Orantes y penitentes

Orantes y penitentes

Por Horacio Verbitsky

La detenci√≥n de Jos√© L√≥pez en el monasterio pate√≥ el tablero pol√≠tico. Al Gobierno le simplific√≥ la aprobaci√≥n de medidas de efecto m√°s gravoso que los nueve millones de d√≥lares del ladronzuelo sorprendido al buscar asilo en sagrado. Al justicialismo le incentiva el apetito por deshacerse de CFK y al kirchnerismo le exige un debate a fondo y en serio sobre la corrupci√≥n, que es un fen√≥meno transversal. Los j√≥venes que creen en la pol√≠tica como instrumento de transformaci√≥n tendr√°n la √ļltima palabra.
El siguiente texto fue publicado en el periódico Página 12 el domingo 19 de junio de 2016.

 
Periodista. Presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)


-A A +A

La materialidad rotunda del episodio relega cualquier otra consideraci√≥n. Todo parece abstracto y difuso en comparaci√≥n con las im√°genes y el relato de la captura de Jos√© L√≥pez al salir del monasterio de las monjas orantes y penitentes en una fr√≠a madrugada de junio. De tan perfecto provoc√≥ las dudas p√ļblicas del Frente Renovador: al jefe de su bloque de senadores bonaerenses Jorge D‚ÄôOnofrio le dio la sensaci√≥n de que ‚Äútodo fue preparado. Que se arm√≥ una historia con el llamado del 911, las monjas y Jes√ļs (el denunciante), que no es muy cre√≠ble‚ÄĚ. Eso no obsta para que su partido lo aprovechara tanto como la Alianza Cambiemos.

Que L√≥pez haya saltado esa tapia en la misma semana del conflicto entre el Vaticano y el gobierno por la donaci√≥n de m√°s de un mill√≥n de d√≥lares a una entidad educativa auspiciada por el Papa Bergoglio replantea el rol de la Iglesia Cat√≥lica, y muy en especial de su jefe, con el sistema pol√≠tico y la sociedad civil de la Argentina, en momentos en que el justicialismo se debate en un vac√≠o de poder. La media sanci√≥n de la ley de blanqueo, que preserva el secreto de los delitos tributarios cometidos y extiende esa protecci√≥n a los contratistas de obra p√ļblica y a casi toda la parentela de los funcionarios, indica que no hay en el actual gobierno m√°s voluntad que en los anteriores por poner coto a los abusos de lo que hace d√©cadas se conoc√≠a como la Patria Contratista. Sin reformas en el r√©gimen de compras y contrataciones del Estado, los sucesos de estos d√≠as ser√°n apenas an√©cdotas risue√Īas, aportes ingeniosos de los oriundi a la continuidad de una picaresca que hizo c√©lebre al cine italiano.

Colores vivos

Hace justo un a√Īo, Aldo Ferrer difundi√≥ la versi√≥n preliminar de un breve trabajo titulado ‚ÄúAcerca de la corrupci√≥n‚ÄĚ, en el que ensay√≥ una tipolog√≠a binaria: corrupci√≥n cipaya y vern√°cula, circunstancial y sist√©mica, p√ļblica y privada, globalizada y end√≥gena. Tambi√©n formul√≥ propuestas para combatirla ‚Äúen el marco de estrategias de desarrollo que movilicen el potencial del pa√≠s, defiendan los intereses nacionales y promuevan la equidad y el bienestar. De otro modo, seguir√≠amos sometidos a los problemas que promovieron la corrupci√≥n, al mismo tiempo que frustraron el desarrollo de la Argentina‚ÄĚ. Las valijas del se√Īor L√≥pez caer√≠an en los tipos vern√°cula, circunstancial, p√ļblica y end√≥gena. Pero eso no aten√ļa el shock de la peripecia lujanera.

Las postulaciones del gran maestro del pensamiento nacional est√°n entre las m√°s l√ļcidas sobre un problema en el que sobran adjetivos indignados y faltan reformas sustantivas que ayuden a superarlo. No obstante, tambi√©n las definiciones de Ferrer se ven p√°lidas en contraste con los colores vivos de la escena revelada: el rojo de la valija, el verde de los billetes, el azul del chaleco blindado y del casco con que L√≥pez es trajinado de un lugar a otro, entre un enjambre de comandos de operaciones especiales con el rostro cubierto. De este modo, la alquimia oficial lo transmuta en el jefe de un cartel de narcotraficantes, cuando la forma en que cay√≥ muestra a un pobre infeliz solo con su sombra, que intent√≥ ocultar las pruebas de sus delitos a la hora menos conveniente y en el lugar m√°s sugestivo. Esta intencionalidad gubernativa sigue el mismo gui√≥n representado hace tres meses con L√°zaro B√°ez. La escena primaria hiere los ojos y los o√≠dos de la multitud hipnotizada a toda hora frente al televisor. El director del Banco Central, Pedro Biscay, quien antes integr√≥ la Procuradur√≠a Adjunta de Criminalidad Econ√≥mica y Lavado de Activos (PROCELAC) y dirigi√≥ el Centro de Investigaciones y Prevenci√≥n de la Criminalidad Econ√≥mica (CIPCE), describe una operaci√≥n que combina lo medi√°tico con ‚Äúel coraz√≥n de una l√≥gica mafiosa que vuelve delictivo todo lo hecho por una gesti√≥n de orientaci√≥n popular. Se opera una conversi√≥n c√≠nica que vuelve delito, choreo, estafa, malversaci√≥n cualquier iniciativa de pol√≠tica p√ļblica del anterior gobierno. Es delito no haber ejecutado en su totalidad un proyecto presupuestado, es delito haberlo ejecutado tard√≠amente, es delito si se lo ejecut√≥ en etapas que implicaron correcciones, como tambi√©n es delito si se adeuda a determinados proveedores. Todo es delito porque si un funcionario p√ļblico cometi√≥ un delito, entonces todo lo que rodea a ese funcionario p√ļblico tambi√©n es delictivo. Es la l√≥gica de la asociaci√≥n il√≠cita aplicada a la organizaci√≥n de la pol√≠tica‚ÄĚ.

Para Ferrer en los pa√≠ses avanzados y en los emergentes con fuerte densidad nacional la corrupci√≥n suele ser circunstancial, consistente en el soborno de quien tiene autoridad de disponer de un activo o un servicio que no le pertenece. En cambio en los pa√≠ses subdesarrollados, de d√©bil densidad nacional, la corrupci√≥n sist√©mica es ‚Äúmucho m√°s depredatoria‚ÄĚ, por ejemplo las decisiones y pol√≠ticas que generan rentas privadas espurias, que perjudican el inter√©s p√ļblico. Ferrer lo ejemplifica con ‚Äúla imposici√≥n de un tipo de cambio sobrevaluado y la desregulaci√≥n de los movimientos de capitales que culminaron en el endeudamiento hasta el l√≠mite de la insolvencia, generaron una masa gigantesca de rentas especulativas y fuga de capitales y deterioraron el aparato productivo y la situaci√≥n social‚ÄĚ. Seg√ļn esta tipolog√≠a, las decisiones adoptadas en los primeros seis meses del actual gobierno, que implicaron la transferencia de miles de millones de d√≥lares de muchas a pocas manos y cuyas consecuencias se sentir√°n por generaciones, son mucho m√°s nocivas que los nueve millones en las valijas de Jos√© L√≥pez. Pero aprehenderlo requiere una operaci√≥n abstracta del pensamiento porque la pr√°ctica cotidiana de los consumidores masivos de infotainment televisivo no permite abarcar los 4.200 millones de d√≥lares anuales que deja de percibir el Estado por retenciones a las exportaciones agropecuarias y mineras ni el consecuente desfinanciamiento de inversiones sociales. En cambio, todos han visto alguna vez un d√≥lar y tienen bolsos o valijas en su casa. El robo de L√≥pez est√° a escala de quien compra un billete con la ilusi√≥n de ganarse la loter√≠a y cambiar de vida. Por eso impacta en forma demoledora. Todo periodista sabe que ning√ļn informe sobre la persecuci√≥n y asesinato de millones de personas es m√°s conmovedor que el diario que una adolescente escribi√≥ escondida en ‚ÄúLa casa de atr√°s‚ÄĚ. En eso consiste la cultura de masas.

Los altos niveles de repulsi√≥n que manifiestan en los √ļltimos d√≠as periodistas, pol√≠ticos, intelectuales, actores y otros protagonistas de la comunicaci√≥n inform√°tica, desde los m√°s sinceros hasta los oportunistas, as√≠ como la direccionalidad pol√≠tica que cada uno intenta darles a sus profundos sentimientos, son tan previsibles como insustanciales. Por ciertos que sean la tipolog√≠a de Ferrer y el da√Īo que las pol√≠ticas oficiales est√°n haciendo al inter√©s p√ļblico, oponerlas a la imagen de L√≥pez y su √ļltimo trayecto en libertad, liviano de equipaje, es una respuesta tan pat√©tica como arrojar bultos sobre la tapia en la oscuridad y no realza a quien lo intenta. Es veros√≠mil, como dijo CFK el viernes, que ese dinero no se lo haya dado ella a L√≥pez sino alg√ļn empresario que hac√≠a negocios con el Estado. Pero la estridente sospecha, inducida por un afinado coro de medios, no es que proviniera de la ex presidente, sino que ella y/o el ex presidente N√©stor Kirchner hayan sido receptores de entregas previas equivalentes. ‚ÄúQue nadie se haga el distra√≠do. Ni empresarios, ni jueces, ni periodistas, ni dirigentes. Cuando alguien recibe dinero en la funci√≥n p√ļblica es porque otro se lo dio desde la parte privada. Esa es una de las matrices estructurales de la corrupci√≥n‚ÄĚ, agreg√≥ CFK. La respuesta sabe a poco por parte de quien en un acto proselitista en La Plata cont√≥ que cuando eran muy j√≥venes Kirchner le dijo que para hacer pol√≠tica es necesario tener plata. Se comprende mejor la reacci√≥n de La C√°mpora, que no necesit√≥ m√°s que unas pocas horas para repudiar a L√≥pez y aducir que la pertenencia a un movimiento ‚Äúque se plantea como objetivo central el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores populares no puede ser un mero acto declamativo o una foto en un cartel: es una forma de vivir y un compromiso para toda la vida‚ÄĚ. Tambi√©n la del ex ministro Axel Kicillof, quien dijo que ‚Äúla gente no milita para que un vivo, un corrupto, se afane la guita‚ÄĚ. Entre las muchas acusaciones que su gesti√≥n recibi√≥ del sector patronal nunca figur√≥ una por pedidos indebidos de fondos. Ellos y su esforzada militancia territorial est√°n entre los grandes damnificados por lo sucedido. ‚ÄúNo podemos eludir m√°s la discusi√≥n frontal sobre la corrupci√≥n durante la √ļltima d√©cada. No es sano, no es inteligente y deja sin herramientas a los movimientos sociales que apuestan por opciones de gobierno populares. Quienes queremos defender estas banderas y las pol√≠ticas de inclusi√≥n social y de derechos construidas estos a√Īos, tenemos la obligaci√≥n de hacerlo. As√≠ como frente al gatillo f√°cil y la represi√≥n policial oponemos pol√≠ticas de control civil sobre el uso de la fuerza y programas contra la violencia institucional, debemos construir programas de prevenci√≥n de corrupci√≥n que pongan en el centro de la escena el rol corruptor de las empresas y los problemas de debilidad legal que favorecen la corrupci√≥n‚ÄĚ, a√Īade Pedro Biscay. A su juicio, el gobierno necesitaba ‚Äúde un esc√°ndalo como √©ste que vuelva todo lo dem√°s delictivo: es el efecto de la mancha venenosa. Es radioactivo porque todo lo que toca lo contamina y expande su contaminaci√≥n radialmente. Excede la incapacidad que hemos tenido para pensar respuestas audaces y poderosas frente a la corrupci√≥n, pero a su vez nos deja sin capacidad de respuesta porque al criminalizarlo todo, nos vuelve cautivos de un mecanismo extorsionador que trasviste la banalidad del mal en una virtud, el temor en seguridad, la opresi√≥n en libertad y la dignidad de haber construido derechos en avergonzamiento p√ļblico. Esta l√≥gica es mafiosa en s√≠ y para s√≠. Se impone en los recintos parlamentarios, en la justicia y en los medios televisivos. Es la √ļnica opci√≥n posible de enceguecernos para que la matriz criminal del poder econ√≥mico aumente el endeudamiento externo como mecanismo de financiamiento de la fuga de capitales a la par de asegurar que la pila de la rentabilidad financiera crezca obscenamente mientras las pilas de la producci√≥n y el consumo se destruyan progresivamente‚ÄĚ.

La transversalidad del sigilo

Al cabo de doce a√Īos de gobierno en los cuales Jos√© L√≥pez fue el regente de la obra p√ļblica bajo las tres presidencias Kirchner, el comentario de CFK luce tanto necesario cuanto insuficiente. Hubo tiempo de sobra para poner en funcionamiento mecanismos institucionales que redujeran las oportunidades para el enriquecimiento il√≠cito de funcionarios, con un nuevo r√©gimen de compras y contrataciones del Estado, que superara al obsoleto sancionado por Fernando de la R√ļa en 2001 y actualizado en cuanto a su informatizaci√≥n por CFK en 2012, con menos controles que excepciones a la licitaci√≥n p√ļblica. La renovaci√≥n de la emergencia a√Īo tras a√Īo, mucho despu√©s de dejar atr√°s la crisis de fin de siglo, contribuy√≥ a la discrecionalidad. Los proyectos de reforma de los c√≥digos penal y procesal penal no contemplaron enmiendas para impedir que un alto n√ļmero de causas por los delitos denominados de corrupci√≥n terminen en absoluciones por prescripci√≥n, que es el resultado perseguido por los grandes estudios jur√≠dicos y contables que atienden a las principales empresas. La ley electoral promulgada en 2009 asign√≥ espacios publicitarios gratuitos en televisi√≥n a todos los partidos pol√≠ticos, lo cual nivel√≥ las fuerzas y permiti√≥ que los partidos menores hicieran conocer sus propuestas y sus candidatos. Pero, a diferencia de lo que sucede en Chile, no prohibi√≥ que adem√°s de esos espacios gratuitos, los partidos pudieran comprar otros, con la √ļnica limitaci√≥n de su chequera. El enorme gasto en publicidad, sobre todo televisada, es uno de los pretextos m√°s frecuentes para explicar la obtenci√≥n il√≠cita de recursos, con el argumento que de otro modo s√≥lo los ricos podr√≠an hacer pol√≠tica (sic). El paquete de leyes de democratizaci√≥n de la Justicia que CFK envi√≥ al Congreso en 2013 incluy√≥ restricciones para la presentaci√≥n de medidas cautelares, contra la posibilidad de impugnar ante la Justicia las decisiones de los funcionarios p√ļblicos. Un m√≠nimo cat√°logo de medidas precautorias deber√≠a incluir:

* elaboración participativa de pliegos, cuyos errores desincentivan la participación de proveedores;
* creación de oficinas dirigidas al desarrollo de proveedores;
* registro unificado de proveedores y representantes. Es tan defectuoso, a veces apenas con una casilla de correo, que hasta ha habido casos de funcionarios que act√ļan como representantes;
* coordinación de registros a nivel nacional y provincial;
* mayor control en el proceso de ejecución;
* sanciones de exclusión por colusión o incumplimientos graves en ejecución de contratos;
* conversión de la Oficina Nacional de Contrataciones en una base federal de datos donde todas las jurisdicciones tengan que informar sobre sanciones y denuncias.

Las limitaciones se√Īaladas no pueden adjudic√°rsele a una sola fuerza pol√≠tica: el sigilo y la excepci√≥n constituyen una de las formas m√°s ostensibles de la transversalidad. El dictamen que en la madrugada del viernes fue aprobado por la C√°mara de Diputados excluy√≥ de la posibilidad de blanqueo a los c√≥nyuges, padres e hijos de la larga lista de funcionarios p√ļblicos expuestos pol√≠ticamente a la que el oficialismo debi√≥ resignarse para conseguir mayor√≠a, pero esa prohibici√≥n no alcanz√≥ a los convivientes de esos funcionarios ni a los contratistas de obra p√ļblica. Esto deja afuera a Franco Macr√¨, pero no a la amiga que maneja los negocios en China en los que se refugi√≥ cuando hijos y sobrinos lo corrieron del control del holding familiar con la amenaza de un juicio por insania. Tampoco alcanza a Angelo Calcaterra ni a Nicky Caputo, los alter ego del presidente. Pese a ello, los diputados de la Coalici√≥n C√≠vica Libertadora Fernando S√°nchez, Alicia Terada y Leonor Mart√≠nez Villada oprimieron el bot√≥n de votar afirmativo sin rebelarse, consecuentes con la extraordinaria definici√≥n con que Elisa Carri√≥ justific√≥ hace un a√Īo la alianza con Macr√¨: ‚ÄúEs corrupto pero republicano‚ÄĚ. En vez de acompa√Īar a sus diputados ella prefiri√≥ faltar a la votaci√≥n para no mojarse los pies en el agua sucia. El art√≠culo 87 protege adem√°s ‚Äúel m√°s absoluto secreto‚ÄĚ de los delitos tributarios amnistiados y de sus montos, aunque el gobierno debi√≥ retroceder con la multa equivalente a la suma blanqueada y con la inclusi√≥n de periodistas y medios de comunicaci√≥n en el castigo penal. A√ļn con esas concesiones menores, el texto votado confirma que la ley afecta la libertad de expresi√≥n ‚Äúque no es s√≥lo para los periodistas sino para el pueblo que vive en democracia, y como medio para lograr tal fin‚ÄĚ, como dice Enrique Alberto Hidalgo, secretario parlamentario de la C√°mara de Diputados durante la presidencia de Alberto Balestrini. Algo que es de tanto inter√©s p√ļblico como para motivar una amnist√≠a del Congreso ‚Äú¬Ņpuede quedar oculto? S√≥lo el recaudador tendr√° la informaci√≥n. Los periodistas podr√°n difundir la que consigan pero no podr√° ser debatida por los que no sean periodistas. El pueblo s√≥lo lo mira por TV. La obsesi√≥n del Estado Secretista es tal que prescribe que los funcionarios no pueden divulgar la informaci√≥n ‚Äėni aun a solicitud del interesado‚Äô. O sea que el ocultamiento de los evasores pasa a ser raz√≥n de Estado superior a la propia voluntad del delincuente amnistiado‚ÄĚ, agrega Hidalgo. Otro cambio de √ļltima hora que no se discuti√≥ en comisiones y se agreg√≥ en el recinto fue el traspaso de la UIF al Ministerio de Hacienda y Finanzas, cuando hasta ahora depend√≠a del de Justicia y Derechos Humanos. Es una amable concesi√≥n al ministro Alfonso De Prat-Gay, quien fue objeto de un reporte de Operaci√≥n Sospechosa por parte del organismo que ahora quedar√° a su merced. De este modo la Mesa de Coordinaci√≥n del R√©gimen de Sinceramiento Fiscal se reducir√° al ministerio de Prat-Gay, el Banco Central y la Comisi√≥n Nacional de Valores. El discurso de la transparencia que viste al gobierno queda as√≠ en palabras que se lleva el viento y deja ver que el rey est√° desnudo.

<
>


DESCARGAR - VER
N¬ļ 67: Relaciones Internacionales


DESCARGAR - VER
N¬ļ 66: La Educaci√≥n de la Primera Infancia


DESCARGAR - VER
N¬ļ 65: La Universidad como derecho


DESCARGAR - VER
N¬ļ 64: DEUDA EXTERNA


DESCARGAR - VER
N¬ļ 63: reforma de la justicia


DESCARGAR - VER
N¬ļ 62: La Secundaria como derecho


DESCARGAR - VER
N¬ļ 61: CULTURA


DESCARGAR - VER
N¬ļ 60: Extractivismo


DESCARGAR - VER
N¬ļ 59: La Responsabilizaci√≥n en la gesti√≥n p√ļblica


DESCARGAR - VER
N¬ļ 58: Deporte y Sociedad


DESCARGAR - VER
N¬ļ 57: √ĀFRICA


DESCARGAR - VER
N¬ļ 56: ASIA


DESCARGAR - VER
N¬ļ 55: Econom√≠a Internacional


DESCARGAR - VER
N¬ļ 54: Homenaje a Aldo Ferrer


DESCARGAR - VER
N¬ļ 53: N¬ļ 53


DESCARGAR - VER
N¬ļ 52: Las deudas de la Democracia I


DESCARGAR - VER
N¬ļ 51: Juventud


DESCARGAR - VER
N¬ļ 50: Un mundo en Guerra


DESCARGAR - VER
N¬ļ 49: Libertad de expresi√≥n


DESCARGAR - VER
N¬ļ 48: FUERZAS ARMADAS Y DEMOCRACIA


DESCARGAR - VER
N¬ļ 47: Problemas Urbanos


DESCARGAR - VER
N¬ļ 46: CyMAT


DESCARGAR - VER
N¬ļ 45: Sexualidades


DESCARGAR - VER
N¬ļ 44: EE.UU. y Am√©rica Latina


DESCARGAR - VER
N¬ļ 43: Desarrollo y Medio Ambiente


DESCARGAR - VER
N¬ļ 42: DROGAS


DESCARGAR - VER
N¬ļ 41: Salud


DESCARGAR - VER
N¬ļ 40: Internet y Nuevas Tecnolog√≠as


DESCARGAR - VER
N¬ļ 39: Internet y Nuevas Tecnolog√≠as


DESCARGAR - VER
N¬ļ 38: Econom√¨a Social y Solidaria


DESCARGAR - VER
N¬ļ 37: econom√≠a social


DESCARGAR - VER
N¬ļ 36: Tercera edad


DESCARGAR - VER
N¬ļ 35: C√≥rdoba


DESCARGAR - VER
N¬ļ 34: Control Social


DESCARGAR - VER
N¬ļ 33: Educaci√≥n Superior


DESCARGAR - VER
N¬ļ 32: G√©nero


DESCARGAR - VER
N¬ļ 31: 30 a√Īos de democracia


DESCARGAR - VER
N¬ļ 30: Justicia


DESCARGAR - VER
N¬ļ 29: Desaf√≠os culturales


DESCARGAR - VER
N¬ļ 28: Econom√≠as Regionales


DESCARGAR - VER
N¬ļ 27: Econom√≠as Regionales


DESCARGAR - VER
N¬ļ 26: N¬ļ 26


DESCARGAR - VER
N¬ļ 25: pueblos ind√≠genas


DESCARGAR - VER
N¬ļ 24: Ciencia y Poder


DESCARGAR - VER
N¬ļ 23: pobreza II


DESCARGAR - VER
N¬ļ 22: Pobreza


DESCARGAR - VER
N¬ļ 21: Migraciones


DESCARGAR - VER
N¬ļ 20: AGUA


DESCARGAR - VER
N¬ļ 19: Integraci√≥n Regional


DESCARGAR - VER
N¬ļ 18: Estado II


DESCARGAR - VER
N¬ļ 17: Estado I


DESCARGAR - VER
N¬ļ 16: Industria


DESCARGAR - VER
N¬ļ 15: Seguridad democr√°tica


DESCARGAR - VER
N¬ļ 14: Reforma fiscal II


DESCARGAR - VER
N¬ļ 13: Reforma fiscal I


DESCARGAR - VER
N¬ļ 12: Agroganader√≠a


DESCARGAR - VER
N¬ļ 11: Crisis financiera internacional


DESCARGAR - VER
N¬ļ 10: Energ√≠a


DESCARGAR - VER
N¬ļ 9: Transporte


DESCARGAR - VER
N¬ļ 8: Ciencia y tecnolog√≠a


DESCARGAR - VER
N¬ļ 7: Salud


DESCARGAR - VER
N¬ļ 6: Empleo


DESCARGAR - VER
N¬ļ 5: H√°bitat y vivienda


DESCARGAR - VER
N¬ļ 4: Argentina en el mundo


DESCARGAR - VER
N¬ļ 3: Educaci√≥n


DESCARGAR - VER
N¬ļ 2: Medio ambiente


DESCARGAR - VER
N¬ļ 1: Argentina hoy

Voces en el Fénix N¬ļ 54
AL MAESTRO CON CARI√ĎO

Homenaje a Aldo Ferrer

Art√≠culos de este n√ļmero

Marcelo Rougier y Juan Odisio
Aldo Ferrer: teoría y práctica del desarrollo en la Argentina
Ricardo Aronskind
Aldo Ferrer y la construcción de la densidad nacional
Alberto M√ľller
‚ÄúVivir con lo nuestro‚ÄĚ: coyuntura y vigencia
Fernando Porta y Fernando Peirano
Aldo Ferrer: tecnología y política en América latina
Graciela E. Gutman y Gabriel Yoguel
Aldo Ferrer y sus aportes sobre el desarrollo tecnol√≥gico en la periferia. Reflexiones a partir de su libro ‚ÄúTecnolog√≠a y Pol√≠tica Econ√≥mica‚ÄĚ (1¬™ ed., 1974)
Martín Schorr
¬ŅPuede la Argentina pagar su deuda externa? An√°lisis y reflexiones de Aldo Ferrer sobre los legados de la √ļltima dictadura militar
Matías Kulfas
Pasado y futuro del desarrollo argentino desde el pensamiento de Aldo Ferrer
Paula Espa√Īol y Germ√°n Herrera Bartis
Empresariado nacional y desarrollo económico. Algunas notas para alentar la discusión
Stella Maris Biocca
La restauración de la colonia
Alejandro Rofman
Los dos modelos en pugna en la visión de Aldo Ferrer
Julio A. Ruiz
¬ŅHay luz al final del t√ļnel?
Mario Rapoport
La historia de la globalizaci√≥n seg√ļn Aldo Ferrer
Marta Bekerman y Anabel Chiara
Comentario al trabajo de Aldo Ferrer: ‚ÄúGlobalizaci√≥n, desarrollo y densidad nacional‚ÄĚ
Jos√© Brice√Īo Ruiz
Aldo Ferrer y la integración regional en América latina
José Miguel Amiune
Lo que aprendí de Aldo Ferrer: pensar críticamente el sistema internacional y la distribución del poder mundial
Horacio Verbitsky
Orantes y penitentes
Luiz Carlos Bresser-Pereira
Aldo Ferrer e a densidade de ser
Jorge Gaggero
Los hermanos Ferrer. Marta (1944-1976) y Aldo (1927-2016). In memoriam

Newsletter