Actualidad de la epidemiologia comunitaria (EPICOM) en los escenarios globales

Actualidad de la epidemiologia comunitaria (EPICOM) en los escenarios globales

Por Dr. Gianni Tognoni

En nombre del equipo de investigaciĂłn de CECOMET: Anselmi M., Caicedo Montano C., Marquez Figueroa M., Prandi R.

A contramano de las consideraciones hegemĂłnicas respecto de la salud y la enfermedad, esta perspectiva apunta a recuperar la centralidad de los saberes de las comunidades hoy marginalizadas, en un trabajo conjunto con el conocimiento “tĂ©cnico”.

 
EpidemiĂłlogo y sanitarista italiano. Doctor en FilosofĂ­a y en Medicina. Director del instituto de Investigaciones FarmacolĂłgicas Mario Negri de MilĂĄn. Asesor de OMS, Co-autor del Listado de Medicamentos Esenciales y Secretario General del Tribunal Permanente de los Pueblos Lelio Basso (ex Bertrand Rusell).


-A A +A

El tĂ­tulo quizĂĄs mĂĄs adecuado para esta contribuciĂłn deberĂ­a ser una articulaciĂłn de preguntas, demasiado largas para un tĂ­tulo, que se ponen como apertura y cuadro de referencia conceptual y como esquema de trabajo:

a) ÂżLa epidemiologia comunitaria (EPICOM)) es: una tĂ©cnica/herramienta entre las tantas metodologĂ­as que se utilizan en medicina/salud pĂșblica para “estudiar” (describir, monitorear, evaluar, comprender los caminos de causas ↔ efectos) las enfermedades, - o el tĂ©rmino indica-sugiere-describe algo que tiene que ver con la “comunidad”, evocada como adjetivo?
b) ÂżCuĂĄles son las palabras claves, y/o los indicadores que permiten: por un lado colocar a la EPICOM en la trayectoria del desarrollo histĂłrico (en AmĂ©rica Latina y globalmente) de las relaciones entre medicina/salud pĂșblica ↔ sociedad; por otro lado explicitar la originalidad (o no) de su contribuciĂłn conceptual y concreta?
c) ¿Cuål es, si hay, un espacio para la EPICOM en el contexto actual? ¿Con qué disciplinas-interlocutores-actores y resultados definibles-perseguibles?

El desarrollo que se propone para esbozar, mås que respuestas, hilos de reflexión es muy sintético. Se asume que la contribución de Horacio Barri y otros autores en este volumen son suficientes para proporcionar tanto el background como los detalles que permitan una visión mås clara del camino quizås excesivamente compacto de esta nota.

Pregunta 1. El contexto y el lenguaje de los orĂ­genes

“Community epidemiology” (CE) es un tĂ©rmino sustancialmente clĂĄsico de la epidemiologĂ­a y de la salud pĂșblica, coincide con revistas dedicadas al tema (sobre todo pero no solamente en el mundo anglosajĂłn) y ocupa un lugar bien definido en la enseñanza/investigaciĂłn acadĂ©mica. Una exploraciĂłn mĂĄs ligada al impacto de esta presencia-reconocimiento de la CE en las publicaciones que mĂĄs “determinan” - concretamente y en el imaginario- los progresos y los acontecimientos de la medicina y de la salud pĂșblica, pone en evidencia que, en los debates globales, la CE es una hermanita muy marginalizada en tĂ©rminos de relevancia. Son las otras epidemiologĂ­as las que dominan, acompañåndose de objetivos, metodologĂ­as y paradigmas que prometen cada vez una producciĂłn “diferente” y original de los datos: epidemiologĂ­a analĂ­tica; descriptiva; participativa; antropolĂłgica; cualitativa; etiolĂłgica; de medio ambiente; hasta las mĂĄs recientes como epigenĂ©tica o big-data.

La EPICOM, que puede ser vista como la traducciĂłn en castellano de CE, nace desde adentro de realidades asistenciales de Bolivia, PerĂș, El Salvador, Nicaragua, Ecuador: ninguna relaciĂłn con intereses, proyectos o actores acadĂ©micos. El punto de partida es la constataciĂłn (en el terreno, no solamente en los bancos de datos) de que lo que caracteriza a las epidemiologĂ­as, asĂ­ como a las demĂĄs disciplinas que no se preocupan de las enfermedades sino de los varios aspectos de la vida de las personas y de las sociedades (sociologĂ­a, psicologĂ­a, sin hablar de la economĂ­a o del derecho), es que son, ante todo, el producto propietario de las/los tĂ©cnicas/os-profesionales que las practican. Las realidades que se investigan son los “objetos” que se traducen en datos, medidas, indicadores, bien estandarizados y codificados, para permitir elaboraciones “fiables”, y por eso capaces de producir “conocimientos” que se traducen en planificaciones, lĂ­neas guĂ­as, recomendaciones, normas, leyes, comportamientos.

La “participación” de los seres humanos interesados está prevista, y se aplica con mayor o menor intensidad y metodologías apropiadas, pero como una variable secundaria en los escenarios de las ciencias que determinan los contenidos y los destinos de los ámbitos de la sociedad.

Alrededor de la segunda mitad de los ‘80, una larga experiencia personal en investigaciones cientĂ­ficas bien reconocidas cruza las realidades de vida y salud de las poblaciones concretas de paĂ­ses “en transiciĂłn”, democrĂĄtica y epidemiolĂłgicamente, y sugiere la clave de lectura del por quĂ© de la “marginalidad” de la CE. Las “comunidades”, ya sea en los paĂ­ses del Norte o aĂșn mĂĄs en los tantos Sur del Norte y del Sur, son “objetos” de intereses, y se hacen visibles como algo relevante solamente cuando hay intereses especĂ­ficos de actores externos (acadĂ©micos o funcionarios o agencia internacionales) que quieren hacer investigaciĂłn o procurarse datos.

Los que estudian para hacerse cargo son la rareza. Y eso no por un problema Ă©tico. Estructuralmente, la vida y el destino de las “comunidades” (las realidades que se consideran no-centrales, social, econĂłmica y culturalmente) coinciden con la marginalidad: ser “objetos” de interĂ©s es la expresiĂłn sintĂ©tica y explĂ­citamente manipuladora de la exclusiĂłn-expulsiĂłn concreta. El indicador mĂĄs claro de un cambio de rumbo toca la identidad de los sujetos, con una modificaciĂłn sustancial de las miradas y de las relaciones: los sujetos -es decir, las personas concretas, como individuos y como colectividad- de las comunidades deben percibirse y ser los que poseen, manejan, controlan las herramientas que permiten describir, comprender, apropiarse de los conocimientos de sus vidas, para compartir la responsabilidad de tomar decisiones que sean un crecimiento en su autonomĂ­a. Este cambio es necesario ejemplarmente en sectores como salud, tradicionalmente caracterizados por una dependencia producida por la antigua alianza entre el poder - por definiciĂłn “bueno” - de los mĂ©dicos, y el sufrimiento “sin alternativas” de aquellos a quienes las “enfermedades” (ÂĄson tantos sus nombres!) quitan su conciencia-capacidad-identidad de sujetos con derechos inviolables de dignidad y de vida.

La EPICOM nace asĂ­, caminando por comunidades, y cruzando preguntas que no tienen palabras para expresarse, necesidades que se ocultan para no experimentar abandonos, recursos que se definen por su no-accesibilidad, enfermedades que de medicina tienen solamente muchas veces sĂ­ntomas mĂĄs o menos graves, por el hecho de que las causas coinciden con los contextos de vida. Estas “evidencias” (empezaban a llamarse asĂ­ en la “comunidad cientĂ­fica y de gobierno” los conocimientos declarados fiables y que pueden constituir bienes reconocidos en el mercado de la salud) coinciden con la cientificidad de la visibilidad concreta, que precede y no necesita estadĂ­stica, de los sujetos enfermos y muertos (sobre todo niños y madres). Y se cruzan, se suman, a otra “evidencia” dramĂĄtica: la ausencia-inaccesibilidad de cualquier palabra o anĂĄlisis capaces de relacionar los eventos de descuido de la vida y de la dignidad (hasta la muerte) con el universo de los derechos - llamados inviolables- de los seres humanos y de las comunidades.

La EPICOM tiene asĂ­ sus raĂ­ces concretas en el cruce bien conocido entre salud, economĂ­a y derecho. ParadĂłjicamente, su impacto habĂ­a sido cuidadosa y dramĂĄticamente puesto en evidencia desde “arriba” por un texto (ÂĄpromovido por el Banco Mundial!), “Ajuste con rostro humano” (1985), que documentaba muy bien cĂłmo las comunidades “objeto” de la atenciĂłn del mercado internacional tenĂ­an un rostro progresivamente no-humano. Se sacaban, inevitablemente, recomendaciones generales (“global” no era aĂșn una calificaciĂłn prevista en el lenguaje oficial), sin proponerse recetar remedios: los que hacĂ­an las “recetas”, FMI y BM, eran expertos en diagnĂłsticos econĂłmicos pero se declaraban al mismo tiempo incompetentes en remedios mĂ©dicos o de derecho, aunque eran dueños de las recetas que controlan la vida. Solamente en 1988 en BerlĂ­n, el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), que juzgaba al FMI y al BM (Banco Mundial), condena explĂ­citamente, con datos y calificaciones que los acusados no llegan a contestar, las “recetas” econĂłmicas como crimen contra la humanidad. El relato del evento hecho por Eduardo Galeano (tambiĂ©n juez del TPP) es quizĂĄs el texto que mĂĄs profundamente traduce, tambiĂ©n a nivel del imaginario, el riesgo mĂĄs profundo que se manifestaba: la regresiĂłn-evoluciĂłn de una sociedad controlada por el “Señor Dinero”, en un tiempo sin derechos.

La EPICOM nace y se desarrolla con mĂĄs intensidad y continuidad en las comunidades marginales afrodescendientes y chachi de AmazonĂ­a de Ecuador, como la experimentaciĂłn de la factibilidad de un proceso desde adentro de la vida cotidiana de poblaciones donde todas las exclusiones-expulsiones estĂĄn presentes:

▶ reconoce las/los representantes de los pueblos como actoras/es de las tareas de salud, desde la prevenciĂłn hasta el cuidado;
▶ restituye a los sujetos el derecho-deber de tomar la palabra;
▶ capacita promotoras/es de salud en la recolecciĂłn, elaboraciĂłn, representaciĂłn e interpretaciĂłn de los datos;
▶ establece, a travĂ©s de proyectos, un verdadero y colectivo centro de investigaciĂłn.

La historia, las publicaciones, los resultados -no fĂĄciles pero muy “evidentes” y reconocidos aĂșn en la literatura internacional- son fĂĄcilmente accesibles. Por caso, el Manual de Epidemiologia Comunitaria (ISBN 978-04-335-7) de 1997. Las publicaciones del Centro de Investigaciones de Epidemiologia Comunitaria han sido 
muchas , incluyendo artículos en revistas internacionales de muy alto impacto como Lancet y British Medical Journal, y una reedición en 2010, totalmente reformulada, del Manual, con un título que resume bien el sentido de todo el camino: 
"Epidemiologia Comunitaria: las periferias toman la palabra " ( ISBN : 978-9942-03-210-2).

Pregunta 2 – EPICOM en el contexto actual de globalización

Sin pretender proponer una discusión adecuada, se puede afirmar que los escenarios generales de la salud en el contexto de globalización han tenido como protagonistas a dos actores que, con toda “evidencia”, son los determinantes de la transformación de la salud-vida de las personas en una “variable dependiente”: la economía y el derecho.

La historia que vivimos se expresa en toda su agresividad en la Ășltima dĂ©cada del siglo pasado con dos eventos casi paralelos y por cierto muy coordinados. En 1994, la OMC (OrganizaciĂłn Mundial del Comercio) se establece como confirmaciĂłn oficial que el derecho de los mercados globales es autĂłnomo del derecho universal de los seres humanos. Con el respaldo de sus informes de 1990 y 1993, el BM se declara actor preferencial y mĂĄs fiable, por su manejo integrado de datos econĂłmicos, en el campo de los “servicios” de salud. Y concluye su trayectoria con el informe de 1996 sobre la “Carga global de las enfermedades” (Global Burden of Diseases –GBD-), que tiene a la OMS como autor formal a nivel de publicaciĂłn en el mundo mĂ©dico.

El titulo del informe no es “neutral” en su “cientificidad”: comunica que el enfoque no está puesto ya en la vida de los seres humanos; la globalización está interesada en los gastos asociados a las enfermedades.

El libro de S. Saxen –su tĂ­tulo “Expulsions” lo resume bien- es quizĂĄs lo que mejor explica la significaciĂłn trasversal y los procesos del nuevo escenario. La salud-vida de las personas no pertenecen mĂĄs a la competencia de los derechos debidos y obligatorios a nivel constitucional e internacional: “salud” es, de hecho, una palabra vacĂ­a y quizĂĄs ambigua si no se la califica como atribuible-asequible a travĂ©s de servicios concretos. La asignaciĂłn (secuestro) de los servicios en las competencias de la OMC transforma a la salud en una variable que responde a la economĂ­a y a sus leyes.

La clĂĄusula de Doha (2002) que define la posibilidad de excepciones es evidentemente importante, con su declaraciĂłn de que un problema que toca normas y poderes del mercado (por ejemplo, costos/patentes de medicamentos) puede ser exceptuado por razones de salud pĂșblica. Pero el procedimiento por el cual se puede llegar al reconocimiento de la legalidad operativa de la excepciĂłn privilegia todavĂ­a a paĂ­ses que tienen poder suficiente para resistir y rechazar el chantaje de las reglas globales.

El contexto que asĂ­ se definiĂł para el final de siglo ha transformado de manera radical el cuadro de referencia de salud, que ya no existe en la sociedad como un actor crĂ­ticamente determinante a nivel polĂ­tico y cultural, como indicador/objetivo de democracia y como capĂ­tulo cada vez mĂĄs importante de la economĂ­a. En cuanto coincide con servicios, los sujetos de derecho obligatorio a la salud han sido transformados en objetos de intervenciones econĂłmica y legalmente justificadas. Al respecto, el relato de esta transformaciĂłn “tĂ©cnica” hecho por los “inventores” del GBD y resumido por un historiador de la medicina en una revista como Lancet, el 9 de junio (2018, pp. 2316-17) puede ser Ăștil. Es sobre todo muy didĂĄctico por la c0apacidad de omitir el contexto donde todo ocurre, y hablar de la epidemiologia global como un mundo definible con los big data (reconocidos mientras tanto explĂ­citamente como “sesgados” por parcialidad en este sentido) y las estadĂ­sticas oficiales.

En este marco, no deberĂ­a ser difĂ­cil retomar el discurso sobre el rol de EPICOM, con una pregunta trasversal:

ÂżHay espacio para las palabras que definen la identidad de EPICOM y de sus raĂ­ces en comunidades perifĂ©ricas, en escenarios que, por definiciĂłn, necesitan “desaparecer” las voces, caras, vidas de las/los que no sirven directamente al mercado?

La hipĂłtesis de respuesta de EPICOM se puede resumir asĂ­:
“Los servicios deberĂ­an ser el indicador ‘progresivo’ en tĂ©rminos de universalidad-accesibilidad fundamental de salud-vida, de derecho atribuible a las mayorĂ­as (segĂșn la definiciĂłn “antigua” de OMS, en 1977, en el contexto anticipador de los “medicamentos esenciales”). La negaciĂłn de esta identidad significa que lo que pasa en el sector salud es no solamente un indicador grave, sino tambiĂ©n una herramienta muy eficaz de riesgo-abdicaciĂłn de la democracia”.

Con todas sus palabras claves, EPICOM coincide no solamente con un proyecto de control-prevenciĂłn de los riesgos ciertos y de las consecuencias que la falta de democracia real significa para la salud clĂ­nica, ambiental, social, cultural. Se traduce en una de las herramientas mĂĄs crĂ­ticas y didĂĄcticas de pasar de una memoria-alfabetizaciĂłn diaria de largo plazo de las comunidades “expulsadas” a una identidad de dignidad de los sujetos. El presente y futuro -ÂżDesafĂ­o posible? ÂżNecesario?- de la EPICOM se identifica en este sentido con su trabajo sobre los problemas que tocan la autonomĂ­a de las personas (“los malestares del vivir”: del cuerpo, de la mente, del comportamiento) como parte aliada de todos los procesos que consideran imprescindible tener una raĂ­z sociopolĂ­tica “comunitaria” para experimentar caminos (en el largo plazo, con metodologĂ­as conscientes de la necesidad de ser originales en cada contexto) que sean al mismo tiempo respuestas y bĂșsqueda de formas innovadoras de democracia.

Pregunta 3 - Experimentar como normalidad

El tĂ­tulo que se propone para esbozar una respuesta a la tercera pregunta refleja el sesgo cultural y tambiĂ©n operativo a lo largo de una vida, de quien aquĂ­ escribe. Es un sesgo “integrado”, profesional y polĂ­tico: en salud y con el Tribunal Permanente de los Pueblos. Investigar y experimentar impone identificar vacĂ­os que necesitan llenarse de contenido y significaciĂłn, a nivel de conocimientos y de soluciones. Obliga a hacerse cargo de estos vacĂ­os de derecho -violencia, abandono, violaciones de derechos que no garantizan u “olvidan” la vida en dignidad- para reafirmar, buscar, inventar soluciones que no parecen disponibles, o estĂĄn alejadas o prohibidas. Motiva a crear alianzas capaces de compartir tiempo, competencias, ganas de proyectos de futuro y no de repeticiĂłn, curiosidad para el largo plazo. Implica saber que la experimentaciĂłn, si es seria y relevante, no coincide siempre con respuestas que confirman las expectativas: es una exploraciĂłn de un terreno muy difĂ­cil, y muy poblado y controlado por actores y poderes que se oponen con todas las medidas a lo que se quiere averiguar y cambiar.

El listado de palabras que definen este escenario es bien conocido: desigualdad; inequidad; [no] sustentabilidad; [no] accesibilidad; enfermedades como carga económica; [no] evitabilidad de descuidos/abandonos, a pesar de tantas declaraciones que “no one should be left behind” (“no debemos abandonar a los que se retrasan”).

Las palabras claves son compartidas transversalmente en el lenguaje y la literatura mĂ©dica, polĂ­tica, econĂłmica, jurĂ­dica: una “santa” alianza muy articulada en sus estrategias. Su caracterĂ­stica fundamental, fĂĄcilmente enmascarada con los tantos datos que las califican, es la de dar la imagen de conocer y estar al dĂ­a. No se proponen descripciones diagnĂłsticas que no estĂ©n planificadas ni tampoco tratamientos. Al revĂ©s: describen, definen para confirmar que la realidad “global” (aun mĂĄs cuando se trata de las periferias) no puede modificarse, si no es con “cambios de paradigma”. Que son, a priori, imposibles, impensables. Experimentaciones “grandes” de cambio (las Ășnicas necesarias) no estĂĄn previstas: aun cuando sea en situaciones “ejemplares” y trĂĄgicas como la de Grecia, o de los tantos “genocidios”. Las experimentaciones son privilegio de los dueños de los grandes paradigmas.

Es evidente la contraposición con las palabras-claves de la EPICOM. Las marginalidades tienen muy escasos permisos de autonomía y de experimentación. Sus pasaportes de sobrevida y de acción se parecen a los documentos de los “migrantes”: válidos solamente -con restricciones y expulsiones incontrolables- en los casos que coinciden, por lo menos un poco, con los “paradigmas”.

La EPICOM se mueve con esta conciencia y en escenarios de este tipo. Bien al día de la creciente dificultad de crear redes y de reconocerse entre actores que persiguen el mismo objetivo. Para quienes siguen creyendo que el “control de calidad” de las democracias son las periferias, EPICOM es en este sentido (cualquiera sea su interpretación en el terreno) una buena oportunidad: o por lo menos una obvia, normal herramienta, ya bien experimentada en muchas realidades. La alternativa propuesta por los poderes es distinta: estar contentos y agradecer por jugar el rol de minorías ejemplares donde los (raros, frágiles) experimentos de cambio son planificados desde arriba, con resultados positivos asegurados, limitados al tiempo del estudio, para confirmar la bondad de las intenciones de los promotores.
Las publicaciones que documentan la efectividad de intervenciones locales con estrategias que no pueden ser replicadas son muchas: se parecen a ejercicios de “relaciones pĂșblicas” para poder afirmar que el global no olvida lo que es local y marginal, a condiciĂłn de que respete su identidad de “objeto” de intervenciones, y no de sujeto dueño de los recursos necesarios en vista de una autonomĂ­a efectiva para el largo plazo.

La historia (publicada en paralelo de la mencionada arriba en los orĂ­genes del GBD) sobre la experimentaciĂłn de un paradigma original de organizaciĂłn de las estrategias de cuidado en uno de los sectores mĂĄs tĂ­picos del descuido global, la salud mental, es quizĂĄs un indicador importante de la permanente y generalizable actualidad de la lĂłgica de la EPICOM. Las “abuelas” de las comunidades de África que actĂșan como sujetos integrados, autĂłnomos, efectivos, en “servicios” de psiquiatrĂ­a dicen que las enfermedades pueden ser controladas solamente con una alianza social y cultural que se planifica y se experimenta desde abajo (Bullettin WHO, 2018; 96: 376-77).

Una Ășltima nota, importante. Las alianzas desde abajo son imprescindibles. Por cierto no son suficientes. La experiencia combinada del trabajo en salud y en derechos humanos y de los pueblos documenta uno de los vacĂ­os mĂĄs evidentes de la situaciĂłn actual. Los paradigmas invertidos de prioridad -entre la obligatoriedad de los derechos fundamentales de las personas y de los pueblos y la de las leyes-algoritmos econĂłmicos- requieren, para ser contrastados por su pretensiĂłn de legalidad-impunidad, una profunda alianza “experimental” entre competencias de derecho (constitucional e internacional) y de economĂ­a-finanzas.

Salud, en cuanto indicador concreto y muy didĂĄctico de democracia, es uno de los sectores donde esta alianza deberĂ­a ejercerse sistemĂĄticamente: desde la enseñanza-investigaciĂłn hasta el monitoreo concreto de lo que ocurre en los paĂ­ses y en los escenarios globales. Una geo-localizaciĂłn-visibilizaciĂłn que ponga nombres, caras, atenciĂłn, rol de productoras de conocimientos a las tantas comunidades locales que los big data hacen desaparecer (para dar derecho de visibilidad y palabra solamente a las “tendencias” de los indicadores arriba mencionados de desigualdades e in-sustentabilidad) puede restituir a los nĂșmeros y a las estadĂ­sticas sus raĂ­ces, y a las “doctrinas” econĂłmico-jurĂ­dicas sus tĂ©rminos de referencia.

Es preciso visibilizar los destinos de los sujetos concretos que estĂĄn “enfermos” y mueren por el diagnĂłstico “evidente” -a pesar de no estar en la clasificaciĂłn internacional de las enfermedades (CIE) de “ausencia planificada y legal de socorro-cuidado”. Puede ser una de las estrategias Ăștiles a favor de una salud promotora y no solamente producto frĂĄgil de una difĂ­cil democracia, como permanente metodologĂ­a de “control de calidad” de los principios-algoritmos econĂłmicos y legales por parte de la legitimidad de la vida de las periferias.

<
>


DESCARGAR - VER
NÂș 70: Salud


DESCARGAR - VER
NÂș 68: Derechos Humanos


DESCARGAR - VER
NÂș 69: MERCOSUR


DESCARGAR - VER
NÂș 67: Relaciones Internacionales


DESCARGAR - VER
NÂș 66: La EducaciĂłn de la Primera Infancia


DESCARGAR - VER
NÂș 65: La Universidad como derecho


DESCARGAR - VER
NÂș 64: DEUDA EXTERNA


DESCARGAR - VER
NÂș 63: reforma de la justicia


DESCARGAR - VER
NÂș 62: La Secundaria como derecho


DESCARGAR - VER
NÂș 61: CULTURA


DESCARGAR - VER
NÂș 60: Extractivismo


DESCARGAR - VER
NÂș 59: La ResponsabilizaciĂłn en la gestiĂłn pĂșblica


DESCARGAR - VER
NÂș 58: Deporte y Sociedad


DESCARGAR - VER
NÂș 57: ÁFRICA


DESCARGAR - VER
NÂș 56: ASIA


DESCARGAR - VER
NÂș 55: EconomĂ­a Internacional


DESCARGAR - VER
NÂș 54: Homenaje a Aldo Ferrer


DESCARGAR - VER
NÂș 53: NÂș 53


DESCARGAR - VER
NÂș 52: Las deudas de la Democracia I


DESCARGAR - VER
NÂș 51: Juventud


DESCARGAR - VER
NÂș 50: Un mundo en Guerra


DESCARGAR - VER
NÂș 49: Libertad de expresiĂłn


DESCARGAR - VER
NÂș 48: FUERZAS ARMADAS Y DEMOCRACIA


DESCARGAR - VER
NÂș 47: Problemas Urbanos


DESCARGAR - VER
NÂș 46: CyMAT


DESCARGAR - VER
NÂș 45: Sexualidades


DESCARGAR - VER
NÂș 44: EE.UU. y AmĂ©rica Latina


DESCARGAR - VER
NÂș 43: Desarrollo y Medio Ambiente


DESCARGAR - VER
NÂș 42: DROGAS


DESCARGAR - VER
NÂș 41: Salud


DESCARGAR - VER
NÂș 40: Internet y Nuevas TecnologĂ­as


DESCARGAR - VER
NÂș 39: Internet y Nuevas TecnologĂ­as


DESCARGAR - VER
NÂș 38: EconomĂŹa Social y Solidaria


DESCARGAR - VER
NÂș 37: economĂ­a social


DESCARGAR - VER
NÂș 36: Tercera edad


DESCARGAR - VER
NÂș 35: CĂłrdoba


DESCARGAR - VER
NÂș 34: Control Social


DESCARGAR - VER
NÂș 33: EducaciĂłn Superior


DESCARGAR - VER
NÂș 32: GĂ©nero


DESCARGAR - VER
NÂș 31: 30 años de democracia


DESCARGAR - VER
NÂș 30: Justicia


DESCARGAR - VER
NÂș 29: DesafĂ­os culturales


DESCARGAR - VER
NÂș 28: EconomĂ­as Regionales


DESCARGAR - VER
NÂș 27: EconomĂ­as Regionales


DESCARGAR - VER
NÂș 26: NÂș 26


DESCARGAR - VER
NÂș 25: pueblos indĂ­genas


DESCARGAR - VER
NÂș 24: Ciencia y Poder


DESCARGAR - VER
NÂș 23: pobreza II


DESCARGAR - VER
NÂș 22: Pobreza


DESCARGAR - VER
NÂș 21: Migraciones


DESCARGAR - VER
NÂș 20: AGUA


DESCARGAR - VER
NÂș 19: IntegraciĂłn Regional


DESCARGAR - VER
NÂș 18: Estado II


DESCARGAR - VER
NÂș 17: Estado I


DESCARGAR - VER
NÂș 16: Industria


DESCARGAR - VER
NÂș 15: Seguridad democrĂĄtica


DESCARGAR - VER
NÂș 14: Reforma fiscal II


DESCARGAR - VER
NÂș 13: Reforma fiscal I


DESCARGAR - VER
NÂș 12: AgroganaderĂ­a


DESCARGAR - VER
NÂș 11: Crisis financiera internacional


DESCARGAR - VER
NÂș 10: EnergĂ­a


DESCARGAR - VER
NÂș 9: Transporte


DESCARGAR - VER
NÂș 8: Ciencia y tecnologĂ­a


DESCARGAR - VER
NÂș 7: Salud


DESCARGAR - VER
NÂș 6: Empleo


DESCARGAR - VER
NÂș 5: HĂĄbitat y vivienda


DESCARGAR - VER
NÂș 4: Argentina en el mundo


DESCARGAR - VER
NÂș 3: EducaciĂłn


DESCARGAR - VER
NÂș 2: Medio ambiente


DESCARGAR - VER
NÂș 1: Argentina hoy

Voces en el Fénix NÂș 70
CONTRA VIENTO Y MAREA

Salud

ArtĂ­culos de este nĂșmero

Horacio Barri coordinador y José Carlos Escudero coordinador
PrĂłlogo Salud Colectiva. Problemas y Propuestas. Epidemiologia Comunitaria (EPICOM)
Horacio Barri y Norma FernĂĄndez
ParticipaciĂłn Popular en Salud EpidemiologĂ­a Comunitaria
Dr. Gianni Tognoni
Actualidad de la epidemiologia comunitaria (EPICOM) en los escenarios globales
José Carlos Escudero
Reflexiones sobre la construcciĂłn de poder polĂ­tico en el territorio por medio de la epidemiologĂ­a comunitaria
Juan Ángel Canella
De cĂłmo una conducta racional en los medicamentos puede financiar la EpidemiologĂ­a Comunitaria
Vida Kamkhagi y Osvaldo Saidon
Grieta y subjetividad, una clĂ­nica
DĂ©bora Tajer
El aborto como problema de salud pĂșblica
Daniel GollĂĄn
Gestionar la salud pĂșblica en un marco estructural desfavorable
Vicente De Gemmis
Experiencias innovadoras en salud mental. Del zoo al arte: “Del invento a la herramienta”
HĂ©ctor Seia
A cien años de la Reforma de 1918. La Reforma y otras cosas

Newsletter