“El Gobierno favorece la extranjerización de nuestros recursos”




Diálogos políticos - Cecilia Merchán

La diputada cuestionó la política oficial ante las cuestiones ambientales, destacó la importancia de la integración latinoamericana y planteó la necesidad de redistribuir de la riqueza.

En el camino de seguir conociendo las posturas estratégicas de las distintas fuerzas políticas que pretenden una transformación que beneficie a las mayorías, invitamos a Cecilia Merchán, jefa del bloque de diputados de Libres del Sur y coordinadora nacional del colectivo de mujeres “Juana Azurduy”. Merchán profundizó sobre su posicionamiento histórico, cuestionó la opción del kirchnerismo de conducir el Partido Justicialista y planteó políticas para “avanzar en el verdadera redistribución de la riqueza”.

–El Bicentenario potencia la reflexión sobre el destino del país. ¿Considera que existen dos modelos de país en pugna? ¿Cómo se relaciona esto con el oficialismo y la oposición?

–Sí, hay dos modelos en pugna. Hay intencionalidades de llevar una Argentina hacia adelante que vienen ya desde hace cientos de años. Una idea de una Latinoamérica unida, con un Estado con capacidad de gestión que realmente pueda tener una visión de desarrollo. Que mire más hacia adentro, hacia sus economías y su potencialidad en el mercado interno y no mire tanto para afuera. Que no quede atado a las determinaciones de lo que ocurre en el exterior sino que podamos tener un vínculo diferente con el mundo. Hay un modelo que se plantea claramente para el conjunto, para la totalidad de los ciudadanos y ciudadanas. Pienso en nuestros héroes de Mayo: en Belgrano, en Mariano Moreno, en Castelli, en Monteagudo, Juan Azurduy. Buscaban no solamente la integración de Latinoamérica sino también la igualdad social y jurídica. Son valores que se mantienen. Y hay otro modelo que –como siempre– busca que la riqueza quede en pocas manos: pienso en Julio Argentino Roca, que avanzó sobre nuestros pueblos originarios con la intencionalidad de quedarse con sus tierras para la Sociedad Rural. Así de simple. Las tierras quedaron para los Martínez de Hoz de 1879, que vuelven en 1976. Son los mismos nombres, las mismas familias, que durante años llevaron adelante esta puja. A veces, esta gran pelea se manifiesta en algunas cuestiones que llevó adelante el gobierno nacional. Pero no es un “gobierno nacional y popular” que está en contra de una derecha liberal y que esos son los únicos dos modelos, como se intenta plantear. El Gobierno ha tomado banderas que realmente tienen que ver con ese modelo que nosotros defendemos, pero esas son banderas que no solamente han sido llevadas adelante por el Gobierno sino por muchísimos otros sectores, desde antes. Pero también tenemos que decir con claridad que hay cuestiones que el Gobierno lleva adelante que tienen que ver con el modelo de la riqueza en pocas manos. En materia de recursos naturales vemos que el Gobierno claramente favorece la extranjerización de nuestros recursos y los monopolios. Es la extracción en contra del cuidado de nuestro ambiente, nuestra agua, nuestros glaciares y nuestras montañas. Son las mismas peleas de siempre: quién es el dueño de qué. Por ejemplo, el caso de la Ley de Medios. Es una batalla fundamental que hemos dado desde muchos de estos sectores de la sociedad durante muchísimos años. Logramos instalar ese debate. Pero el Gobierno intenta tomar esa ley como propia, cuando durante siete años su vínculo principal fue con los grandes grupos de poder mediático. En ningún momento intentaron romper estos monopolios cuando estaban fortalecidos y contaban con un gran apoyo popular. Por el contrario, extendieron las licencias, permitieron la fusión de Cablevisión y Multicanal, y nunca favorecieron a los medios públicos, ni a las radios comunitarias, ni a los medios que surgieron del conjunto de las organizaciones sociales. En ningún momento hubo intención de fortalecer ese camino alternativo. Entonces, está el discurso nacional y popular pero no la acción nacional y popular. La Ley de Medios no fue una política del Gobierno sino que fue un instrumento que usó el Gobierno es su puja con Clarín pero que claramente había sido nuestra política llevada adelante tanto dentro como fuera del Congreso.

–¿Qué políticas creen que son necesarias para revertir la injusta distribución del ingreso?

–Nosotros nos preguntamos qué hace el Gobierno para achicar la inflación que generan los formadores de precios. Al Gobierno le viene muy bien la inflación, porque aumentan la recaudación a través del IVA. Por eso es que creemos que no hay un control de los precios efectivamente como se debería hacer. No hay una búsqueda de saldar esa situación que sufren los sectores más empobrecidos, que son los que se ven perjudicados por esa política. Esta es una de las cuestiones para poder avanzar en la verdadera redistribución de la riqueza. A veces hablamos de la distribución de la riqueza, pero hay que hablar de la redistribución, porque la riqueza está. Alguien la tiene, hay que sacársela para que efectivamente podamos redistribuirla de una manera diferente. El sistema tributario en nuestro país beneficia claramente a los sectores concentrados. La renta financiera no tiene ningún tipo de gravamen. No hay impuestos para esa renta. Aquellos que se enriquecen solamente poniendo plazos fijos o comprando y vendiendo, haciendo especulación financiera, no tienen que poner ni una moneda en nuestro sistema de recaudación. Sin embargo, el más pobre comprando un sachet de leche tiene que pagar el IVA. Las mineras están exentas de pagar el impuesto al cheque, y el jubilado no...

–Sacarles a algunos para darles a otros genera resistencias. ¿Cómo se plantean construir la fuerza política y social necesaria?

–El Gobierno perdió algunas oportunidades. No las quiso tomar. Uno de los ejemplos de esto fue el debate por las retenciones móviles, un debate que era importante: cómo tomar de esta renta extraordinaria que genera la sojización del sistema productivo agrario en la Argentina. Era fundamental contar con aliados de los sectores del campo que podían dar la pelea de una manera diferente, como los campesinos. Pero el Gobierno no los había fortalecido previamente. Nunca había fortalecido a los pequeños y medianos productores, ni a las economías de nuestros pueblos originarios, las economías familiares agrarias. Por lo tanto la pelea terminó como terminó. Si pienso en el futuro creo siempre que tenemos posibilidades de construir esa fuerza social que tenga un paradigma de redistribución del ingreso y de justicia social diferente. No sólo en la Argentina: queremos una Latinoamérica diferente.

–Después del conflicto del campo ustedes se alejaron del Gobierno, mientras aparecen sectores que defienden al Gobierno, por decirlo de alguna manera, “por izquierda”, como Carta Abierta. Es una situación paradójica.

–Hicimos al revés… (ríe). Un poco antes del debate por la 125, nosotros ya habíamos tomado la decisión de alejarnos del Gobierno, cuando Néstor Kirchner decidió ser el presidente del Partido Justicialista. No es posible llevar adelante un plan de transformación profundo si el presidente se sienta en lo más retrógrado de la política en la Argentina, lo más conservador, una de las bases para llevar adelante la política de concentración como lo que tenemos hasta hoy y que es tan difícil de desandar. Habíamos tomado esa decisión pero cuando llegó la discusión de las retenciones móviles consideramos que había que llevarla adelante y secundarizar esta otra discusión. Pasado este debate, sí fuimos a dar la discusión con el kirchnerismo y a plantear con claridad que acá estaba el límite: que Aldo Rico, Luis Barrionuevo, Ramón Saadi, los barones del conurbano, Celso Jaque, José Manuel de la Sota son un límite a la redistribución de la riqueza, a la justicia social, a las posibilidades transformadoras de un proyecto. Nosotros vimos eso, creemos que no nos equivocamos para nada. A partir de ese momento igual compartimos con el Gobierno un montón de leyes, no tanto en políticas públicas en general. Se llevaron adelante leyes, algunas muy importantes, como la reestatización de las AFJP, la Ley de Medios, Y creo que hay algunos sectores del progresismo o del espacio nacional y popular que asumen esta postura kirchnerista en este último período desde un lugar de defensiva, de miedo a que venga de nuevo lo que ya tuvimos, el menemismo, el duhaldismo, una derecha recalcitrante. Eso parte de la desconfianza de lo que es el conjunto de nuestro pueblo. Si en la Argentina llegara a volver un gobierno de esas características duraría muy poco. Nuestra sociedad ya dio muchos pasos adelante como para soportar una marcha atrás significativa en las políticas de gobierno.

–¿Qué rol les asignan a las organizaciones sociales en su proyecto de país?

–Son fundamentales. Dieron respuestas a la ausencia absoluta del Estado, como las redes de trueque. Hay una experiencia riquísima en nuestro país. Las organizaciones sociales siguen dando respuesta. Las organizaciones ambientales, los desocupados, las mujeres que se organizan para dar pelea en cada uno de los ámbitos, las bibliotecas: esta es la base donde se tiene que nutrir un proyecto de redistribución y de justicia en nuestro país. Sin la acción de estas organizaciones no es posible una transformación real. Y mucho menos cuando la representatividad o la representación política están cuestionadas. Y los sindicatos tienen mucho para decir y para hacer en la construcción de un modelo de país.

–¿Qué importancia les dan a las luchas por la igualdad de género?

–Desde Libres del Sur tenemos una enorme construcción de la cual me enorgullezco. No solamente me siento parte, sino pionera de esa pelea. Las mujeres llevamos adelante una discusión en las organizaciones mixtas. En las organizaciones de desocupados, en los trueques, en las bibliotecas, en la política, hemos avanzado mucho en instalar la importancia que tiene la participación de las mujeres si es que pensamos realmente en transformar algo en este país. Cuando se ve un acto de gente muy “progre”, pero que en el escenario no tienen ni una sola mujer, tan transformador no es. Hemos avanzado muchísimo: hemos dado peleas en el Congreso con temas como la trata, la violencia, el aborto, que todavía no hemos logrado instalar. El Poder Ejecutivo no ha dado cuenta de la importancia que tiene esta problemática más allá de que tengamos una presidenta. El que tengamos una presidenta refleja en parte también una transformación en la Argentina respecto de cómo vemos a las mujeres. Pero no se implementa la norma en contra de la violencia contra las mujeres, no se reglamenta la ley de trata, no hay ninguna política seria respecto de esos temas. El tema de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo sigue siendo tabú para el Ejecutivo nacional. Las mujeres seguimos ganando menos dinero por los mismos cargos. El Gobierno ha tomado algunas banderas. Y ha hecho en algunos casos hermosos discursos. Pero la verdad es que en los hechos, en la realidad concreta de las mujeres, no hay ningún avance sustantivo.

–¿Qué lugar les otorgan a las luchas ambientales?

-Cuando se dio el tema de Andalgalá, en el Congreso varios diputados dijeron: “Qué lejos que queda”. Yo me preguntaba: ¿lejos de qué? En realidad queda muy cerca de la mina a cielo abierto. Andalgalá da clases de cómo se debe organizar un pueblo para dar la pelea. Es increíble la cantidad de peleas que se llevan adelante por la defensa del ambiente a lo largo y a lo ancho de nuestro país. El tema de la basura es un problema en las grandes ciudades que está generando cada vez más una movilización muy grande de ciudadanos. En mi ciudad, Córdoba, quieren encontrar un lugar donde poner los residuos tóxicos sin plantas de tratamiento, y no consiguen dónde instalarlas. Hasta que no tengan una planta acorde no la van a poder instalar porque la sociedad se niega. La fumigación aérea de agrotóxicos, el tema de los glaciares y el de la minería a cielo abierto son fundamentales. Muchísima gente que da la pelea con seriedad. Estos son los sedimentos en los que tengo tanta confianza. La Ley de Medios salió porque existía ese sedimento organizativo de pequeñas organizaciones que durante años dieron la pelea. De la misma manera pasa con el matrimonio entre personas del mismo sexo, con las AFJP, de la misma manera va a pasar también con las cuestiones ambientales. Vamos a lograr instalar discusiones tanto en el Congreso como en la sociedad que van a ser muy ricas, interesantes y transformadoras.

–¿Con qué Argentina sueña?

–Sueño con una Argentina muy parecida a la que soñaron Juana Azurduy, Mariano Moreno… una Argentina que no sea para una parcialidad, sino parte de una unidad mucho más grande. Que pueda contemplarse a sí misma de una manera diferente, contemplando al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas, sin hacer la vista gorda ante a la pobreza. Que podamos tener una Argentina sin pobreza, sin desigualdad. Un país donde las mujeres sean iguales a los hombres. Donde los jóvenes puedan desplegarse libremente. Donde cada quien pueda armar libremente su plan de vida con tranquilidad y pueda disfrutar de la diversidad con respeto, pero teniendo igualdad de oportunidades para poder avanzar en su proyecto. Ese es el sueño de la gran mayoría. La pelea hacia ese sueño tiene que ser muy aguerrida, con muchísima confianza de lo que somos, ganando autoestima como pueblo. La pelea es hacia ese objetivo más hermoso que tenemos todos. Nos la tenemos que creer: los cambios no van a venir de los grandes grupos ya constituidos sino de nosotros mismos. Y ese cambio lo tenemos que llevar adelante con alegría.

Plan Fénix

“Para mí en estos años fue un lugar de consulta, al igual que para un montón de los que estamos en las organizaciones sociales, de los que peleábamos en la calle para modificar el modelo neoliberal. En mi provincia, Salvador Treber, integrante del Plan Fénix, es una de las personas a las que siempre consulto, o escucho lo que dice. Creo que muchas veces el Plan Fénix va a tener posturas que pueden ser tomadas o no por distintos sectores del campo nacional y popular. Tienen un rol fundamental en la elaboración de políticas, a la hora de dotar de creación al conjunto. El Plan Fénix ha sido y va a ser seguramente una herramienta fundamental. Porque rompió con ese pensamiento único en su momento. Actualmente también tiene que mantener esa visión de no tener un pensamiento único, en esta realidad que a veces se quiere marcar como bipolar. Y no lo es. Nosotros siempre vamos a seguir lo que es la voz del Plan Fénix, pero creo que tienen que hacer un gran esfuerzo por dotarnos de todas estas miradas como siempre lo han hecho. Tienen un gran rol para cumplir hacia adelante, en función de unificar y de dotarnos de las herramientas necesarias para que nosotros podamos avanzar en la pelea.”

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