Oro verde

Oro verde

Por Juan Carlos Pavoni

En Brasil, Paraguay, Argentina, Uruguay y Bolivia el monocultivo crece a costa de la salud, la seguridad alimentaria y el medio ambiente, lo que impone buscar alternativas al modelo productivo de semillas transgénicas y glifosato.
 
Fitomejorador de Trigo en INTA. Productor agropecuario y analista de Gestión Agropecuaria


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En 2007 Brasil conmemor√≥ los 125 a√Īos de la introducci√≥n de la soja en el territorio nacional, alcanzando una productividad media de 2.900 kilos por hect√°rea. La conquista territorial y el aumento de la productividad llevaron a Brasil al puesto de segundo mayor productor de este grano, respondiendo por aproximadamente 28 por ciento de la producci√≥n mundial y primer productor del hemisferio sur, con aproximadamente 21 millones de hect√°reas cultivadas y 61 millones de toneladas de granos en el ciclo 2007/08. As√≠ fue se√Īalado en el material preparatorio del V Congreso Brasile√Īo de Soja.

En ese encuentro, realizado el a√Īo pasado en Goiania, se plante√≥ que ‚Äďsiguiendo el ritmo de producci√≥n de Brasil‚Äď la Argentina es el tercer productor mundial de soja en el hemisferio sur. Aproximadamente, en el pa√≠s se cultivan 17 millones de hect√°reas. Se estima que en los √ļltimos ciclos se cosecharon 47 millones de toneladas, contabilizando un aumento de m√°s de 5 millones de toneladas con relaci√≥n al anterior escal√≥n productivo. Y en Paraguay ‚Äďquinto pa√≠s en producci√≥n de soja en el mundo‚Äď se produjeron 7 millones de toneladas en el ciclo 2007/08, con una renta aproximada de 2,8 mil millones de d√≥lares, lo que representa del 60 al 70 por ciento de las divisas del pa√≠s.

El Mercosur fue la regi√≥n que m√°s creci√≥ en producci√≥n de soja en todo el mundo durante las √ļltimas d√©cadas. En 1970 la regi√≥n era apenas una promesa para el cultivo de la soja. La producci√≥n no pasaba de 2 millones de toneladas, del total mundial de 42 millones. Su productividad no era superior a los 1.400 kilos por hect√°rea. En 2008, el Mercosur respondi√≥ por 115 millones de toneladas de un total de 218 millones de la producci√≥n mundial. La conclusi√≥n en este congreso es que definitivamente el Mercosur se convirti√≥ en el mayor polo productor del mundo.

Entre la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se siembra una superficie de soja que alcanza hoy las 53 millones de hect√°reas, lo que significa el 53 por ciento de su superficie cultivada total, de 100 millones de hect√°reas cultivables actualmente. Esto constituye una clara tendencia al monocultivo. Aunque √ļltimamente sufri√≥ una leve retracci√≥n en Brasil, todas las estimaciones ven una expansi√≥n del cultivo en aquel pa√≠s hasta las 100 millones de hect√°reas, vale decir, un crecimiento en los pr√≥ximos diez a√Īos del 66 por ciento desde las 60 millones actuales.

Hay que agregar el crecimiento de la soja en el este boliviano, particularmente en Santa Cruz de la Sierra. Bolivia ya se encuentra en el nivel de producci√≥n de 2 millones de toneladas. Seg√ļn la estimaci√≥n de ingresos de divisas citados por los analistas Gerardo Evia y Roc√≠o Lapitz en 2004, alcanzaron los 24.000 millones de d√≥lares, pudiendo estimarse que en la actualidad rondar√°n los 29.000 millones.

El bloque geográfico ocupa ya el segundo lugar como productor mundial de soja y el primer lugar como proveedor mundial en el mercado de la exportación. Los ingresos de divisas por este medio son determinantes en la generación de superávit comercial y fiscal, lo que genera una dependencia del modelo de muy difícil abordaje.

La evoluci√≥n del cultivo en los cinco pa√≠ses durante los √ļltimos quince a√Īos fue explosiva, aunque con alguna variaci√≥n en su ritmo y desplazamiento en el tiempo. La Argentina fue el primero en el tiempo y en su tasa de crecimiento anual. Todos los pa√≠ses asimilaron un modelo tecnol√≥gico y productivo particularmente asociado al cultivo que implica la sumatoria de la t√©cnica de siembra directa, las semillas transg√©nicas, herbicidas de amplio espectro y acci√≥n selectiva sobre la especie, como el glifosato y m√°s insecticidas de alta toxicidad para la protecci√≥n del alto valor del cultivo como el endosulf√°n.
Este paquete tecnol√≥gico aplicado al cultivo tiene la particularidad de introducir una notable facilidad para su ejecuci√≥n. Fue acompa√Īado por una demanda creciente de la producci√≥n y dos per√≠odos de altos precios del grano. El cultivo se expandi√≥ como reguero de p√≥lvora. A su paso, la soja se tom√≥ varias v√≠ctimas entre producciones agropecuarias alternativas. Carne, leche, ma√≠z, sorgo, algod√≥n, hortalizas y hasta los mismos bosques nativos en la Argentina; caf√© y bosques nativos en Brasil; bosques nativos en Paraguay y pasturas naturales de tradici√≥n ganadera en Uruguay.

Todos los indicadores y las percepciones de los t√©cnicos especializados se√Īalan que, m√°s all√° de alguna suspensi√≥n temporaria producto de la crisis econ√≥mica y financiera en curso, la demanda mundial de productos derivados de la soja, incluidos los biocombustibles, ser√° creciente. Los precios, m√°s all√° de las l√≥gicas oscilaciones que imponen el clima y los mercados, se sostendr√°n. Ante estos pron√≥sticos, ser√≠a de primera significaci√≥n que los gobiernos y sociedades involucrados en las consecuencias negativas de dicha evoluci√≥n creciente del cultivo se abrieran a un an√°lisis en conjunto de la problem√°tica, debatiendo las v√≠as por las cuales se debe encarrilar un modelo productivo que atienda tanto las necesidades de financiamiento fiscal como aquellas que hagan sustentable el modelo productivo; para, finalmente, planificar la producci√≥n mediante la utilizaci√≥n racional y razonable de los recursos involucrados y la preservaci√≥n de cuestiones centrales al desarrollo humano, como la salud, la seguridad alimentaria y el medio ambiente.

De acuerdo con la interesante conclusi√≥n del polit√≥logo y analista de informaci√≥n Mart√≠n Pardo, ‚Äúel mercado se impone y se ha generado una suerte de percepci√≥n bastante generalizada de que s√≥lo es posible encontrar caminos de desarrollo en la regi√≥n de la mano del ‚Äėoro verde‚Äô, lo que responde en buena medida a la ausencia de verdaderos espacios de reflexi√≥n y debate, que contribuyan a encontrar otras estrategias regionales que contemplen el imprescindible equilibrio entre desarrollo y la sustentabilidad social y ambiental‚ÄĚ.

La b√ļsqueda de un modelo alternativo

Es imprescindible reconocer la naturaleza regional del problema y otorgar prioridades para las soluciones parciales y de aplicaci√≥n progresiva que se deban planificar. La primera prioridad es consensuar el avance de las fronteras agr√≠colas sobre los bosques nativos y establecer una pol√≠tica com√ļn que acote el modelo productivo a la utilizaci√≥n de t√©cnicas que preserven el medio ambiente y la salud humana, reconociendo l√≠mites precisos de cambio en el ecosistema, plasmando legislaciones y ordenamientos nacionales de acuerdo con las pol√≠ticas consensuadas y acordando procedimientos de monitoreo que permitan corregir las desviaciones que es l√≥gico esperar.

Los pa√≠ses del Mercosur cuentan para su producci√≥n agropecuaria con la disponibilidad de grandes recursos naturales. La gran aptitud productiva de sus suelos, el generoso r√©gimen de lluvias, la variedad de climas con balances altamente positivos de temperatura y la captaci√≥n de luz solar otorgan en conjunto un valor extraordinario a su renta agraria. Es un plusvalor a favor de su competitividad internacional cuando de su explotaci√≥n se trata. Se suma a lo anterior que en grandes extensiones de nuestros pa√≠ses el valor de la tierra a√ļn es irrisorio y la normativa ambiental absolutamente inexistente o completamente inaplicada. Ambas situaciones son las que m√°s temprano que tarde pondr√°n en riesgo su competitividad y har√°n insustentable el modelo productivo.

Las estrategias utilitaristas del mercado son extremadamente limitadas para sostener una utilizaci√≥n socialmente responsable de los recursos naturales que hoy determinan ventajas comparativas. Los Estados tienen la obligaci√≥n de intervenir con urgencia para dise√Īar estrategias de competitividad a partir de otras formas de valor agregado mientras se aseguran la integridad de los ecosistemas, como el impulso a la producci√≥n de carnes, destinando las tierras y sus producciones de pasto y granos a dicho fin bajo sistemas de rotaciones que combinen una mayor productividad global con la preservaci√≥n del recurso suelo y el recurso agua. La producci√≥n de carne vacuna en sistemas pastoriles y la producci√≥n de granos en sistemas de incorporaci√≥n controlada de insumos agroqu√≠micos puede ser la gran marca registrada del Mercosur.

Para analizar el papel de los agroqu√≠micos en uno y otro modelo productivo es necesario tener en cuenta que todos los cultivos extensivos que se realizan modernamente, como trigo, ma√≠z, girasol, soja, etc√©tera, incluyen compuestos qu√≠micos para el control de malezas y plagas. Ninguno est√° exento de alg√ļn grado de toxicidad para la vida humana. Por ello todos exigen precauci√≥n para su uso. Cabe preguntarse si los que participan del actual modelo de producci√≥n vigente para el cultivo de soja ‚Äďglifosato y endosulf√°n‚Äď son m√°s da√Īinos que otros que podr√≠an oficiar de agroqu√≠micos de reemplazo. As√≠ como la Argentina autoriz√≥ la utilizaci√≥n de estos dos productos sin contar con informaci√≥n propia que mostrara los alcances de su toxicidad, nuestro pa√≠s no cuenta con estudios del efecto comparado de estas drogas, ni con las que se usaron antes, ni de las que eventualmente actuar√≠an en su reemplazo. Por otra parte, tampoco se conocen con certeza los efectos sobre la vida humana y de otros seres vivos ben√©ficos para la actividad agr√≠cola. Existe una cuesti√≥n b√°sica en todo este tema: los Estados resignaron su accionar fiscalizador y no se cuantifican cu√°les son los agroqu√≠micos intolerables.

El prontuario de Monsanto

El cuestionamiento particular al actual modelo productivo de soja se articul√≥ desde una mirada sobre los antecedentes de la empresa que lo difundi√≥ como paquete integrado de semillas y agroqu√≠micos. Monsanto es una empresa norteamericana con nefasta y devastadora historia en el desarrollo de sustancias de elevada toxicidad en sobreexposiciones. Fue la que desarroll√≥ el agente naranja a partir de la combinaci√≥n, en dosis letales y con alta contaminaci√≥n de dioxina, de dos herbicidas preexistentes y cuyo uso con fines b√©licos en Vietnam dej√≥ decenas de miles de v√≠ctimas ‚Äďentre vietnamitas y soldados norteamericanos‚Äď afectados en su salud y sus capacidades f√≠sicas de por vida.

Esta empresa es la que lanz√≥ al mercado el glifosato en la d√©cada de los ‚Äô70 y despeg√≥ con mayor √≠mpetu con la difusi√≥n de los transg√©nicos veinte a√Īos despu√©s. Su marca comercial es Roundup Ready. Fue registrada ante la agencia oficial norteamericana responsable de la aprobaci√≥n de todo tipo de drogas de uso p√ļblico, sea para la atenci√≥n de la salud humana o animal o para uso en la protecci√≥n de cultivos agr√≠colas. Seg√ļn la informaci√≥n de varias fuentes, el tr√°mite no estuvo exento de anormalidades que motivaron varios cambios en la categorizaci√≥n de su toxicidad. Diversas organizaciones y personalidades que enuncian vocaci√≥n protectora por la salud humana y el medio ambiente denunciaron bien temprano, desde su aparici√≥n en el mercado de agroinsumos, sus decididos efectos nocivos, pero es dif√≠cil emitir juicio definitivo, en la medida en que, m√°s all√° de la descripci√≥n de esos efectos relacionados con la droga, no se desarrollaron investigaciones bajo condiciones controladas de laboratorio que demuestren incontrovertiblemente la producci√≥n de tales efectos nocivos sobre la salud humana y animal. Esto, y hasta donde nos es conocido, se mantuvo hasta los d√≠as recientes en que un grupo de investigadores del Conicet public√≥ sus resultados. Este hecho constituye un avance importante para dilucidar el verdadero alcance del da√Īo provocado por el uso masivo de esta droga. Esto podr√≠a incluso desencadenar acciones basadas en el principio precautorio. Sin embargo, debe reconocerse que se necesitan investigaciones cruciales que a√ļn no surgieron y que el Estado no encar√≥ con la dedicaci√≥n que la magnitud del problema requiere.

A prop√≥sito de la b√ļsqueda de una prueba crucial que clausure definitivamente la posibilidad de da√Īos mayores, traemos a consideraci√≥n el caso de otra droga de caracter√≠sticas similares en sus efectos al glifosato: el paraquat. Se trata de un desecante total, aunque sin la caracter√≠stica sist√©mica del glifosato. Fue muy usado en todo el mundo y en Estados Unidos, en particular en el estado de Kansas, donde treinta a√Īos m√°s tarde se lo relacion√≥ con la intensificaci√≥n de las estad√≠sticas de aparici√≥n del Mal de Parkinson. La hip√≥tesis de muchos investigadores fue que la exposici√≥n continuada a la deriva de aplicaciones con paraquat provocar√≠a esto, dada la similitud de la estructura qu√≠mica de esta mol√©cula con la de una conocida neurotoxina que induce in vivo un s√≠ndrome compatible con la enfermedad de Parkinson. Los resultados de los trabajos realizados por investigadores en neurofisiolog√≠a demostraron que la droga provoca da√Īos neuronales irreversibles que determinan el citado mal y cuya manifestaci√≥n se produce muchos a√Īos despu√©s de su exposici√≥n a ella. Como consecuencia de estas investigaciones algunos pa√≠ses han considerado y/o dispuesto la cancelaci√≥n de permisos de uso del paraquat.

El glifosato, cuya acción ha sido cuestionada en diversos territorios y por variedad de actores, no es más que uno de los componentes del problemay debe ser abordado como tal. Su resolución debe estar insertada en las necesidades de los países y nuestras sociedades.

Propuestas para una transición

Nuestros pa√≠ses no pueden salir de un d√≠a para el otro, ni siquiera de un a√Īo para el otro, del modelo productivo de agricultura con insumos de alto impacto sin sufrir graves consecuencias en sus variables sociales y econ√≥micas.
Para no adoptar formas traum√°ticas, la salida de tal modelo debe ser planificada estrat√©gicamente e implementada progresivamente y en toda la regi√≥n. Constituye la √ļnica manera pol√≠ticamente correcta y t√©cnicamente apropiada para superar sus efectos indeseables, sin tirar por la borda toda la productividad que asegura bienestar a los actores directos de la producci√≥n, financiamiento fiscal y posibilidades de inversi√≥n con recursos propios apuntando al bienestar general.

Pensando en la totalidad del ‚Äúmodelo de salida‚ÄĚ, quiz√° la reducci√≥n primero y la eliminaci√≥n total despu√©s de los insumos cuestionados (semillas transg√©nicas y agroqu√≠micos acompa√Īantes) podr√≠an hacerse en un per√≠odo no inferior a dos a√Īos, para en la campa√Īa agr√≠cola siguiente contar con el abastecimiento de las semillas y los agroqu√≠micos de reemplazo, cuya toxicidad para la salud humana y su agresi√≥n al medio ambiente deben ser esencialmente diferentes a las del producto que desplazan. Estamos partiendo de una estimaci√≥n de un plazo m√≠nimo que est√° sujeto a la inmediata puesta en marcha de los programas de investigaci√≥n capaces de demostrar una acci√≥n despojada de los efectos perniciosos de los productos en danza. Se tratar√≠a del reemplazo del sistema actual por el que se conoce como ‚Äúsistema integrado de control de plagas‚ÄĚ, que los t√©cnicos del INTA deben asegurar que sea efectivamente √ļtil para sostener un nuevo modelo productivo.

A los fines de incentivar la actividad privada relacionada, se debería establecer que con la puesta en marcha del nuevo modelo productivo se prohibirá la difusión comercial de los actuales productos de semilla y agroquímicos.
En paralelo, sería conveniente un acuerdo entre diferentes fuerzas políticas acerca de un nuevo modelo de tributación que haga posible la orientación de la producción hacia actividades de menor rentabilidad pero más amigables con el ambiente y la vida humana.

Durante la transición, el sistema de siembra directa debería ajustar sus procedimientos para prescindir del glifosato, al menos en alguna de las etapas del cultivo. Los criaderos de semillas tendrían que articular programas de creación de variedades de semillas que no constituyan organismos genéticamente modificados.

Cualesquiera sean las iniciativas que se adopten para corregir la equivocada acci√≥n de los gobiernos que autorizaron la utilizaci√≥n de estas drogas sin encarar las debidas acciones precautorias, se requiere de una pol√≠tica consensuada y una acci√≥n concertada en el marco del Mercosur, para lograr una soluci√≥n que beneficie a toda la regi√≥n sin perjudicar econ√≥micamente a ning√ļn Estado nacional en particular.

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Pasado, presente y futuro del derecho ambiental
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