“La ley de glaciares va a salir con o sin el oficialismo”




Diálogos políticos - Vilma Ibarra

En sintonía con la reciente ley de matrimonio igualitario, la diputada por el Nuevo Encuentro se mostró confiada en que seguirán instalando debates transformadores. El próximo paso, cuidar el agua frenando la minería a cielo abierto.

Vilma Ibarra acaba de ser una de las protagonistas de un verdadero éxito legislativo y cultural con la reforma del Código Civil que consiguió apoyos en distintas fuerzas políticas y generó discusiones muy necesarias para la sociedad argentina. Nuestro director Abraham Gak entrevistó a la diputada para indagar si es posible retomar los consensos alcanzados para seguir avanzando con otras iniciativas, como la reforma tributaria, la ley de entidades financieras y la ley de glaciares.

–Antes que nada, queremos felicitarla por ser la coautora de la reforma al Código Civil. Ni nosotros mismos podemos medir lo que significa como salto para la cultura argentina.

–Tengo esa impresión, es muy importante. Se le reconocen derechos a un sector de la ciudadanía que los tenía negados. De por sí es valioso. Siempre que se avanza en reconocimiento de derechos, la sociedad mejora. Es un salto cultural importante para los argentinos y argentinas que tiene un enorme peso. Como sociedad decidimos que es un valor muy importante avanzar hacia términos de igualdad que implican muchas cosas: ser líderes en América latina con este concepto creo que trae vientos nuevos para la lucha contra la discriminación, para esto de asumirnos que en las diferencias que constituimos como sociedad hay un punto en el que nos igualamos, que es en el trato ante la ley. Es importante llegar a estos conceptos que se pueden extender a la igualdad social, a la igualdad en términos laborales y a la igualdad en acceso a la justicia. Tenemos que sentir que la igualdad es un valor. E imponernos eso como sociedad es simbólicamente un salto muy fuerte.

–Nos abre la posibilidad a la audacia de encarar otros temas que obviamente el siglo XXI nos plantea. Pero vayamos a un plano más político. Nosotros pensamos que estamos frente a un debate profundo entre dos modelos de economía y de sociedad. Un modelo basado en criterios ortodoxos y otro basado en criterios heterodoxos, que parece ser el camino adecuado para nuestros países. ¿Usted participa en esa idea de que estamos frente a la discusión de dos grandes modelos?

–Sí. Centralmente creo que es la mayor tensión que tenemos. ¿Cuál es la tensión detrás de los debates políticos, detrás de los debates de ideas? Hay un tema central: es la tensión entre los que piensan en un proyecto de país en términos de achicar el gasto público y del ajuste y aquellos que participan de una idea vinculada a sostener el gasto público, sostener el consumo de una sociedad y permitir abrir las puertas a políticas redistributivas, como fue la asignación universal, una medida tan buscada que creo que es un hito y un antes y un después. Creo que esa tensión es la que termina ordenando los grandes posicionamientos políticos.

–Aunque tenemos con el Gobierno profundas diferencias en muchos temas admitimos que está aplicando medidas heterodoxas. En lo esencial claramente sabemos distinguir cuáles son los riesgos de uno y de otro modelo.

–Una de las cosas que solemos decir desde Nuevo Encuentro –lo discutimos mucho con Martín Sabbatella– es esto de que compartimos una avenida que se transita y que reconocemos como valiosa. Después tenemos muchas cosas para criticar, corregir y agregar en la agenda. Y hay otras cosas que habría que desandar. Pero centralmente reconocemos esta avenida que ha implicado discusiones de temas muy importantes, como sostener un criterio basado en el mercado interno, en el consumo, no vinculado al ajuste. Y donde se pudieron poner en debate temas tales como la asignación universal, la estatización de las AFJP, la Ley de Medios y ahora la igualdad de las leyes civiles. Creo que es la audacia de poder empezar a debatir temas que para los argentinos eran temas que no se podían tocar. Recuerdo aquella época en que parecía que el que decía que había que salir de la convertibilidad era hereje. Y no podíamos como país pensarnos fuera de la convertibilidad que estaba dejando tendales de desocupados e incrementando los índices de pobreza. La posibilidad que existe hoy de abrir esos debates y que los argentinos y argentinas podamos mirar los temas fuertes es un enorme paso en materia de debate social.

–Ahora tenemos un debate importante que a nuestro juicio no era el momento oportuno para abordarlo, pero que tenemos que dar. Estamos hablando del sistema previsional que, como en todo el mundo, pasa por una situación crítica muy grave.

–En estos temas hay que tener toda la seriedad. Estamos convencidos de que acceder a esos números de 82 por ciento móvil es posible, pero con mucha sensatez, buscando claramente los financiamientos, estableciéndolos; trabajando el Congreso en conjunto con el Gobierno y pudiendo determinar cómo se van a conseguir los fondos. De otro modo, nos vamos a encontrar en una situación de un descalabro de las cuentas que vamos a pagar todos los argentinos. Nos tenemos que poner a discutir seria y constructivamente. Lo peor que se puede hacer es usar un tema tan delicado como el ingreso de los jubilados como una bandera política para enterrar a un gobierno ante la posibilidad del descalabro o para que pague costos políticos. Se trata de temas de Estado.

–Insistimos en la necesidad de buscar consensos entre distintos dirigentes que pertenecen a partidos políticos o a orientaciones diferentes. En base a su gran experiencia negociadora, ¿considera que se puede lograr mayores coincidencias entre las distintas fuerzas, por lo menos en el caso de leyes puntuales?

–Creo que sí. Un ejemplo es la ley de reforma del matrimonio civil. Había dos proyectos que proponían esta iniciativa, uno de una diputada de mandato cumplido, Silvia Augsburger, que es socialista y opositora al Gobierno, y otro mío, también, de un espacio independiente, que podemos acompañar al Gobierno en algunas medidas y somos fuertes opositores en algunas otras. Sin embargo, si algo creo que supimos tejer, fue una masa crítica para conseguir esta ley. Y trabajamos con la Coalición Cívica, el radicalismo, el Pro, el Peronismo Federal, Proyecto Sur, el Frente para la Victoria. Y la verdad es que supimos todos asumir el trabajo y el esfuerzo colectivo. No se trata solamente de hacer una negociación, sino también de cuidarla. Un acuerdo se puede hacer, pero luego hay que cuidar ese acuerdo: transitar preservando el acuerdo de determinados riesgos. Esto lo pudimos hacer. Y se puede volver a hacer, aunque no creo que en todos los temas. Si discutimos el presupuesto nacional vamos a tener grandes debates sobre dónde van a ir los mayores flujos de dinero para el gasto de los argentinos. Seguramente vamos a tener posiciones distintas al discutir una reforma tributaria o con la ley de entidades financieras. Es muy importante que el debate se dé de cara a la sociedad. Con la ley de reforma del Código Civil las familias discutieron y tomaron posición. Es muy difícil engañar al ciudadano cuando sabe de qué estamos discutiendo. Entonces sí vamos a poder discutir si queremos una ley al servicio de las entidades financieras o una ley de servicios financieros para el ciudadano, que regule desde el Estado. Este debate hay que darlo. Del mismo modo me parece que cuando hablamos del ingreso de los jubilados, tenemos que decir claramente de dónde saldría este dinero. Sentémonos a verlo y a buscarlo, porque es genuinamente necesario. Quienes legislamos y quienes gobiernan tenemos como responsabilidad trabajar realmente este tema y tomarlo con la seriedad que merece. No podemos decir “de ninguna manera se puede buscar dinero porque no hay”, pero tampoco se puede decir “pongan el 82 por ciento y no me importa de dónde se saca”. Debemos darnos el trabajo de hacer una revisión de los ingresos y de los egresos; de dónde recaudamos el dinero y si hay posibilidad de financiarlo y hasta dónde. Tenemos que discutir los tributos y los gastos. Cuando damos un paso adelante, cada paso hay que cuidarlo.

–Claro, para no volver para atrás.

–Es una deuda pendiente, tenemos que asumirla, verlo seriamente. No se hace de cualquier manera.

–Hay un tema que produjo un debate muy especial que algunos centralizan en la discusión de Daniel Filmus con Miguel Bonasso por la ley de glaciares, y en el acuerdo en lograr un proyecto en común. ¿Qué va a pasar con la renuencia clara de los gobernantes que tienen intereses vinculados a la minería?

–Después del veto de la Presidenta al proyecto que era inicialmente de la diputada Marta Maffei y que retomó Bonasso, hubo una media sanción del Senado del proyecto que trabajó Filmus con varias organizaciones sociales, con el Instituto de Glaciología, y sacaron una media sanción. Cuando vino a diputados, Bonasso quiso retomar como estaba la ley de Maffei, esto es como había sido vetada por la Presidenta. Y se emitieron dos dictámenes. Por suerte, porque cada uno de ellos tenía aspectos positivos. Seguramente el proyecto de Bonasso permitía una protección más rápida, más eficaz porque no demoraba la vigencia de la ley, pero el proyecto Filmus definía mejor los espacios periglaciares. Lograron entre los dos un dictamen de consenso que se puso a votación y obtuvo la mayoría en Diputados, donde se aprobó en general. En particular, cuando se vio artículo por artículo, sólo se aprobó hasta el artículo quinto. El oficialismo pidió la postergación del tema porque además tiene algunos gobernadores de las provincias mineras que tienen resistencias a este tratamiento. Se levantaron y dejaron sin quórum a la sesión. Quiero aclarar para tranquilidad de todos que esta ley va a salir. Primero, porque ya fue votada en general. Y segundo porque, sin el oficialismo, tenemos la mayoría necesaria para sancionarla. Ya debería estar prohibida la explotación minera a cielo abierto y la utilización de cianuro. Ya todos sabemos que es fundamental cuidar el agua. Está claro, hay consensos y tenemos los votos. En la próxima sesión de Diputados se completará sin duda la votación. Y yo espero además que vengan una gran parte de votos del oficialismo. Tal vez no vienen. Si no vienen, saldrá igual. A esta ley la vamos a sacar igual.

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