Bachilleratos populares

Bachilleratos populares

Por Nora Gluz

Como respuesta a la ausencia del Estado, desde los movimientos sociales surgieron experiencias para materializar el derecho a la educaci├│n, donde se construyen relaciones de solidaridad en el proceso de construcci├│n del conocimiento.
 
Docente e Investigadora de la UNGS y de la UBA


-A A +A

El siglo XXI nos enfrenta a algunos desaf├şos vitales para una efectiva democratizaci├│n de la educaci├│n: reconstruir el espacio p├║blico sobre la cuesti├│n y gestar una escuela capaz de garantizar el derecho ciudadano a la educaci├│n.

Estos desaf├şos, aunque presentes en distintas etapas hist├│ricas del desarrollo educativo, adquieren especial relevancia cuando se han ampliado exponencialmente los a├▒os de escolaridad obligatoria a la vez que las profundas huellas que han dejado las pol├şticas neoliberales de los a├▒os ÔÇÖ90 neutralizan el significado de la inclusi├│n de nuevos sectores sociales.

Entre estas huellas, dif├şciles de borrar, dos resultan especialmente significativas. Por un lado, la transformaci├│n del sentido de lo p├║blico; por el otro, la focalizaci├│n como estrategia de atenci├│n a los m├ís vulnerables. Ambas en el marco de una grave fragmentaci├│n del sistema educativo.

Aunque las intervenciones de los ├║ltimos a├▒os, tanto en el plano legislativo como la recuperaci├│n del di├ílogo con el gremio docente o los intentos de construcci├│n progresiva de pol├şticas de corte universalista, han redefinido en parte el escenario, a├║n se est├í lejos de configurar un patr├│n de desarrollo de pol├şticas para la educaci├│n p├║blica capaces de garantizar ampliamente el acceso y la permanencia en la escuela de todos los sectores sociales.

Recuperar el sentido de lo p├║blico implica ampliar el horizonte m├ís all├í de lo estatal, aunque el Estado constituye la arena de lucha privilegiada, pero tambi├ęn avanzar hacia su transformaci├│n de modo de integrar los intereses comunes. Si bien algunas de las pol├şticas recientemente implementadas intentan avanzar en ello, la definici├│n de educaci├│n p├║blica instalada en los ÔÇÖ90 no ha sido modificada por la Ley Nacional de Educaci├│n y muchas de las estrategias de atenci├│n a la desigualdad mantienen la impronta de la focalizaci├│n compensatoria.

La Ley Federal de Educaci├│n estableci├│ un desplazamiento del sentido de lo p├║blico. En los or├şgenes la escuela p├║blica se asoci├│ a la escuela estatal como proyecto de integraci├│n social y espacio de materializaci├│n de derechos ciudadanos. La Ley Federal de Educaci├│n, en cambio, denomin├│ a todas las escuelas como p├║blicas y centr├│ las diferencias en la gesti├│n: estatal o privada. De este modo, los intereses privados ÔÇôy de las escuelas privadasÔÇô fueron incluidos como parte del espacio p├║blico. Esta nominaci├│n se ha sostenido en la nueva ley con la ├║nica variante, no menor, de integrar a las escuelas p├║blicas de gesti├│n social.

En relaci├│n con el tratamiento de los sectores en condici├│n de pobreza, aunque las pol├şticas del gobierno kirchnerista retomaron a nivel discursivo la noci├│n de igualdad y una idea de inclusi├│n enmarcada en el cumplimiento de derechos sociales, se sostienen a├║n perspectivas unidimensionales en el an├ílisis de la configuraci├│n de la desigualdad escolar. Si los ÔÇÖ90 impusieron un reduccionismo economicista que resumi├│ el v├şnculo pobreza-escolarizaci├│n a los recursos materiales sin atender los procesos culturales que legitiman y tambi├ęn participan de la construcci├│n de dicha desigualdad, las intervenciones actuales mantienen din├ímicas que no logran superar esa perspectiva aunque expliciten prop├│sitos m├ís integrales. Hoy las pol├şticas para la superaci├│n de la desigualdad contin├║an bajo una l├│gica discreta y no relacional, es decir, programas que reconocen la desigualdad de provisi├│n de las instituciones que atienden a sectores m├ís vulnerables respecto de los sectores m├ís acomodados y la ÔÇťatacanÔÇŁ a trav├ęs de dotarlas de recursos especiales, pero sin cuestionar la cultura escolar ni la fragmentaci├│n del sistema educativo. La brecha entre las instituciones bajo programa y las que quedan fuera de las ├íreas espec├şficas de intervenci├│n, no se repliega.

La democratizaci├│n de la escolarizaci├│n

El desaf├şo pendiente es c├│mo trascender los l├şmites que nos ha impuesto el neoliberalismo para pensar la cuesti├│n escolar recuperando el potencial universalista inscripto en la idea de una escuela p├║blica, com├║n y socialmente significativa, pero superando adem├ís la l├│gica individualista para fortalecer la soberan├şa popular en la lucha por la justa redistribuci├│n de los diversos bienes sociales, entre ellos, la cultura. Como expres├│ Joan Subirats, para estar entre los otros es necesario que los propios afectados recuperen el control de su destino, no como salida individual sino de colectividades, evitando constituir ÔÇťnuevos particularismosÔÇŁ que diversifiquen modos y estrategias de atenci├│n generando condiciones para la igualaci├│n.

Diversas organizaciones, en especial los movimientos sociales en el campo popular a partir de los ÔÇÖ90 en la Argentina, est├ín abriendo un camino en esta direcci├│n. En alianza con otros grupos, en general universitarios, han iniciado una lucha en torno a la democratizaci├│n de la escolarizaci├│n. Ya desde hace unos cinco a├▒os vienen desarrollando experiencias de educaci├│n secundaria de adultos que configuran modelos escolares alternativos para materializar el derecho a la educaci├│n y desde los cuales pretenden contrarrestar la hegemon├şa capitalista en su versi├│n neoliberal. Estas experiencias se proponen incidir en la reconstrucci├│n del espacio p├║blico despu├ęs de a├▒os de desmantelamiento de las prestaciones sociales del Estado. Expresan adem├ís los debates m├ís amplios en torno a la definici├│n de la escuela p├║blica, su matriz liberal y la exclusi├│n sufrida por los sectores populares.

Para ello, intervienen en dos l├şneas: por un lado, en la esfera p├║blica respecto de los procesos de regulaci├│n de estas experiencias y las luchas que se dan en torno a su reconocimiento como ÔÇťescuelas de gesti├│n socialÔÇŁ, los actores e intereses implicados y la correlaci├│n de fuerzas resultante entre los mismos. Por el otro, en el ├ímbito institucional, redefinen las relaciones de poder y autoridad, discuten la arbitrariedad del saber escolar y configuran instituciones que pretenden restituir a los estudiantes el dominio de su educaci├│n. Ponen en cuesti├│n lo p├║blico de las pol├şticas educativas y lo p├║blico en el espacio de la escuela.

La interpelaci├│n a la pol├ştica p├║blica se funda en la lucha por la apropiaci├│n del acceso al saber. Estas iniciativas se desarrollan con el prop├│sito de generar nuevas formas de sociabilidad, m├ís democr├íticas, inclusivas de las voces y vivencias de los sectores socioecon├│micamente m├ís vulnerables, dando cuenta de la peculiar articulaci├│n que configura el campo de la educaci├│n popular entre la oposici├│n a lo oficial por la reproducci├│n del statu quo y la intenci├│n de democratizar lo educativo.

Estas iniciativas cuestionan la escuela oficial tanto en sus prop├│sitos manifiestos como en aquellos que se expresan en las modalidades de funcionamiento cotidiano de la escolaridad ÔÇôla organizaci├│n, la estructuraci├│n del tiempo, la distribuci├│n de los estudiantes, etc.ÔÇô y que constituyen la base de la formaci├│n de la subjetividad. Aunque originariamente surgieron para contrarrestar la retirada del Estado de sus tareas sociales junto a otras actividades sociales que se propusieron reconstruir el entramado relacional de los sectores m├ís vulnerables y garantizar su subsistencia, a medida que se fueron fortaleciendo, fueron ensayando y consolidando alternativas a los patrones instituidos de funcionamiento escolar.

Algunas escuelas funcionan integradas a la vida cotidiana del movimiento y los contenidos se definen colectivamente, incluyendo aquellos que les permiten comprender y participar de la lucha social que emprenden. No s├│lo cuestionan los saberes escolares tradicionalmente consagrados sino tambi├ęn los modos de ense├▒ar, inspir├índose en la educaci├│n popular a efectos de brindar una educaci├│n integral, bajo la preocupaci├│n de formar sujetos capaces de transformar la realidad que los oprime. Sus principios pedag├│gicos se oponen a las d├şadas de la escuela tradicional para aglutinar en sus propuestas la articulaci├│n entre la escuela y la comunidad, entre el aprendizaje y el trabajo, entre lo manual y lo intelectual. En t├ęrminos de sociabilidad, se proponen fomentar la solidaridad, el compa├▒erismo, el trabajo colectivo y la responsabilidad. Estos prop├│sitos los involucran en el desarrollo de una estructura organizativa espec├şfica, acorde con la formaci├│n pretendida. En algunas experiencias, los alumnos se organizan en grupos de actividad para el desarrollo de diversas tareas y en todas ellas cuentan con m├║ltiples instancias de participaci├│n que aseguran una redistribuci├│n del poder. Los instrumentos de gesti├│n incluyen la elaboraci├│n de los reglamentos institucionales, la planificaci├│n participativa y la evaluaci├│n colectiva.

Jerarqu├şas desestructuradas

Una caracter├şstica visible de las transformaciones es la desestructuraci├│n de algunas dimensiones de las relaciones jerarquizadas de sumisi├│n y mando. Las pr├ícticas asamblearias son una de las estrategias para la toma de decisiones en estos colectivos, con el prop├│sito de democratizar las relaciones sociales. El ÔÇťtomar la palabraÔÇŁ constituye una experiencia distintiva de los bachilleratos y reconocida como tal en las voces de docentes y estudiantes, lo que les permite valorar la construcci├│n de lo p├║blico-colectivo y su propia capacidad de expresar el pensamiento. En esta l├şnea, se desarrollan asambleas al interior del espacio escolar en las que se discute desde la definici├│n de estrategias de lucha para la obtenci├│n de reconocimiento y financiamiento estatal, hasta la distribuci├│n de tareas y responsabilidades ligadas a la limpieza del espacio en el que funcionan los bachilleratos. J├│venes y adultos que transitan por estos espacios son pensados y tratados en tanto sujetos pol├şticos y no s├│lo en tanto ÔÇťalumnosÔÇŁ.

Un punto m├ís de distinci├│n del espacio social de los bachilleratos es la desnaturalizaci├│n de las relaciones de subordinaci├│n del trabajo al capital. La mayor parte de estas experiencias incorpora como contenido central el cooperativismo como estrategia de producci├│n, de modo de instaurar en el horizonte otros modelos productivos, aquellos que de hecho motorizan los movimientos a trav├ęs de sus propios emprendimientos productivos.

Otra apuesta de transformaci├│n se expresa en los valores que orientan el accionar educativo a trav├ęs de los cuales estimulan nuevas relaciones sociales en la escuela. La novedad radica en la intenci├│n de generar dos rupturas que alteran los modos tradicionales de sociabilidad en la escuela: ruptura con la existencia de un par├ímetro ├║nico de excelencia escolar que funciona como patr├│n de normalizaci├│n, al que todos deben adecuarse en t├ęrminos de saberes previos, as├ş como de ritmos y contenidos de aprendizaje; y, a partir de esta primer ruptura, una segunda con la l├│gica meritocr├ítica propia de la escuela capitalista que con una din├ímica individualista y competitiva transforma la desigualdad social en desigualdad escolar. En las aulas se observa la emergencia y convivencia de lo heterog├ęneo: edades, experiencias previas, intereses por el bachillerato, ritmos de aprendizaje, etc. A esto se suma el ingreso de lo personal como condici├│n para la ense├▒anza y el aprendizaje. Hay un constante trabajo para que los estudiantes se apropien y den sentido al espacio educativo en un proceso abierto de co-construcci├│n, favoreciendo el dominio del proceso de aprendizaje y evitando la heteronom├şa a la que conduce la modalidad tradicional. En palabras de los propios estudiantes, ellos pueden comprender ÔÇťlo que hay que hacer y lo que hay que aprenderÔÇŁ, situaci├│n que en el aula tradicional se restringir├şa al primer t├ęrmino. En las clases se establecen relaciones de solidaridad en el proceso de construcci├│n del conocimiento: participaci├│n, ayuda al otro. No se emula la competencia, ni se estimula en las actividades propuestas por los docentes.

Otra educaci├│n, para otra sociedad

Las relaciones sociales y los sentidos que las sustentan se transforman, distanci├índose de la tradicional l├│gica meritocr├ítica de construcci├│n del ├ęxito y del fracaso escolar, basada sobre la competencia que supone que ÔÇťgana el mejorÔÇŁ y que en las sociedades capitalistas ha legitimado la desigualdad social fundada en diferentes expresiones del privilegio cultural, para constituir un espacio social fundado en relaciones de solidaridad, de revalorizaci├│n de los saberes y experiencias del colectivo, que lucha por una concepci├│n de la educaci├│n como derecho. En este punto se distancian tambi├ęn del tratamiento compensatorio hacia estas poblaciones. No se trata de ÔÇťrepararÔÇŁ o ÔÇťcompensar el d├ęficitÔÇŁ; se trata de luchar por otro tipo de sociedad.

La construcci├│n de proyectos sociales colectivos y que adicionalmente contribuyan a la construcci├│n de pol├şticas p├║blicas populares aparece como una de las cuestiones m├ís complejas del desaf├şo que los movimientos sociales asumen respecto de la superaci├│n de la democracia liberal, asentada en la l├│gica contractualista de sujetos individuales, libres e iguales ante la ley. Tanto la Ley Nacional como la resoluci├│n del Consejo Federal de Cultura y Educaci├│n N┬║ 33-07 del a├▒o 2007 intentan nominar, captar y regular estas experiencias en tanto escuelas p├║blicas de gesti├│n social, mientras diversas experiencias de muchas ellas desde la l├│gica filantr├│pica pujan por dar sentido a ese concepto, m├ís desde las preocupaciones por la educaci├│n a los sectores en condici├│n de pobreza que por las transformaciones de los mecanismos de dominaci├│n social. En este escenario, se ensayan alternativas de oficializaci├│n que a la vez que reconozcan su especificidad, aporten a la edificaci├│n de una nueva educaci├│n p├║blica popular.

El desaf├şo por el que est├ín transitando es c├│mo construir mecanismos m├ís universales de agregaci├│n de intereses, que hagan posible hablar de ÔÇťsistema educativoÔÇŁ, evitando que los particularismos desestimen la construcci├│n de lo universal, as├ş como tambi├ęn evitando que lo universal abstracto se constituya como subordinaci├│n de las particularidades y se traduzca en mera selectividad social. O sea, c├│mo rearticular la pol├ştica p├║blica en sociedades cada vez m├ís heterog├ęneas y fragmentadas, en las que se han diversificado las fuentes y expresiones de la desigualdad social cuya ra├şz y por ende sus soluciones no se restringen a la vulnerabilidad econ├│mica.

<
>


DESCARGAR - VER
N┬║ 73: ELITES


DESCARGAR - VER
N┬║ 72: Pueblos Originarios


DESCARGAR - VER
N┬║ 71: El derecho a la ciudad


DESCARGAR - VER
N┬║ 70: Salud


DESCARGAR - VER
N┬║ 68: Derechos Humanos


DESCARGAR - VER
N┬║ 69: MERCOSUR


DESCARGAR - VER
N┬║ 67: Relaciones Internacionales


DESCARGAR - VER
N┬║ 66: La Educaci├│n de la Primera Infancia


DESCARGAR - VER
N┬║ 65: La Universidad como derecho


DESCARGAR - VER
N┬║ 64: DEUDA EXTERNA


DESCARGAR - VER
N┬║ 63: reforma de la justicia


DESCARGAR - VER
N┬║ 62: La Secundaria como derecho


DESCARGAR - VER
N┬║ 61: CULTURA


DESCARGAR - VER
N┬║ 60: Extractivismo


DESCARGAR - VER
N┬║ 59: La Responsabilizaci├│n en la gesti├│n p├║blica


DESCARGAR - VER
N┬║ 58: Deporte y Sociedad


DESCARGAR - VER
Nº 57: ÁFRICA


DESCARGAR - VER
N┬║ 56: ASIA


DESCARGAR - VER
N┬║ 55: Econom├şa Internacional


DESCARGAR - VER
N┬║ 54: Homenaje a Aldo Ferrer


DESCARGAR - VER
N┬║ 53: N┬║ 53


DESCARGAR - VER
N┬║ 52: Las deudas de la Democracia I


DESCARGAR - VER
N┬║ 51: Juventud


DESCARGAR - VER
N┬║ 50: Un mundo en Guerra


DESCARGAR - VER
N┬║ 49: Libertad de expresi├│n


DESCARGAR - VER
N┬║ 48: FUERZAS ARMADAS Y DEMOCRACIA


DESCARGAR - VER
N┬║ 47: Problemas Urbanos


DESCARGAR - VER
N┬║ 46: CyMAT


DESCARGAR - VER
N┬║ 45: Sexualidades


DESCARGAR - VER
N┬║ 44: EE.UU. y Am├ęrica Latina


DESCARGAR - VER
N┬║ 43: Desarrollo y Medio Ambiente


DESCARGAR - VER
N┬║ 42: DROGAS


DESCARGAR - VER
N┬║ 41: Salud


DESCARGAR - VER
N┬║ 40: Internet y Nuevas Tecnolog├şas


DESCARGAR - VER
N┬║ 39: Internet y Nuevas Tecnolog├şas


DESCARGAR - VER
N┬║ 38: Econom├Ča Social y Solidaria


DESCARGAR - VER
N┬║ 37: econom├şa social


DESCARGAR - VER
N┬║ 36: Tercera edad


DESCARGAR - VER
N┬║ 35: C├│rdoba


DESCARGAR - VER
N┬║ 34: Control Social


DESCARGAR - VER
N┬║ 33: Educaci├│n Superior


DESCARGAR - VER
N┬║ 32: G├ęnero


DESCARGAR - VER
N┬║ 31: 30 a├▒os de democracia


DESCARGAR - VER
N┬║ 30: Justicia


DESCARGAR - VER
N┬║ 29: Desaf├şos culturales


DESCARGAR - VER
N┬║ 28: Econom├şas Regionales


DESCARGAR - VER
N┬║ 27: Econom├şas Regionales


DESCARGAR - VER
N┬║ 26: N┬║ 26


DESCARGAR - VER
N┬║ 25: pueblos ind├şgenas


DESCARGAR - VER
N┬║ 24: Ciencia y Poder


DESCARGAR - VER
N┬║ 23: pobreza II


DESCARGAR - VER
N┬║ 22: Pobreza


DESCARGAR - VER
N┬║ 21: Migraciones


DESCARGAR - VER
N┬║ 20: AGUA


DESCARGAR - VER
N┬║ 19: Integraci├│n Regional


DESCARGAR - VER
N┬║ 18: Estado II


DESCARGAR - VER
N┬║ 17: Estado I


DESCARGAR - VER
N┬║ 16: Industria


DESCARGAR - VER
Nº 15: Seguridad democrática


DESCARGAR - VER
N┬║ 14: Reforma fiscal II


DESCARGAR - VER
N┬║ 13: Reforma fiscal I


DESCARGAR - VER
N┬║ 12: Agroganader├şa


DESCARGAR - VER
N┬║ 11: Crisis financiera internacional


DESCARGAR - VER
N┬║ 10: Energ├şa


DESCARGAR - VER
N┬║ 9: Transporte


DESCARGAR - VER
N┬║ 8: Ciencia y tecnolog├şa


DESCARGAR - VER
N┬║ 7: Salud


DESCARGAR - VER
N┬║ 6: Empleo


DESCARGAR - VER
Nº 5: Hábitat y vivienda


DESCARGAR - VER
N┬║ 4: Argentina en el mundo


DESCARGAR - VER
N┬║ 3: Educaci├│n


DESCARGAR - VER
N┬║ 2: Medio ambiente


DESCARGAR - VER
N┬║ 1: Argentina hoy

Voces en el Fénix N┬║ 3
Entre los muros

Educaci├│n

Art├şculos de este n├║mero

Mariana Alonso
El sistema educativo
Flora Hillert
Progresista, democrática y popular
In├ęs Dussel
La escuela y los medios
Ingrid Sverdlick
El derecho a la educaci├│n en la agenda p├║blica
Andrea Alliaud
Formaci├│n docente
Myriam Feldfeber
Las pol├şticas de formaci├│n docente
Marisa Alvarez
Financiamiento de la educaci├│n, debates pendientes
Ana Malajovich
Deudas educativas con la primera infancia
Silvia Andrea Vázquez
La transformaci├│n de la educaci├│n secundaria
Graciela Morgade
Educaci├│n sexual integral
Carina Kaplan
Ning├║n joven nace violento
Gabriela Farrán
Cultura juvenil
Nora Gluz
Bachilleratos populares

Newsletter