Las relaciones laborales en la Argentina actual

Las relaciones laborales en la Argentina actual

Por Cecilia Sen├ęn Gonz├ílez

La vuelta del Estado como protagonismo de la regulaci├│n laboral. El rol del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario, y el auge de la negociaci├│n colectiva. Los resultados de esta pol├ştica.
 
Conicet - Universidad de Buenos Aires, FSOC-IIGG


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Tras dos d├ęcadas de reformas neoliberales, varios pa├şses de Am├ęrica Latina atraviesan en este nuevo milenio diversas transformaciones que dan lugar a procesos de reactivaci├│n y reestructuraci├│n econ├│mica y, al mismo tiempo, conllevan el fortalecimiento institucional: lo sucedido con las instituciones laborales es un claro ejemplo de ello. En la Argentina, el a├▒o 2003 abre una nueva etapa que se caracteriza por el crecimiento econ├│mico basado en el mercado interno, y sostenido por diversas pol├şticas activas de salarios en el marco de una recuperaci├│n del empleo. A modo de ejemplo, y siempre seg├║n los datos del Indec, la tasa de desocupaci├│n abierta que en el a├▒o 2001 lleg├│ al 17%, se ubicaba en el 2005 en torno al 10%, y descendi├│ a partir de ese a├▒o a valores menores a los dos d├şgitos (7,3% en el cuarto trimestre de 2010).

Estas nuevas condiciones son favorables para el resurgimiento de un actor central de las relaciones laborales como son los sindicatos. El relanzamiento de su accionar se vuelve visible de diferentes formas, siendo la más relevante la reactivación de la negociación colectiva, la cual ha experimentado una mayor dinámica desde el 2004.

Sin embargo, para poder comprender los alcances de la revitalización sindical, en especial respecto de la negociación colectiva, es necesario considerar como punto de partida los avances en materia de lo que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) bautizó como diálogo social.

Esta noci├│n de di├ílogo social se incorpor├│ al lenguaje jur├şdico, sociopol├ştico y tambi├ęn al de los medios de comunicaci├│n. Las relaciones laborales en tanto campo disciplinar no cuentan todav├şa con una definici├│n precisa del t├ęrmino. Algunos se├▒alan que quiz├ís en esta indefinici├│n se encuentre parte de su utilidad, al permitirle abarcar diversas instituciones y pr├ícticas. Seg├║n la definici├│n de la OIT, ÔÇťel di├ílogo social comprende todo tipo de negociaciones y consultas o simplemente el mero intercambio de informaci├│n entre los representantes de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores sobre cuestiones de inter├ęs com├║n relativa a las pol├şticas econ├│micas y sociales. De esta forma, comprende as├ş desde el intercambio de informaci├│n hasta las negociaciones macrosociales o concertaci├│n social y la negociaci├│n colectivaÔÇŁ.

La existencia de diálogo social presupone entonces la presencia de actores sociales fuertes, representativos e independientes. En este sentido, la revitalización sindical en la Argentina es un hecho clave.
El di├ílogo social se caracteriza por ser un proceso tripartito donde m├ís all├í de los representantes de los empresarios y de los trabajadores, intervienen activamente representantes del gobierno, siendo su principal objetivo influir en las pol├şticas p├║blicas. Si bien de diferente forma, podr├şa decirse que la negociaci├│n colectiva es en la Argentina tambi├ęn un proceso tripartito ya que el Estado interviene como propulsor y legitimador de la misma (ex ante, promovi├ęndola en muchos casos, y ex post, homologando los acuerdos y convenios colectivos, en el caso del ├ímbito de actividad).

De este modo, las intervenciones del Estado post 2003 orientadas a recuperar su protagonismo perdido en el terreno de la regulaci├│n laboral, y respecto de las instituciones laborales, y a dar impulso al di├ílogo social se manifiestan a nuestro entender principalmente en dos ejemplos: el nuevo llamado, en 2004, al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario, M├şnimo, Vital y M├│vil (CNEPS) y el auge de la negociaci├│n colectiva.

El CNEPS fue creado con la sanci├│n de la Ley Nacional de Empleo en 1991, pero estuvo inactivo durante varios a├▒os. El Consejo define el piso salarial para todos los trabajadores asalariados del pa├şs, sin diferenciarlo por rama de actividad ni lugar de trabajo, siendo una herramienta central de pol├ştica p├║blica. Tras su reactivaci├│n en el 2004 se reuni├│ todos los a├▒os para actualizar el nivel del salario m├şnimo, vital y m├│vil, que en la actualidad tiene un monto equivalente a 1.840 pesos.

Otro importante aspecto a destacar es que la convocatoria al Consejo signific├│ un espacio que implic├│ una activa participaci├│n de actores sindicales, no s├│lo de la CGT sino tambi├ęn de la central opositora, la CTA, contando adem├ís con la presencia de los actores empresarios UIA-CAC y del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS).

La negociaci├│n colectiva en el ├║ltimo decenio

En otro nivel (sectorial o a nivel de empresa), la negociaci├│n colectiva puede considerarse entonces tambi├ęn como una forma de institucionalizaci├│n del di├ílogo social, ya que mientras el di├ílogo puede o no derivar en un acuerdo o convenio entre los actores, la negociaci├│n colectiva es la consumaci├│n en un acuerdo de este di├ílogo.

Cuando se analiza la evoluci├│n de la negociaci├│n colectiva en este per├şodo, lo primero que se destaca es que a partir del a├▒o 2003 la misma se instala como mecanismo, y a medida que se fue afianzando el crecimiento econ├│mico, la din├ímica fue creciente. Seg├║n datos de la Subsecretar├şa de Estudios Laborales y Programaci├│n T├ęcnica del MTEySS elaborados por David Trajtemberg, mientras que en 2003 se homologaron 380 acuerdos y convenios, en 2010 la cifra ascendi├│ a 2.038 (increment├índose en m├ís de cinco veces).

Sin embargo, no s├│lo aumenta sustancialmente la cantidad de acuerdos y convenios negociados sino que tambi├ęn se observa un cambio interesante en los contenidos de la negociaci├│n. A diferencia de la d├ęcada de los ÔÇÖ90 donde, como muestra un estudio realizado por Novick y Trajtemberg en el a├▒o 2000, se expanden los acuerdos y convenios que negocian al menos una cl├íusula de flexibilizaci├│n, en la actualidad los contenidos son otros. En este per├şodo la negociaci├│n se caracteriza por el predominio de cl├íusulas salariales y adquiere un rol central como instituto laboral de determinaci├│n salarial y, como fue mencionado, como mecanismo de di├ílogo social para la resoluci├│n de la puja distributiva. En esta etapa, todos los convenios colectivos de mayor cobertura tuvieron un incremento salarial por impulso de la pol├ştica oficial o por decisi├│n de los actores sociales en la negociaci├│n colectiva. Como se├▒alamos en un trabajo reciente, ÔÇťLa negociaci├│n colectiva y sus determinantes en la Argentina. Un abordaje desde los debates de las relaciones laboralesÔÇŁ, elaborado con David Trajtemberg y B├írbara Medwid, a fines de 2006 se observa que la relaci├│n entre el salario de convenio y el efectivo, que en 2001 era del 60%, alcanzaba una participaci├│n del 90%. El cierre de esa brecha opera en el sentido de condicionar y limitar al mercado, motivo por el cual las empresas encuentran m├ís dificultades para imponer sus voluntades e ÔÇťindividualizarÔÇŁ la relaci├│n salarial.

Finalmente, otro aspecto a considerar es que no sólo hay más acuerdos y los contenidos de esos acuerdos afectan directamente los ingresos del trabajador, sino que, a su vez, la negociación alcanza cada vez a más trabajadores. Lo que se constata es un aumento de la cobertura de la negociación colectiva: en el lapso comprendido entre 2003 y 2010 la cantidad de trabajadores asalariados bajo convenio pasó de tres millones a cinco millones.

En este sentido, tambi├ęn en funci├│n del modelo sindical argentino, del que una de las caracter├şsticas clave es la vigencia del criterio de ÔÇťerga omnesÔÇŁ, la cobertura de la negociaci├│n alcanza a un gran n├║mero de trabajadores. Es decir, de acuerdo con este principio, los resultados de la negociaci├│n colectiva rigen para todos los trabajadores que se encuentren bajo la representaci├│n del sindicato con personer├şa gremial, independientemente de que los trabajadores est├ęn o no afiliados.

El mayor alcance que tiene hoy la negociaci├│n colectiva contrasta con la d├ęcada pasada, donde la fragmentaci├│n del mercado de trabajo implic├│ un fuerte dinamismo de las categor├şas laborales no reguladas por la negociaci├│n colectiva. En ese entonces, los registros indican un aumento sistem├ítico de la cantidad de desocupados, mientras que quienes consiguieron empleo se encuadraron, pr├ícticamente en su totalidad, en la categor├şa de trabajadores no registrados o en la de trabajadores independientes no asalariados ÔÇôen su mayor├şa informalesÔÇô.

Como conclusi├│n, ya pasados diez a├▒os de la instauraci├│n de este modelo econ├│mico, pol├ştico y social en la Argentina, podemos afirmar que se fortaleci├│ el di├ílogo social. En tal sentido, se ha recuperado el tripartismo, se ha expandido la negociaci├│n colectiva y con ello, ha resurgido el actor sindical, volviendo a posicionarse en el centro de la escena pol├ştica. Sin duda, la activaci├│n del CNEPS es central y coherente con otras iniciativas promovidas desde el Ministerio de Trabajo tales como los Consejos Sectoriales, que tienen representaci├│n empresarial y sindical, y que buscan acordar las necesidades de formaci├│n y certificaci├│n de competencias.

Sin embargo, a un nivel m├ís agregado, y con el fin de lograr una todav├şa mayor institucionalizaci├│n del di├ílogo social, se abren algunos interrogantes: ┬┐ser├í posible lograr el Pacto Social tan esperado? ┬┐Ser├í viable profundizar un cambio en la cultura pol├ştica de los actores clave de las relaciones laborales logrando reducir intereses particulares en pos de un consenso social?

En este sentido, las ├║ltimas semanas han sido intensas. Desde el gobierno nacional se ha impulsado una serie de encuentros de los que participan tambi├ęn diversas representaciones empresariales y sindicales. Si bien estas reuniones a├║n no han concluido, tienen como objetivo la b├║squeda de consensos para el dise├▒o de pol├şticas p├║blicas de largo y mediano plazo. Por lo pronto, esta iniciativa augura un buen comienzo en lo que respecta al di├ílogo social en nuestro pa├şs.

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