Buenos Aires y el problema de las inundaciones en un contexto pampeano, metropolitano y rioplatense

Buenos Aires y el problema de las inundaciones en un contexto pampeano, metropolitano y rioplatense

Por Leonardo Fernández

La modificaci├│n ambiental que genera la expansi├│n urbana es alarmante. Frente a ello, resulta imperioso impedir la urbanizaci├│n en contextos de humedales y zonas del frente ribere├▒o de la zona sur del Gran Buenos Aires para no perder la capacidad regulativa de excedentes de agua que tiene el terreno. Para evitar la repetici├│n de las dram├íticas consecuencias de las inundaciones, el Estado debe regular la generaci├│n de excesos h├şdricos y desarrollar proyectos urbanos integrados a su marco ecol├│gico.
 
Instituto del Conurbano - UNGS


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La urbanizaci├│n e infraestructuras en el territorio bonaerense, insertos en grandes cuencas h├şdricas, incluyendo terrenos modificados para agricultura (cultivo de soja) en ├íreas rurales y cultivos de invernaderos en periurbanos, alcanza grados de impermeabilizaci├│n de la tierra en desproporci├│n a esa ocupaci├│n, ya que reduce la infiltraci├│n de agua de lluvias y aumenta progresivamente la velocidad en superficie (escorrent├şas) en su viaje al R├şo de la Plata, acumulando excedentes de agua en ├íreas deprimidas y crecidas de r├şos y arroyos. En particular, el fen├│meno de las urbanizaciones cerradas en contexto de humedales rioplatenses, inclusive en valles de inundaci├│n en el entorno pampeano, compromete funciones como regulaci├│n hidrol├│gica, ciclaje del agua, refugio de biodiversidad, entre otras funciones ecosist├ęmicas que tienen relevancia metropolitana. Porque el trayecto en superficie de esa agua que recorre arroyos y r├şos aporta mayor volumen y ocupa, tarde o temprano, valles de inundaci├│n alterados, con consecuencias dram├íticas en episodios meteorol├│gicos extraordinarios como el que afrontaron en agosto de 2015 las ciudades de Luj├ín y Areco, o en la ciudad de Buenos Aires y La Plata en abril de 2013, cuando cayeron m├ís de 300 mm de agua en el transcurso de algunos d├şas. Indudablemente las inundaciones en las cuencas h├şdricas forman parte de nuestra relaci├│n con la naturaleza, con impactos sociales y econ├│micos en las regiones m├ís pobladas del pa├şs, especialmente, la Regi├│n Metropolitana de Buenos Aires, que aglutina m├ís de una tercera parte de la poblaci├│n del pa├şs en una superficie urbanizada menor al 1% del territorio nacional.

Hay que se├▒alar que estos eventos se ubican por encima de los registros m├íximos hist├│ricos y se inscriben en el fen├│meno termodin├ímico regional (atmosf├ęrico y oce├ínico) de El Ni├▒o y tambi├ęn del fen├│meno global del cambio clim├ítico. De manera que el control de inundaciones es la primera dimensi├│n del problema de manejo de las cuencas del Gran Buenos Aires y del Gran La Plata, incluso otras cuencas del sistema pampeano. Especialmente la presencia ÔÇôcada vez m├ís reiterada y persistenteÔÇô de una carga de agua en atm├│sfera que puede precipitar con intensidad, es decir, en un corto lapso de ocurrencia y violencia en el volumen de agua ca├şda. Como consecuencia de este panorama se exceden las capacidades de arroyos y r├şos en cuyas cuencas se asientan ├íreas urbanizadas, en especial donde habitan sectores populares vulnerables. Tengamos en cuenta que en la regi├│n pampeana predomina la llanura caracterizada por pendientes leves y presencia de una hidrograf├şa de extensos valles de inundaci├│n y cursos de agua meandrosos, que en eventos meteorol├│gicos como los ocurridos, los cursos de agua reclamar├ín. Las aguas, al extenderse hacia sus propias planicies de inundaci├│n, reocuparon huellas de sus antiguos cauces, actualmente artificializados y urbanizados, produciendo el anegamiento de amplias zonas urbanas y periurbanas.
Estos eventos exceden significativamente cualquier par├ímetro de dise├▒o hidr├íulico que se emplea para obras de redes de desag├╝es pluviales. En la mayor parte de los conductos que integran la red de drenajes urbanos ÔÇômuchas dise├▒adas hace m├ís de 50 a├▒osÔÇô se considera como pauta b├ísica la captaci├│n y conducci├│n (escurrimiento) a trav├ęs de conductos de esos excedentes superficiales (la mayor├şa calculado como evento de dos a├▒os de recurrencia), incluso algunas pueden manifestar problemas de mantenimiento y limpieza de sus ductos principales. Pero m├ís a├║n: como una respuesta a esta problem├ítica ambiental se tiende a construir m├ís obras hidr├íulicas en arroyos y r├şos para acelerar la velocidad con la canalizaci├│n de cauces, construcci├│n de bombas y endicamientos, tal como se est├í ensayando en la cuenca del Luj├ín en la actualidad, siendo estas costos├şsimas obras p├║blicas justificadas por las autoridades y t├ęcnicos por los impactos derivados de esas inundaciones. Pero esas medidas estructurales, probablemente frente a este tipo de eventos no s├│lo no lograr├ín resolver el problema del fen├│meno de lluvias extraordinarias sino que plantear├ín ÔÇťinvisibilizarÔÇŁ la condici├│n del riesgo h├şdrico latente frente a la amenaza que significa urbanizar valles y cauces de inundaci├│n, en la medida en que se va construyendo una falsa percepci├│n de seguridad urbana, en especial en grupos sociales populares, y por lo tanto, algunos de sus pobladores quedar├ín expuestos a una condici├│n de vulnerabilidad social.

De manera que la construcci├│n de esas obras hidr├íulicas, aunque pueden reducir algunos da├▒os puntuales, en rigor incide negativamente en aspectos estrat├ęgicos del conjunto regional. Porque la canalizaci├│n destruye ├íreas y corredores de biodiversidad existentes que amortiguaban excesos h├şdricos, cuando sus lechos de r├şos y arroyos no est├ín artificializados y aumentan la contaminaci├│n cuando se anula la capacidad depuradora de aguas que la flora brinda. Muchas urbanizaciones se desarrollan sobre fragmentos forestales en las costas de r├şos y canales artificiales, y tambi├ęn con el avance de loteos en ├íreas inundables. La modificaci├│n ambiental que genera esta expansi├│n urbana es el redise├▒o topogr├ífico e hidrol├│gico, e incluso la configuraci├│n de nuevas modalidades de presentaci├│n espacial de pulsos de inundaci├│n en sistemas naturales anegadizos. Resulta evidente que una consecuencia de este tipo de urbanismo es la atenuaci├│n de inundaciones en algunas ├íreas (debido a la construcci├│n de defensas, eliminaci├│n de humedales y trabajos de rellenamientos), e intensificaci├│n de inundaciones en otras (desbordes por crecidas y acumulaci├│n de aguas en zonas deprimidas). La urbanizaci├│n de estas tierras (que en la mayor├şa de los casos han sido objeto de importantes trabajos de acondicionamiento) no s├│lo supone el desarrollo de grandes y costosas obras hidr├íulicas del Estado (externalizaci├│n de los costos de urbanizaci├│n privados), sino que adem├ís imponen alteraciones al comportamiento natural de los cursos de agua cuyos efectos impactan sobre otras ├íreas. En este sentido, resulta imperioso impedir, a todas luces, la urbanizaci├│n en contextos de humedales de las cuencas bajas del Luj├ín y Reconquista, como viene sucediendo en Tigre, Escobar y Pilar; as├ş como tambi├ęn en zonas del frente ribere├▒o de la zona sur del Gran Buenos Aires, que eliminan la capacidad regulativa de excedentes de agua y taponan los drenajes a trav├ęs de sus endicamientos.

├Źntimamente ligado a este planteo, en las ├íreas rurales de las cuencas altas, que a lo largo del tiempo fueron desplazando la ganader├şa, incluso en algunas zonas deprimidas y de ba├▒ados de la pampa, han dado paso al cultivo de soja. Pero la expansi├│n de la frontera sojera en la cuenca del r├şo Luj├ín (cuenca alta y media), modifica (reduce) el perfil del suelo en composici├│n de materia org├ínica y compactaci├│n ed├ífica, lo que disminuye la capacidad de infiltraci├│n del agua de lluvia. Sumado a esto, hay que agregar el cambio de drenaje a trav├ęs de canales (muchos clandestinos) para evacuar en superficie el agua de las precipitaciones hacia los cursos principales. De tal manera que la combinaci├│n de una modificaci├│n de los suelos y de los drenajes, contribuye a sobrecargar el aporte de agua al r├şo Luj├ín y sus tributarios en episodios de lluvias. Esas zonas rurales pampeanas, con escasa pendiente y sin modificaci├│n de la tierra, frente a la intensidad de lluvia se encuentran m├ís controladas por mecanismos de saturaci├│n de suelos que por exceso de la tasa de infiltraci├│n, perdiendo potencial de capacidad de absorci├│n de agua en tierra y modificando drenajes, muchos a trav├ęs de canales no autorizados, constituy├ęndose como los principales factores que transgreden el desempe├▒o h├şdrico regional.

Aumentar la resiliencia del Gran Buenos Aires

Desde un posicionamiento ecol├│gico (y social), deber├şamos desarrollar medidas para conseguir que el agua ca├şda en cualquier cuenca metropolitana hiciese el recorrido m├ís largo y lento posible antes de llegar al R├şo de la Plata, especialmente considerando el fen├│meno de la Sudestada (tap├│n hidr├íulico en la desembocadura estuarina producto de los vientos del sudeste), tal como se ensayara en la d├ęcada de los cuarenta con los Bosques de Ezeiza o en los sesenta con sistemas de represas en la cuenca alta del Reconquista. Se trata de aumentar la resiliencia urbana, concepto que refiere a ÔÇťla capacidad de un ecosistema de absorber perturbaciones sin alterar sus caracter├şsticas de estructura y funcionalidadÔÇŁ; de tal manera de poder regresar a su estado original una vez que la perturbaci├│n ha terminado, como en este caso un evento de inundaci├│n. En este sentido, aquellas premisas que escribiera Florentino Ameghino en su ensayo sobre Las inundaciones y las secas en la provincia de Buenos Aires, de 1884, mantienen su vigencia y pertinencia en nuestra geograf├şa pampeana y rioplatense, al proponer obras de retenci├│n y no de drenaje.

Hay que tener en cuenta que en regiones cada vez m├ís urbanizadas y amenazadas por El Ni├▒o, el cambio clim├ítico y la degradaci├│n ambiental, la adopci├│n de este enfoque implica poner en valor ambiental ÔÇôrestringiendo el valor de cambio de la propiedad al mantenimiento del uso ambiental requerido por la regi├│nÔÇô a las zonas que dotan mayor resiliencia a la regi├│n, en especial en relaci├│n a los eventos de inundaciones extraordinarias (sean por precipitaciones intensas, crecidas del r├şo por sudestada, o la combinaci├│n dram├ítica de ambas), porque esos sitios sostienen mucha biodiversidad, con vegetaci├│n sana y vigorosa, y con capacidad de albergar alto contenido de agua ya que son humedales. En relaci├│n a las pr├ícticas sobre los terrenos rurales, incluyendo la construcci├│n de canales clandestinos, el Estado debe tener control sobre la generaci├│n de excesos h├şdricos y la condici├│n de humedad de la tierra, ya que frente a eventos como crecidas de r├şos y desbordes, se hace necesario preservar las cubetas de inundaci├│n (zonas deprimidas) para acumular los excesos h├şdricos cuando aparece el pulso de inundaci├│n.

Urbanizaciones cerradas y topograf├şa

La imagen muestra un Modelo Digital de Elevaciones (├íreas en graduaci├│n color) para el Gran Buenos aires y los principales cursos de agua (l├şneas azules) en el contexto pampeano y rioplatense, as├ş como tambi├ęn la localizaci├│n de las urbanizaciones cerradas (puntos rojos). Se puede observar c├│mo muchos desarrollos urban├şsticos tuvieron lugar en ├íreas por debajo de la cota 5 metros (cota de inundaci├│n), muchos de los cu├íles son humedales. Fuente: Elaboraci├│n propia.

Se trata de las l├şneas de cursos de r├şos y arroyos urbanos y periurbanos, incluyendo el frente ribere├▒o rioplatense; las grandes ├íreas vac├şas perif├ęricas, como por ejemplo Campo de Mayo, Bosques de Ezeiza y Parque Pereyra Iraola (reservas, grandes equipamientos y parques), y el borde periurbano (├íreas de florihorticultura a cielo abierto, no as├ş la que se despliega en invern├ículo). Adicionalmente, existen ├íreas potencialmente resilientes en ├íreas urbanas, donde se destacan las ├íreas densamente urbanizadas con barrios de forestaci├│n frondosa, la red de caminos (avenidas, rutas y autopistas) y el ferrocarril, con espacios libres abiertos en sus m├írgenes. De tal manera de fomentar la presencia de m├ís ├írboles nativos en el tejido urbano mediante una adecuada conexi├│n de los espacios libres internos (caminos, el ferrocarril y ├íreas ociosas) de la ciudad con los espacios naturales y rurales perif├ęricos. La perspectiva tambi├ęn permite la creaci├│n de corredores biol├│gicos para proteger ├ímbitos estrat├ęgicos para el desplazamiento de determinadas especies de fauna y flora, frente a los procesos de fragmentaci├│n del paisaje del crecimiento urbano dispersivo. Este planteamiento supone configurar una red de espacios p├║blicos urbanos interconectados por medio de corredores y grandes espacios, que frente a los eventos de inundaciones ÔÇôya sea por precipitaciones intensas y crecidas de r├şos y arroyosÔÇô brinde la funcionalidad de amortiguaci├│n de excesos h├şdricos del sistema.

Ahora bien, el problema de las inundaciones frente al cambio clim├ítico tambi├ęn implica una adaptaci├│n de la poblaci├│n a las contingencias meteorol├│gicas extraordinarias. En esta regi├│n de zonas urbanas con altura debajo de 5 metros sobre el nivel medio del mar existe probabilidad de sufrir inundaciones, con diferentes tiempos de retorno de aguas, dependiendo de alturas y condiciones de impermeabilizaci├│n, retenci├│n y drenaje. De manera que es necesario promover intensamente los canales comunicacionales y pedag├│gicos id├│neos para la sensibilizaci├│n, los que constituyen un eficaz Sistema de Alerta Temprana, que va a permitir capacidad de anticipaci├│n de los pobladores frente a las perturbaciones que sufra su entorno. Contar con los planes de contingencia integrados a los servicios meteorol├│gicos y de estad├şsticas para tormentas ser├í fundamental, sobre todo cuando las mismas ser├ín m├ís frecuentes ya que al nivel del mar los fen├│menos meteorol├│gicos se alteran (especialmente el volumen de agua ca├şda en precipitaciones). Todo esto viene a decir que hay una necesidad de pensar los temas de la planificaci├│n de la ciudad en el contexto de la regi├│n.

Ecolog├şa y urbanismo para hacer frente a las inundaciones

La gesti├│n del suelo urbanizable como manejo de recurso natural es un aspecto que deber├şa ser central de las pol├şticas p├║blicas. Hay que frenar la proliferaci├│n de urbanizaciones cerradas en la periferia que, de un tiempo a esta parte, ocupan un suelo programado inmenso de m├ís de 500 km2, en el que apenas residen poco m├ís de 100.000 familias (en un espacio que es m├ís de dos veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires), es decir, con un gran nivel de apropiaci├│n y de baj├şsima densidad. Es que la condici├│n de llanura bonaerense permite una ocupaci├│n urbana extensiva no s├│lo en tierras de potencial productivo sino de apreciable riqueza natural que brindan diversas funcionalidades ecosist├ęmicas. Parad├│jicamente se produce m├ís suelo urbanizado del que puede demandar el mercado, cuando se verifica un acervo de grandes superficies de vacancias en ├íreas ya urbanizadas (sobreloteo). Es el tema del suelo ÔÇťociosoÔÇŁ, que refiere a la ÔÇťcondici├│n de virtual abandono, o evidente obstaculizaci├│n del desarrollo urbano en un ├írea espec├şficaÔÇŁ, de un determinado terreno.

La reestatizaci├│n de la red ferroviaria y las pol├şticas de explotaci├│n de la red y una pol├ştica activa en construcci├│n de vivienda (por ejemplo, el Pro.Cre.Ar) van en una orientaci├│n clave de organizaci├│n metropolitana, que tienen una gran incidencia en la forma que puede adoptar la estructuraci├│n espacial interna, con implicancias en el desempe├▒o ecol├│gico metropolitano. Las pol├şticas adoptadas en materia ferroviaria y cr├ęditos hipotecarios por parte del gobierno nacional hasta ahora son, en todo sentido, inclusivos, entre otras razones porque la movilidad en tren y la construcci├│n de viviendas populares son dinamizadores de la econom├şa urbana, aunque tambi├ęn orientan pautas para el desarrollo de un urbanismo m├ís ecol├│gico, en contrapartida a las tendencias de dispersi├│n urbana de las elites que prolifer├│ desde la d├ęcada de los ÔÇÖ90, y de asentamientos informales, muchos sobre sus valles de inundaci├│n.

Esos dos programas nacionales en materia de transporte y vivienda representan cambios importantes en las tendencias de desarrollo urbano de la regi├│n metropolitana que implican un corte con per├şodos anteriores, porque el Estado incrementa su papel como conductor del proceso econ├│mico, como productor de bienes, servicios y de redistribuci├│n, y como parte inseparable de ese contexto, como agente de producci├│n de la ciudad. En este sentido ser├şa conveniente pensar en movilizar suelo ocioso, pr├│ximo a las infraestructura urbana y de movilidad, porque tienen vocaci├│n de urbanizarse, como una manera de desplazar la urbanizaci├│n de ├íreas no aptas en el plano ambiental, produciendo ciudad con una correcta compensaci├│n de espacios verdes que aseguren, entre otras cosas, las necesarias ├íreas de recarga y regulaci├│n h├şdricas. Geograf├şas como por ejemplo el eje del Ferrocarril Urquiza en Campo de Mayo, o Fondo de Laferrere y Gonz├ílez Cat├ín (La Matanza) o el eje que abraza la hip├│tesis de reactivaci├│n del Tren Provincial (Avellaneda-La Plata), pueden ser oportunidades de esta orientaci├│n territorial. En compensaci├│n, habr├şa que desprogramar parte del suelo urbanizable, sobre todo aquel que puede generar un sistema de ├íreas verdes a escala regional y preservar humedales que brindan servicios ecol├│gicos para el conjunto de la poblaci├│n metropolitana.

Entendemos que resulta estrat├ęgica la interconexi├│n de esos dos programas sectoriales (vivienda y transporte p├║blico ferroviario) con un programa de ├íreas verdes a escala metropolitana, incluso con otros igualmente de inter├ęs, como programas orientados a creaci├│n de reservas naturales urbanas. Recuperar no s├│lo las im├ígenes vern├ículas que brinda el pastizal pampeano con el contexto metropolitano, como en Santa Catalina (Lomas de Zamora), sino los notables valores ecol├│gicos litorale├▒os y estuarinos del R├şo de la Plata (zona sur), que en la actualidad evidencia un despiadado proceso privatizador de l├şnea de riberas en el conurbano norte (Vicente L├│pez, San Isidro, San Fernando y Tigre), bloqueando al poblador toda vista en su horizonte de paisaje. Esos valores de paisaje y funciones ecosist├ęmicas tendr├şamos que incluirlos en la articulaci├│n de estos programas de inversi├│n p├║blica, ya que esos sitios son ├║nicos, universales e irreproducibles, porque contienen flora y fauna aut├│ctonas bastante amenazadas de las tres ecorregiones presentes (selva ribere├▒a, bosque de tala y pastizal pampeano), pero especialmente por lo que insistimos a lo largo de este texto, representan sitios para regular excedentes h├şdricos extraordinarios frentes a la amenaza de las inundaciones.

Hoy hay un cierto retorno en el plano institucional de la idea de planificar, al menos una preocupaci├│n expresada en importantes estudios y planes de alcance nacional, sobre todo, apalancados por la fuerte inversi├│n de infraestructuras a nivel nacional de la ├║ltima d├ęcada. Hay una necesidad de pensar los proyectos urbanos integrados a su marco ecol├│gico, formando parte de una planificaci├│n de conjunto. Hay tambi├ęn una necesidad de ensayar en el plano de la organizaci├│n interjurisdiccional metropolitana. Cabe destacar distintas iniciativas legislativas en el terreno del derecho al h├íbitat social, el acceso justo a la tierra, en proyectos de alcance provincial, atravesados por una concepci├│n que consagra la instituci├│n de la ÔÇťfunci├│n social de la propiedadÔÇŁ, al que habr├şa que incluir la ÔÇťfunci├│n ecol├│gicaÔÇŁ del territorio. Estos temas hacen al problema de las inundaciones y de c├│mo producimos ciudad (y campo), en la medida en que bien cabe traer aqu├ş nuevos temas viejos del urbanismo y la ecolog├şa, que pongan de relieve la necesidad de pensar ÔÇťla ciudad como ecosistemaÔÇŁ. Apostar a estos escenarios para el desarrollo metropolitano generar├í, a no dudarlo, un aumento de la resiliencia en el Gran Buenos Aires.

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Art├şculos de este n├║mero

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