales por establecimientos educativos que reproducen algunos de sus valores, subraya el crecimiento de las instituciones de excelencia, alineadas con los imperativos pedag√≥gicos de una econom√≠a abierta y competitiva. Desde una perspectiva complementaria, Leandro Basanta Crespo identifica en las p√°ginas de la revista del diario La Naci√≥n el modo en que fueron declinando los llamados al compromiso en pos de un proyecto colectivo de progreso y el ejercicio de roles tradicionales hacia una orientaci√≥n ideol√≥gica m√°s liberal, individualista y centrada en el disfrute de la vida.

El segundo desplazamiento que comparten estos an√°lisis es que en lugar de preguntarse por la cohesi√≥n o la solidaridad de las elites in toto, los autores indagan en qu√© grupos las conforman, con qu√© objetivos, con qu√© coincidencias y tensiones se agrupan en cada momento. Por un lado, a la distinci√≥n cl√°sica entre elites econ√≥micas y pol√≠ticas se agregan otras. En el caso de las elites empresariales, tanto Mart√≠n Schorr como Guillermo Jorge evidencian los imperativos espec√≠ficos de las compa√Ī√≠as nacionales y extranjeras mientras Florencia Luci y Andrea Lluch analizan los diversos formatos de conducci√≥n por profesionales o por miembros de la familia. Alejandro Gaggero subraya finalmente la discrepancia entre quienes detentan los resortes locales de la producci√≥n de riqueza a trav√©s de sus empresas y quienes lograron amasar las mayores fortunas para colocarlas luego fuera del pa√≠s. En el caso de las elites pol√≠ticas, Mariana Gen√© enfatiza la particular divisi√≥n del trabajo que supone agregar y representar intereses, alcanzar legitimidad pero garantizar umbrales aceptables de gobernabilidad, mediar entre actores en declinaci√≥n, subordinaci√≥n o preeminencia seg√ļn la jerarqu√≠a de sus organizaciones y territorios. Pamela Sosa propone una doble contribuci√≥n al conocimiento de las elites argentinas: la importancia del esquema federal en la conformaci√≥n de la elite pol√≠tica ejecutiva y legislativa, pero sobre todo las distinciones dentro de los partidos y entre provincias con formas de desarrollo muy diferentes y posicionamientos inesperados. Adem√°s de estas distinciones dentro de dos colectivos ineludibles en cualquier sociedad capitalista (los hombres de negocios y los pol√≠ticos), aparece una diversidad de puentes ‚Äďlas c√°maras sectoriales, los organizaciones internacionales, las formaciones pol√≠ticas de centroderecha, analizadas por Pablo Nemi√Īa, Marina Dossi y Alejandro Dulitzky‚Äď que vinculan la econom√≠a y la pol√≠tica en el plano nacional e internacional y se debaten en el arduo trabajo que conlleva la representaci√≥n de intereses colectivos.

La consideraci√≥n de esta pluralidad de actores y de sus intervenciones permite alcanzar una segunda conclusi√≥n: m√°s que identificar bloques homog√©neos y enfrentados, las alianzas y oposiciones han sido m√°s bien transversales. Esto puede observarse dentro de las formaciones partidarias como en el caso de la discusi√≥n de la ley del aborto estudiada por Pamela Sosa. Hay votantes a favor y en contra en el oficialismo y la oposici√≥n, entre mujeres y varones, en provincias pobres y ricas. Las alianzas cruzadas tambi√©n se hacen evidentes al considerar la relaci√≥n entre intereses pol√≠ticos y empresariales. Hay hombres de negocios y dirigentes pol√≠ticos que se aglutinan en la defensa de los acuerdos con el FMI analizados por Pablo Nemi√Īa mientras otros los rechazan. Algo semejante puede concluirse del estudio de Carla Gras y Valeria Hern√°ndez sobre la soja, de M√°ximo Badar√≥ sobre el rol de los militares o de Ana Castellani, Paula Canelo y Julia Gentile sobre el equipo de Cambiemos. En la discusi√≥n de estas cuestiones p√ļblicas, dirigentes gubernamentales y altos funcionarios tensionan la unidad de las coaliciones de gobierno y la acci√≥n estatal al replicar dentro de ellas las l√≠neas de fractura de los grupos sociales que los respaldan.

El tercer desplazamiento consiste en dejar de pensar en t√©rminos de conductas ahist√≥ricas para concebirlas pr√°cticas moldeadas institucionalmente. M√°s que caracterizar a los empresarios como ontol√≥gicamente rentistas o a los pol√≠ticos como irremediablemente corruptos, los trabajos del dossier nos invitan a ubicarnos en un nivel intermedio donde se sit√ļan los mecanismos susceptibles de incentivar o desalentar estas formas de actuar. As√≠, las limitaciones estructurales a un crecimiento sustentable y las crisis macroecon√≥micas recurrentes se convierten en claves para comprender c√≥mo se acortaron los horizontes de inversi√≥n en la Argentina. Del mismo modo, las dificultades de sucesi√≥n en las empresas familiares, la legislaci√≥n propicia a las inversiones extranjeras directas, la falta de un mercado local de capitales explican el repliegue del empresariado nacional frente al capital externo. Las potencialidades de la tecnolog√≠a, las nuevas formas de organizaci√≥n de la propiedad y el trabajo respaldan asimismo la configuraci√≥n de las grandes empresas estudiadas por Carla Gras, Valeria Hern√°ndez y Florencia Luci. Pero la infraestructura no es solo econ√≥mica. Lo que la ley dictamina y la Justicia controla o tolera est√° tambi√©n en el origen del saber espec√≠fico de las elites pol√≠ticas m√°s h√°biles estudiadas por Mariana Gen√©, tanto como del modo en que se reproducen pero tambi√©n se revierten pr√°cticas ilegales como las analizadas por Guillermo Jorge.

Es tal vez en este nivel donde m√°s tela quede para cortar en los pr√≥ximos trabajos sobre las elites. Faltan en la producci√≥n argentina estudios que profundicen c√≥mo se intersectan regulaciones p√ļblicas e intereses mercantiles en la configuraci√≥n de las elites profesionales ‚Äďlos jueces, los m√©dicos, los deportistas‚Äď para avanzar en la comprensi√≥n de las relaciones entre reconocimiento, poder y riqueza en la sociedad contempor√°nea. Hay estudios sobre expertos y consultores, sobre la emergencia de una zona gris y porosa entre el funcionariado p√ļblico y el mecenazgo empresario e internacional. Son necesarias investigaciones sistem√°ticas sobre c√≥mo se privatizan derechos en el espacio p√ļblico y se habilitan u obturan derrames a partir de la inversi√≥n privada.

En todo caso, junto con la novedades notables se√Īaladas por muchos de los art√≠culos (la renovaci√≥n de la discusi√≥n pol√≠tica en torno de los derechos de las mujeres o la conformaci√≥n de una coalici√≥n de derecha electoralmente efectiva, para citar solo dos ejemplos), la buena sociolog√≠a sigue siendo, y el dossier es fiel ejemplo de ello, la que revitaliza problem√°ticas cl√°sicas y se revela capaz de producir aportes sustantivos que trasciendan el resentimiento y contribuyan a construir diagn√≥sticos y soluciones m√°s all√° de la coyuntura.

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N¬ļ 73: ELITES


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N¬ļ 65: La Universidad como derecho


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N¬ļ 64: DEUDA EXTERNA


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N¬ļ 63: reforma de la justicia


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N¬ļ 52: Las deudas de la Democracia I


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N¬ļ 26: N¬ļ 26


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N¬ļ 18: Estado II


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N¬ļ 13: Reforma fiscal I


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N¬ļ 12: Agroganader√≠a


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N¬ļ 4: Argentina en el mundo


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N¬ļ 3: Educaci√≥n


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N¬ļ 2: Medio ambiente


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N¬ļ 1: Argentina hoy

Voces en el Fénix N¬ļ 73
EL C√ćRCULO

ELITES

Art√≠culos de este n√ļmero

Mariana Heredia
Poderes e impotencias de las elites en la Argentina
Martín Schorr
El podio de los negocios: el poder económico como límite al desarrollo en la Argentina
Andrea Lluch
La elite del capitalismo nacional: grandes empresas familiares y redes corporativas
Carla Gras CONICET-IDAES y Valeria Hern√°ndez IRD-IDAES
Los encantadores de la pampa. Transformaciones de la elite agraria en la Argentina moderna
Florencia Luci
Entre los empleados y la patronal: ¬Ņqu√© significa ser un CEO?
Alejandro Gaggero
La elite de la liquidez: crisis macroeconómicas, reconversión empresarial y el patrimonio externo de los ricos argentinos
Mariana Gené
Sobre el oficio del poder
Máximo Badaró
El Ejército Argentino actual: una elite sin poder
Pamela Sosa
La votación de la ley del aborto en el Senado: las elites provinciales y la fragmentación del poder político en la Argentina
Marina Dossi y Alejandro Dulitzky
La representación gremial del empresariado en la Argentina
Pablo Nemi√Īa
Ni marioneta ni experto independiente. ¬ŅA qui√©n responde el FMI?
Paula Canelo, Ana Castellani y Julia Gentile
El gobierno de los CEOs. Equivalencia entre elites económicas y políticas en el gabinete de Mauricio Macri (2015-2018)
Guillermo Jorge
Estrategias para reducir la corrupción empresaria
Leandro Basanta Crespo
Los gustos de las clases altas a trav√©s de las p√°ginas de ‚ÄúLa Naci√≥n Revista‚ÄĚ (1969-2014)
Victoria Gessaghi
Entre la tradición y el mercado: la oferta educativa para las clases altas

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