La fuga de capitales

La fuga de capitales

Por Jorge Gaggero

Los poderes fĂĄcticos del Norte sacan ventaja de la crisis global. Para los paĂ­ses del Sur, es el peor de los mundos. Para pensar en un planeta mĂĄs equitativo es necesaria una regulaciĂłn financiera, limitar las operaciones que se valen de los paraĂ­sos fiscales y poner en marcha una organizaciĂłn tributaria mundial.
 
Integrante del Plan FĂ©nix e investigador en el CEFID-AR


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El presente curso de la globalizaciĂłn y la sustancial desregulaciĂłn del flujo de los capitales financieros tienen –a travĂ©s de las inevitables crisis a las que someten periĂłdicamente a nuestros paĂ­ses– impactos desestabilizadores sobre el crecimiento y efectos regresivos en el plano sociopolĂ­tico que han sido destacados en la literatura econĂłmica.

Los temas cruciales son de alcance supranacional y global y por lo tanto sĂłlo pueden ser abordados con eficacia si se opera tambiĂ©n en los niveles supranacional y global: la regulaciĂłn financiera pendiente, por ejemplo; el intercambio efectivo de informaciĂłn crucial para el control fiscal nacional, impracticable en la actualidad; en relaciĂłn con los dos temas precedentes, la necesidad de la sustancial limitaciĂłn de las operaciones econĂłmico-financieras que se valen de los denominados “paraĂ­sos fiscales”; la indispensable (y posible) puesta en marcha de una organizaciĂłn tributaria mundial; y muchos otros, entre los cuales se destacan los ligados a una cuestiĂłn tan crĂ­tica como la ambiental.

Sin embargo, la presente crisis y desorganización del sistema global parece por el momento y a pesar de las nuevas amenazas que se ciernen –una posible crisis descontrolada en la zona del euro, por ejemplo– tan ventajosa para buena parte de los poderes fácticos del mundo desarrollado –al menos en el sentido de que no ha acarreado, por el momento, ajustes estructurales que los afecten–, en especial para los grandes bancos globales, que cualquier cambio positivo de significación en las cuestiones de la mencionada agenda parece hoy muy difícil de alcanzar. El grave problema es que buena parte de las ventajas y privilegios que logran conservar los poderes fácticos del norte del mundo operan a costa del crecimiento, la fiscalidad y los niveles de equidad en el resto del planeta.

En una perspectiva optimista, la agenda de los problemas mĂĄs significativos deberĂ­a tender a ser una agenda global. En especial, en los campos financiero y fiscal. Esto no quiere decir que, entretanto, los Estados nacionales de los paĂ­ses en desarrollo (o del Sur) no puedan hacer nada en estas materias. SĂ­ pueden actuar, usualmente bastante mĂĄs de lo que intentan. La mayor parte de ellos suele autolimitarse, sin embargo, en el impulso de sus polĂ­ticas y gestiones polĂ­tico-administrativas respectivas (locales, regionales y globales) de un modo tal que no les permite acercarse siquiera a los lĂ­mites que les fija el sistema globalizado para el despliegue de su acciĂłn soberana (tanto a los lĂ­mites de hecho como a los de derecho). En otras palabras, las acciones gubernamentales no suelen apuntar en el Sur, en general, a tantear los lĂ­mites que la cruda realidad global plantea a los Estados-naciĂłn menos poderosos. Parece verificarse en el Sur entonces el peor de los mundos, debido a:

1. Una insuficiente acción nacional que no tantea los límites. En las cuestiones financieras así como en el caso de los temas tributarios, tanto las normativas como las pråcticas político-administrativas suelen estar bastante lejos de las fronteras que plantea la asimétrica situación global vigente.

2. La ausencia o debilidad de iniciativas comunes (regionales) de verdadera significaciĂłn. En el mejor de los casos, las acciones comunes planteadas tienen carĂĄcter limitado, cuando no marginal. La cuestiĂłn de la regulaciĂłn de los flujos de capital parece mostrar problemas de falta de convicciĂłn y/o coordinaciĂłn en la aplicaciĂłn de las polĂ­ticas posibles, que son desalentadas por la persistencia de las recetas de tipo ortodoxo que todavĂ­a brindan los organismos multilaterales (y suelen tener mucha influencia en organismos nacionales de relevancia, tales como los bancos centrales).

3. Las muy escasas y poco significativas iniciativas de carácter supranacional o global con alguna perspectiva de concreción en estos campos (salvo quizás en el caso de algunas regulaciones bancarias, como la reciente reforma de la regulación financiera en los Estados Unidos impulsada por el presidente Barack Obama, de difícil consistencia y coordinación global, y –eventualmente– la posible imposición futura a las transacciones financieras, todavía sujeta a grandes desacuerdos entre las naciones mas poderosas).

La fuga de capitales y las “jurisdicciones del secreto” (2002-2006 y despuĂ©s)

En este marco han emergido de modo inocultable durante la crisis dos cuestiones cruciales: la fuga de capitales y su indispensable instrumento, los paraĂ­sos fiscales (jurisdicciones del secreto), que se expresan en:
1. Las enormes transferencias Sur-Norte que suelen alcanzar su pico en perĂ­odos de crisis como el presente; y
2. La sustancialmente libre y opaca actuación de las firmas multinacionales (en particular, de las corporaciones financieras globales) y de los denominados “ricos globales”, que hacen uso y abuso de los paraísos fiscales.

El anålisis de estas operaciones resulta central para explicar la opacidad de las finanzas globalizadas, la conducta financiera y tributaria de las firmas multinacionales y, en definitiva, los enormes drenajes de recursos y la gran volatilidad de los flujos a los que estån sometidas las economías del Sur. En particular, el caråcter dañino de los flujos ilícitos de capital y la grave erosión a la que condenan a sus sistemas fiscales.

Resulta notable la muy limitada atenciĂłn prestada a estos temas. Es el caso, por ejemplo, de un valioso trabajo acerca de AmĂ©rica latina difundido recientemente: “Crisis, volatilidad, ciclo y polĂ­tica fiscal en AmĂ©rica Latina”, elaborado por la CEPAL en mayo de 2009. Al referirse en detalle a “todos los canales por los que AL se conecta con la economĂ­a internacional”, este trabajo omite mencionar a la “fuga” de capitales. El mismo sĂ­ hace referencia a las “interrupciones sĂșbitas” (sudden stops) de los flujos de capital hacia la regiĂłn, cuando en tiempos de crisis suele verificarse en nuestros paĂ­ses –en rigor– un fenĂłmeno distinto: una “salida neta” de capitales (tal como sucede en casi todo el sur del mundo en tales circunstancias).

Son conocidas, por otra parte, las posiciones del FMI y los restantes organismos multilaterales acerca de estas cuestiones, que sólo suelen poner el foco en los componentes delictivos de estos flujos. Componentes que no resultan los más significativos. Estos organismos suelen omitir en sus análisis toda consideración relevante acerca del papel de la banca global, las multinacionales y los “ricos globales” en estos procesos. Importa presentar algunos hechos estilizados y los órdenes de magnitud relevantes al respecto.

Las transferencias desde el Sur

Las transferencias netas de recursos financieros desde los paĂ­ses pobres y de desarrollo intermedio (incluyendo las denominadas “economĂ­as en transiciĂłn”) hacia los desarrollados muestran un crecimiento sostenido desde los 46.000 millones de dĂłlares al año en 1995 hasta los 660.000 millones anuales en el año precedente al comienzo de la crisis (2006). La razĂłn bĂĄsica de este sostenido crecimiento de las transferencias netas hacia el norte es que la suma de los flujos de ayuda, la inversiĂłn extranjera directa (IED) y las remesas de los inmigrantes resultan cada vez mĂĄs insuficientes en el Sur para compensar los pagos masivos de deuda, los desequilibrios comerciales, la fuga de capitales y la acumulaciĂłn de activos externos en divisas fuertes.

Debe presumirse que estas transferencias netas Sur-Norte han aumentado en los Ășltimos tres años de crisis (2007-2009). En una hipĂłtesis muy conservadora puede presumirse que el valor anual de estas transferencias ha superado el billĂłn de dĂłlares durante este perĂ­odo, una suma de recursos muy significativa en relaciĂłn con los involucrados en el esfuerzo fiscal compensatorio de la crisis financiera y en las polĂ­ticas anticĂ­clicas en el mundo desarrollado (el receptor principal de los flujos fugados desde el Sur). Y mucho mĂĄs importante aĂșn si se lo compara con el limitado volumen de recursos que ha estado disponible en el Sur para encarar sus propias polĂ­ticas anticĂ­clicas.

Esta circunstancia resulta abordada en la literatura de un modo muy limitado y es casi totalmente ignorada por los organismos multilaterales de crĂ©dito. En el caso particular del FMI, se llegĂł al extremo de las declaraciones de NicolĂĄs Eyzaguirre, responsable del Departamento Hemisferio Occidental, quien –consultado en plena crisis acerca de los contraindicados flujos hacia el Norte originados en las operaciones de los grandes bancos globales y las empresas multinacionales– respondiĂł que esta circunstancia, en rigor, beneficiaba al Sur al evitar dificultades graves en las casas matrices de esas firmas que, de otro modo, hubieran terminado por perjudicarlo.

Los flujos financieros ilĂ­citos (2002-2006)

La mejor estimaciĂłn disponible de los flujos financieros ilĂ­citos (brutos) –entendidos como el movimiento transfronterizo de dinero que resulta ilegalmente obtenido, transferido o utilizado– desde los paĂ­ses en desarrollo durante el perĂ­odo 2002-2006 puede ser observada en el GrĂĄfico N° 1. Se ha verificado en el quinquenio un crecimiento sostenido, desde alrededor de 400.000 millones de dĂłlares al año en 2002 hasta el orden del billĂłn de dĂłlares al año en 2006.

Se trata de un cĂĄlculo muy conservador que, ademĂĄs, no incluye a las importantes extracciones de valor desde los paĂ­ses del Sur que no implican transferencias monetarias (por ejemplo, sobre y subfacturaciĂłn en el comercio exterior, contrabando y otras transacciones con bienes y activos con manipulaciĂłn de sus precios).

Los mĂĄs importantes paĂ­ses de origen de las transferencias financieras ilĂ­citas han sido, en orden de importancia: China, Arabia Saudita, MĂ©xico, Rusia, India, Kuwait, Malasia, Venezuela, Polonia y HungrĂ­a.

China continental lidera claramente el ranking con un promedio anual precrisis estimado que superĂł los 250.000 millones de dĂłlares, seguida por el par Arabia Saudita/MĂ©xico, cuyo drenaje oscilĂł alrededor de los 50.000 millones de dĂłlares cada uno. Estos tres paĂ­ses, mĂĄs Rusia (con fugas anuales promedio del orden de los 40.000 millones de dĂłlares) explicarĂ­an entonces alrededor del 60 por ciento del total de las fugas ilĂ­citas de capitales desde el Sur del mundo del perĂ­odo en anĂĄlisis.

La Argentina no aparece registrada en este ranking de las top ten debido a que durante el quinquenio 2002-2006 sólo promedió entre 12.000 y 13.000 millones de dólares de fuga ilícita anual. El período en anålisis coincide con la fase de fuerte y sostenida recuperación económica posterior al derrumbe del régimen de convertibilidad.

En cuanto a las regiones de América latina y el Caribe y América del Sur, los promedios anuales del período sumaron alrededor de 100/123.000 millones de dólares y 41/58.000 millones, respectivamente. Estos valores representaron algo mås del 17 por ciento y del 8 por ciento, respectivamente, de las fugas totales provenientes de los países en desarrollo. La Argentina participó con el 2 por ciento de este total.

La estructura de los flujos ilĂ­citos globales

Analizadas las cuestiones de los Ăłrdenes de magnitud, tendencia y procedencia de los flujos ilĂ­citos globales generados en los paĂ­ses en desarrollo, importa analizar ahora su estructura.

Resulta notable la medida en que la composiciĂłn global de estos flujos contradice a la versiĂłn que ha sido impuesta a travĂ©s de los medios masivos de comunicaciĂłn e, incluso, de muchos enfoques acadĂ©micos. En general, la literatura generada en los organismos multilaterales de crĂ©dito y –tambiĂ©n– la acciĂłn de ONGs tales como Transparency International son responsables de la percepciĂłn hoy establecida: estos flujos se originarĂ­an dominantemente en las actividades criminales (con una significativa participaciĂłn de la “corrupciĂłn gubernamental” –en rigor deberĂ­a denominarse “corrupciĂłn empresario-gubernamental”– entre ellas). Esta estimaciĂłn muestra que, por el contrario, son las maniobras comerciales ilĂ­citas –principalmente ejecutadas por los grandes bancos, las empresas transnacionales y “ricos globales”– las que nutren alrededor del 63 por ciento del total de flujos ilĂ­citos globales. Del restante 37 por ciento, debido a actividades estrictamente criminales de todo tipo, sĂłlo 3 puntos estarĂ­an explicados por la corrupciĂłn gubernamental a escala global. Las caracterĂ­sticas de los flujos ilĂ­citos originados en los paĂ­ses en desarrollo, casi la mitad del total mundial, no difieren de modo apreciable de las de los flujos globales.

Los principales paraĂ­sos fiscales

Una destacada ONG global, Tax Justice Network, ha divulgado recientemente una clasificaciĂłn de los paraĂ­sos fiscales (secrecy jurisdictions), de acuerdo con un “Índice de Secreto Financiero” elaborado al efecto (ver Cuadro NÂș 1).
Este Ă­ndice combina indicadores acerca del grado de opacidad de las operaciones posibles en cada “paraĂ­so” con los que califican su importancia relativa a escala global (en tĂ©rminos econĂłmico-financieros). La resultante de la suma de ambos tipos de indicadores constituye el “Índice de Secreto Financiero” que permite definir, por primera vez, un ranking relevante de los “paraĂ­sos fiscales”.

Una rĂĄpida revisiĂłn de los resultados de este trabajo, para el año 2009 permite esclarecer cuestiones relevantes, sumidas hasta ahora en la bruma (al menos, para la opiniĂłn pĂșblica global). En primer lugar, que los paraĂ­sos mĂĄs importantes –los mĂĄs opacos y de mayor significaciĂłn econĂłmico-financiera– estĂĄn localizados en territorios de naciones desarrolladas de la AmĂ©rica del Norte y Europa (o controlados por ellas). Se trata de 8 de los 10 primeros y 12 de los 15 primeros del ranking. SĂłlo Singapur (puesto 7), Hong Kong (10) y Bahrein (14) estĂĄn localizados en Asia, vale decir en territorios no occidentales.

Banca global y paraĂ­sos: algunos indicadores preliminares

Para completar la informaciĂłn cuali-cuantitativa disponible acerca de la significaciĂłn de los “paraĂ­sos” en las actividades financieras globales, se presentan algunos indicadores armados a partir de informaciĂłn correspondiente al año 2008 difundida por TJN.

Se trata de registros acerca de la localizaciĂłn en paraĂ­sos de las filiales y subsidiarias de cuatro de los mĂĄs grandes bancos ingleses y doce bancos norteamericanos de primer nivel. Resulta notable el gran nĂșmero de filiales y subsidiarias identificadas a partir de las propias declaraciones de estos bancos ante las autoridades regulatorias nacionales respectivas, un indicador proxi de la creciente importancia econĂłmica financiera que han adquirido en las finanzas globales las operaciones a travĂ©s de las jurisdicciones del secreto.

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ArtĂ­culos de este nĂșmero

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